Autor: García Díaz, José Ramón. 
   Erhard, símbolo de la nueva Alemania     
 
 ABC.    07/05/1961.  Página: 93. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

ERHARD, SIMBOLO DE LA NUEVA ALEMANIA

Bonn 6. (De nuestro corresponsal.) Con Erhard llega a España el verdadero símbolo de Alemania. Hay

otro símbolo, que es Adenauer:es el símbolo político. Es el remate de un edificio que se sustenta en la

economía.Y la economía es Erhard. Erhard es el símbolo económico. Sin la línea económica de Erhard, la

línea política no serviría lo que hoy sirve. Era fácil, con la facilidad de lo inevitable, seguir la política que

tuvo que seguir Adenauer. Pero era difícil sacar de la nada una economía y lanzarla al mundo con el

pabellón de la libertad del mercado en años en que el dirigismo era la última "ratio económica". Con la

economía de Erhard el pueblo se fortaleció, el comunismo fue vencido, la libertad quedó asegurada, y la

potencia alemana cobró peso en el mundo. Lo que Alemania cuenta realmente lo cuenta por Erhard. El

dirá que es obra del Gobierno. Es verdad; pero el Gobierno hacía su política económica.El dirá que la

obra ha sido del pueblo. Es verdad; pero el, con su política económica, había dado un sentido a la

voluntad del pueblo. Al principio del resurgimiento de Alemania está Erhard.

Incluso exteriormente es Erhard el símbolo de la nueva Alemania.Con su tipo picnico satisfecho, con sus

cigarros siempre encendidos, que son como los altos hornos del bienestar, tensa la atención para que no se

apague el soplo de la coyuntura... y con un ideal de universalidad; si bien su universalidad excluye el

Este, porque el norte de Erhard es la libertad y su mundo termina donde, la libertad no existe. Pero

excluido el Este, para Erhard no hay más fronteras. Antes que nadie en Alemania propugnó una Europa

más amplia que la Europa de los Seis, porque encontraba absurdo que hubiese, por ejemplo, una Europa

sin Grecia, que fue su cuna.Antes que nadie, con una visión que,aquí salta de lo económico a la alta

política, abogó por la ayuda a los pueblos que la necesitasen. Ni el se sentiría halagado si quisiéramos

atribuirle simplemente sentimientos altruistas. La profesión deforma, y es natural que Erhard piense en

economista. Erhard, Alemania, quiere y puede dar. Pero siempre que se le dé algo a cambio. La lección,

que Europa esta sacando de África y de Asia, obliga a dar, sin embargó, a la ayuda todas las apariencias

de altruismo. GARCÍA DÍAZ.

 

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