Comienza en Madrid el II Congreso Internacional de Defensa de la Civilización Cristiana  :   
 En la sección inaugural pronunciaron discursos los señores Solís y Pinay. 
 ABC.    26/01/1960.  Página: 37-38. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

ABC. MARTES 26 DE ENERO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 37

COMIENZA EN MADRID EL II CONGRESO INERNACIONAL DE DEFENSA DE LA

CIVILIZACIÓN CRISTIANA

En la sesión inaugural pronunciaron discursos los señores Solís y Pinay

Ayer por la mañana comenzó en la Delegación Nacional de Sindicatos el II Congreso Internacional de

Defensa de la Civilización Cristiana. Presidieron el ministro secretario general del Movimiento, Sr. Solís

Ruiz; el ex presidente del Gobierno francés Sr. Pinay; el ministro federal alemán Von Merkatz y otras

personalidades.

La Secretaría General de este Comité Internacional tiene su sede en París. Su secretario general, M. Pierre

André Simón, ha formulado recientemente los objetivos prácticos de estas reuniones anuales: tras haberse

comprobado la acción soviética para destruir la civilización cristiana, ha dicho, el Comité considera como

una de sus finalidades fundamentales la de extender la acción defensiva de nuestra civilización por el

conocimiento del mundo soviético, de sus doctrinas, de sus fines, medios y métodos, trabajando al

mismo tiempo para la expansión de la civilización cristiana.

El secretario general del Congreso, señor Simón, dio lectura a unos expresivos telegramas de adhesión.

Uno de ellos, de la Secretaría de Estado de Su Santidad, redactado en español, dice: ´"Augusto Pontífice

formulando paternos votos feliz éxito labores, próximo Congreso Comité Internacional Defensa

Civilización Cristiana envía participantes, reuniones implorada bendición apostólica Cardenal Tardini."

Otro del doctor Von Brentano, ministro de Asuntos Exteriores de la República Federal alemana, señala:

"La celebración de esas reuniones contribuya a la salvaguardia del mundo occidental, manteniéndole

alerta frente al peligro de muerte que le amenaza y a consolidar aún más los ideales de libertad." Por su

parte, el ministro doctor Lindrath,presidente del Comité Internacional, ha enviado un expresivo cable, y el

ex presidente del Gobierno italiano Sr. Gaetano Martirio, una extensa carta donde se expresa la urgente

exigencia de fortalecer los lazos de unión entre los pueblos que viven en el amplio espacio del occidente

europeo y atlántico, para formar un dique capaz de contener y de vencer a la fuerza enemiga.

A continuación el Sr. Solis pronunció unas palabras de salutación, en las que hizo constar que "un grupo

de hombres que tenemos fe en Europa, creemos en Dios, amamos la libertad y luchamos por un

entendimiento de nuestros pueblos, trabajamos en el Comité de Defensa de la Civilización-Cristiana, para

vigorizar los principios espirituales que nos son comunes". "Continuó diciendo que era un honor que

sabíamos estimar los españoles, el acuerdo adoptado de celebrar en nuestro país estas reuniones. Lamentó

vivamente la ausencia del presidente internacional del Comité, el ministro alemán Dr. Lindrath, "tan

admirado y querido por todos, dolorosa ausencia motivada por enfermedad. No obstante, tenemos la

satisfacción de la presencia de don Antoine Pinay, vicepresidente primero del Comité Internacional,

antiguo presidente del Consejo de Ministros de Francia y hombre tan conocido en el ámbito europeo y

mundial, que no necesita, en realidad, presentación."

"Vais a conocer a los españoles—añadió—, con sus virtudes y defectos, con sus afanes; produciendo,

trabajando y luchando por la continuidad de los altos principios espirituales que nos son comunes."´ "He

de deciros a todos vosotros, representantes europeos, que estáis aquí como si estuvierais en vuestra propia

casa: Nuestro pueblo entero está a vuestro servicio. Pedimos a Dios que nos ilumine para trabajar, como

así lo hacemos, en favor de un pueblo libre, hermano y cristiano."

Seguidamente el Sr. Pinay concedió la palabra al doctor Pünder, presidente de la delegación alemana,

quien dio lectura al discurso del ministro Lindrath, en el que expresa su más sincero agradecimiento a

España, al Gobierno y al Generalísimo Franco, así como al Sr. Solís, de quien dijo que era "uno de

nosotros mismos, y yo tengo el gran honor y la inmensa alegría de llamarle amigo".

El discurso termina así: "La comunidad de acción del mundo libre es el objetivo por el que luchamos.

Queremos unirnos contra tin ateísmo comunista agresivo, para lograr así una alianza defensiva que

descanse sobre unas bases cristiano-culturales, las cuales nos han de llevar a una unidad espiritual."

Finalmente el Sr. Pinay pronunció un discurso refiriéndose a la integración de los problemas económicos,

dentro de una línea cristiana y humanista, capaz de armonizar debidamente los distintos intereses de

servir con rigor las necesidades presentes y futuras. Señaló que no se podían negar ciertos éxitos

económicos obtenidos tras el telón de acero, pero que al valorarlos se hacía precisa la consideración total

del hombre y cómo era tratada su dignidad, su individualidad dentro del conjunto del Estado, El Sr. Pinay

dio una cumplida lección de economía política demostrando que sólo una posición humanista de raíz

cristiana representaba una solución sólida y consistente desde el presente hacia el futuro.

LAS SESIONES DE TRABAJO

Minutos después de acabar la sesión inaugural, los congresistas se trasladaron al Salón Internacional de

Conferencias para la primera jornada de trabajo. El señor Simón expuso los temas y el delegado italiano,

señor Nápoli, habló sobre "Los principios de la civilización cristiana".

Concluido este informe, se abrió un amplio debate en torno a él, interviniendo diversos oradores, entre

ellos Von Merkatz, que en torno a la coexistencia pacífica disipó ciertos errores con matices equívocos

que este concepto entraña, precisando la integridad y la intransigencia de una posición doctrinal cristiana

que equidista por igual del pacto y de la componenda. Sus palabras fueron acogidas con una ovación

A las dos de la tarde se levantó la sesión. Por la tarde, el señor Fraga Iribarne, vicepresidente de la

Comisión española, habló de "La familia", considerando las medidas económicas, y relativas a la

educación y restablecimiento de una organización administrativa de carácter especial, que desde un punto

de vista general contribuye a proteger la institución por la sociedad.A continuación hizo uso de la palabra

el jefe de la Comisión belga, M. Delande, que habló sobre los problemas económicos en el mundo.

Intervinieron diversos congresistas en el de-bate sobre dichos informes.

El ministro español, señor Solís intervino en el debate sobre cuestiones familiares. Pidió un examen de

conciencia de la política familiar en los países occidentales, diciendo que no puede atribuirse exclusiva-

mente al comunismo la crisis contemporánea de la familia: existen fenómenos internos, en el mundo libre,

que conspiran para debilitar la familia, limitándola,creando situaciones antifamiliares. Puso como ejemplo

tos problemas de la vivienda: la falta de viviendas suficientes, su carestía y su estrechez son límites al

desarrollo familiar.

La insuficiencia de la protección fiscal, muy relativa tantas veces; los salarios uniformes, que no tienen en

cuenta las responsabilidades familiares del asalariado; la falta de guarderías infantiles, que debieran ser

obligatorias en las empresas en que trabajan mujeres casadas; la relajación del clima social, ante el

mantenimiento de relaciones extrafamilíares; ello contribuye también —afirmó el señor Solis—a atacar la

institución familiar, clave de la convivencia cristiana.

Ante ello es necesaria una reacción positiva, que no termine en el combate de los efectos del comunismo.

Desde la Prensa, la ra- la legislación y el puesto que cada uno ocupa en la sociedad, tenemos obligación

de romper contra este estado de cosas que pone en peligro, con la familia, la propia esencia de nuestra

civilización cristiana.

En los salones de la Casa Sindical, el ministro secretario general del Movimiento ofreció una recepción a

los congresistas.

 

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