Las inversiones de capitales extranjeros en España     
 
 ABC.    09/10/1960.  Página: 88. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. DOMINGO 9 DE OCTUBRE DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG, 8

LAS INVERSIONES DE CAPITALES EXTRANJEROS EN ESPAÑA

La Cámara de Comercio Hispano-Norteamericana de Nueva York aprovechó la reciente estancia de

nuestros ministros de Hacienda y de Comercio en los Estados Unidos, motivada por las conversaciones

del Fondo y Banco Internacional de Washington, para escuchar las autorizadas palabras de los señores

Navarro Rubio y Ullastres. La política de estabilización y las inversiones extranjeras en España fueron los

temas tratados en la reunión que con tal motivo se celebró en el hotel Báltimore, de la metrópoli

neoyorquina, con asistencia de numerosas personalidades del mundo de los negocios.

El señor Navarro Rubio, como ya hemos informado a nuestros lectores, destacó la marcha satisfactoria de

la estabilización de la economía española, y reconociendo la importancia del capital extranjero aludió a

las numerosas ofertas de inversiones que recibe el Gobierno procedentes del exterior. Por su parte, el,

señor Ullastres puntualizó que "nuestro desarrollo económico no podrá llevarse a cabo en1a medida que

deseamos y necesitamos sin el concurso del capital y de la técnica extranjeros."

Este problema tiene, por tanto, un carácter fundamental y, en cierto modo, urgente.

Según los datos publicados, se han invertido durante los últimos meses en la industria alrededor de doce

millones de dólares, a los que hay que añadir otros veintiocho millones también de dólares, cuya

aportación se materializa en estos momentos. Estas cifras son relativamente modestas, mas hay que tener

en cuenta que los espedientes en tramitación actualmente suman cerca de ochenta millones de dólares.

Se refirió el ministro de Comercio a la legislación aplicable sobre este asunto, ciertamente liberal, aun

cuándo quede, como trámite restrictivo en la mayor parte de los casos, el requisito de la previa

autorización de los Ministerios técnicos competentes.

Es natural que las restricciones traten de evitar las inversiones españolas excesivas que,

desproporcionadas con la renta nacional, pudieran implicar o exigir las aportaciones extranjeras.

Tampoco son aconsejables aquellas inversiones del exterior que concedan a una empresa las

oportunidades, en cuanto a financiación y experiencia técnica y Comercial, que no estén todavía al

alcance de las demás empresas, íntegramente españolas, del mismo ramo productivo. Aquí entra en juego

el principio del "fair play", en evitación de toda competencia desleal.

Pero las demás inversiones de capital extranjero deben ser rápida y favorablemente tramitadas si, como

subrayo el señor Ullastres en Nueva York, "sirven de complemento del ahorro interno, refuerzan los

ingresos en nuestra, balanza de pagos e introducen un mayor grado de competencia y de flexibilidad en la

Economía española".

Dentro de estas condiciones óptimas, parece que debieran ser aceptadas en primer término, sin dilación,

las aportaciones extranjeras que, a pesar de suponer la mayor parte del Activo, cedan el control y un

interés mayoritario en el capital de la Empresa a la participación española; ofrezcan la adquisición de las

primeras materias de importación, a transformar en España, a precios reducidos, con, los máximos

descuentos que puedan obtenerse, y den lugar, claramente, a un planteamiento económico del negocio que

garantice la oferta de sus productos a los precios de venta efectivos en los mercados internacionales.

 

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