Autor: López Lozano, Joaquín Carlos. 
   Inauguración del I Consejo de la Federación de Oleicultura adscrita la ONU  :   
 El ministro de Agricultura, don Cirilo Cánovas, propugna el mantenimiento de un orden y equilibrio en la producción y el comercio. 
 ABC.    07/10/1959.  Página: 41-42. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

INAUGURACIÓN DE I CONSEJO DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE OLEICULTURA

ADSCRITA LA O. N. U.

EL MINISTRO DE AGRICULTURA, DON CIRILO CANOVAS, PROPUGNA EL

MANTENIMIENTO DE UN ORDEN Y EQUILIBRIO EN LA PRODUCCIÓN Y EL COMERCIO

Asisten delegados de España, Inglaterra, Bélgica, Francia, Grecia, Portugal, Túnez, Israel, Italia, Libia y

Marruecos

Ha comenzado sus trabajos el I Consejo Oleízola Internacional para tratar de encontrar un ansiado

equilibrio entre la producción y el consumo de aceite de oliva. Asisten representaciones de los países

productores tradicionales y de naciones netamente consumidoras, como Gran Bretaña y Bélgica. Preside

una coyuntura espectacularmente favorable a España, coyuntura que se caracteriza por la evolución de

nuestra economía hacia la normalidad y el hecho de encontrar-nos ante una gran cosecha como no la

conocíamos hace tiempo, en contraste con la debilidad que presenta la recolección este año en los países

productores de aceite que siguen a España en la lista.

Previamente, esfuerzos análogos al presente habían sido promovidos a través de la F. I. O. (Federación

Internacional de Oleicultura), mas sin lograr grandes progresos, por lo que hace a nuestro país que

tropezaba con los obstáculos insalvables que significan entonces una decaída producción oleícola y una

forzosa intervención en los precios y en la exportación. En ese trance sólo Jaén, primera provincia

olivarera, registró diferencias de precio—a la soja y en relación con los precios mundiales—, que

superaron las inversiones del beneficioso plan provincial que tan laudablemente se promueve en las

montuosas tierras del Santo Reino.

Muchos exportadores de aceite vinieron a menos o a la nada y nuestro mercado en el mundo, vio declinar

el pabellón español. Nos encontrábamos entre la espada y la pared porque al mismo tiempo, como el nivel

de vida español avanzaba intensamente, muchas provincias que antes de 1936 sólo consumían grasas

animales les dieron de lado, inclinándose decididamente por el aceite de oliva. Cuando se autorizó la

venta del enlatado, una de las primeras firmas sevillanas se encontró con la sorpresa de que la cuenca

minera asturiana se convertía—de la noche a la mañana—en un espléndido consumidor, hecho que habla

elocuentemente de cómo ha subido el nivel de vida obrero y de cómo ha evolucionado el paladar popular

en zonas industriales norteñas, donde antes era la manteca la preferida.

Como contrapartidas la industria derivada del cerdo decae, y el tocino, aun a precios sumamente bajos, no

hay forma de colocarlo.

De esa coyuntura resultaron favorecidos aquellos otros países productores de aceite en menor escala,

cuyas, economías no habían sido devastadas como la nuestra, y donde gracias´ a una gigantesca ayuda

´financiera exterior habían podido alcanzar antes una libertad de comercio, merced a la cual dominaban

los mercados extranjeros.

Ahora, la coyuntura aparece doble y felizmente mejorada por una buena molienda a la vista y por la

bienaventuranza económica que para el aceite ha de derivarse de la normalización financiera española. De

todos los gremios agrarios, el olivarero puede ser ahora el más beneficiado.

En principio hay que ayudar cordial y lealmente a conseguir que se simplifiquen´ aún más los trámites

exportadores y a que pueda crecer y modernizarse el utillaje oleícola, a fin de evitar los atrojamientos de

siempre, que tanto perjudican la calidad y los rendimientos de la aceituna. De esa forma lograremos que

no se vendan en el interior aceites cuya graduación supere a veces a los topes tolerados por Sanidad, y

conseguiremos aumentar los ingresos dé divisas, mejorando nuestra balanza de pagos. Resta por saber

cómo se va a enfocar la nueva campaña en todos sus aspectos, sin olvidar que a los nuevos cambios de la

peseta, ya no resulta excesivamente beneficioso importar aceites de soja y algodón, y sin olvidar tampoco

el complejo problema de las mezclas o la masa dineraria que hará falta para financiar la próxima

molienda.

Como es lógico, las decisiones que España adopte en esta campaña, teniéndola gran cosecha que tiene por

delante, ejercerán una honda influencia en los trabajos del Cansejo Internacional que acaba de inaugurar

sus tareas.—J.C. LÓPEZ LOZANO.

 

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