Termina el II Congreso del Comité Internacional de Defensa de la Civilización Cristiana  :   
 El Sr. Solís destacó en su discurso de clausura el valor de la unidad cristiana y la necesidad de luchar eficazmente contra el comunismo. 
 ABC.    28/01/1960.  Página: 43-44. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

TERMINA EL II CONGRESO DEL COMITE INTERNACIONAL DE DEFENSA DE LA

CIVILIZACION CRISTIANA

El Sr. Solís destacó en su discurso de clausura el valor de la unidad cristiana y la necesidad de luchar

eficazmente contra el comunismo

Ayer por la mañana continuaron los trabajos del Congreso Internacional del Comité de Defensa de la

Civilización Cristiana. Se inició la sesión bajo la presidencia del Sr. Laan, diputado holandés. El debate

tuvo como objeto el estudio del texto de resoluciones del Congreso.

Tras el debate, el pleno del Congreso acordó encomendar a una comisión especial el proyecto de

redacción definitiva. Dicha comisión, integrada por un representante de cada una de las delegaciones

nacionales asistentes, fue presidida por el Sr. Fraga Iribarne, que representaba a la delegación española.

El texto redactado por dicha co-misión fue sometido al pleno.

AUDIENCIA DE S.E. EL JEFE DEL ESTADO

Su Excelencia, el Jefe del Estado, Generalísimo Franco, recibió a los representantes del Comité

Internacional de Defensa de la Civilización Cristiana. Fueron acompañados por el ministro secretario

general del Movimiento, Sr. Solís, y por el Sr. Fraga Iribarne. Pronunció un importante discurso el

Sr.Pünder, ex canciller alemán, presidente de la sección alemana del Comité, explicando los fines del

Comité Internacional. A este discurso contestó Su Excelencia con palabras desaliento para las tareas que

este organismo se ha propuesto.

Terminada la audiencia, todos los asistentes a la misma se trasladaron a Madrid para incorporarse a las

tareas del Congreso.

RESOLUCIONES DEL CONGRESO

El Congreso ha aprobado las siguientes tres resoluciones :

Primera.—Los delegados pertenecen a las grandes confesiones cristianas, que han colaborado

fraternalmente, conscientes de su responsabilidad común; se encontraban entre ellos hombres y mujeres

intelectuales, políticos y miembros activos de la vida económica y de los Sindicatos.

El Congreso examinó detenidamente la situación espiritual y política desde un punto de vista cristiano y

responsable. Ante el desafío y la amenaza mundial del comu-nismo ,el Congreso está convencido de que

la solución de los problemas humanos sólo se puede encontrar en la organización de los factores

políticos, económicos y sociales sobre una base de responsabilidad, seriedad y comprensión de la fe

cristiana, teniendo en cuenta que la sociedad ha cambiado a causa de las nuevas condiciones de la

producción. Sólo así será posible que los pueblos viejos y jóvenes vivan con libertad, dignidad humana y

justicia social. El Congreso afirma: que la civilización occidental está arraigada en el pensamiento

cristiano, y que sus valores fundamentales están dominados por una exigencia común; es decir, el respeto

a la persona humana.

El Congreso está firmemente convencido de que el comunismo no puede solucionar los problemas

humanos y tiene que fracasar en definitiva.Los éxitos logrados a la fuerza por medidas totalitarias, en

algunos campos, no modifican en nada este hecho. En la hora actual es preciso unir a los cristianos que

ocupan puestos de responsabilidad pública en Europa, para emprender acciones comunes. El Congreso

hace un llamamiento a ministros y parlamentarios, a los representantes de la vida intelectual, a los

responsables de. las organizaciones sociales y a cada uno de los cristianos,, para traducir la comunidad de

la fe, en la familia, en la profesión y en las instituciones de la vida pública.

Segunda.—Contiene una serie de encargos de tareas del Bureau Internacional a las secciones, nacionales

del Comité. Entre estas tareas se ha encargado a la sección española el tema del título definitivo de esta

organización internacional y la preparación del proyecto de sus estatutos.

Tercera. — El Congreso comprueba con dolor que millones de europeos que vivieron independientes se

hallan ahora dominados por la Unión Soviética. El Congreso no reconoce la legitimidad de esta situación

de hecho y desea el restablecimiento de la libertad entre, los pueblos mantenidos en la esclavitud por la

opresión comunista.

SESION DE CLAUSURA

La sesión de clausura fue presidida por el ministro señor Solís, a quien acampanaban el secretario general

del Congreso, señor Simón; el señor Pünder, el señor Ruiz Jiménez y otras personalidades. El señor Solis

concedió la palabra al señor Simón, quien en brillantes palabras expresó a España la gratitud del

Congreso, y dijo cómo estas sesiones habían contribuido a una aproximación sobre principios esenciales

entre naciones, hombres y confesiones. A continuación hicieron uso de la palabra los delegados belga,

italiano, alemán y francés, para expresar en sendos discursos su gratitud a la Comisión Española,

subrayando el calor, la amistad y la cordialidad brindada por el ministro señor Solís en unas jornadas

inolvidables.

DISCURSO DEL SEÑOR SOLIS RUIZ

El ministra secretario general del Movimiento pronunció a continuación un discurso, en el que dijo,

entre otras cosas :

"El éxito mayor de esta reunión ha consistido en que hombres de procedencia distinta y de países

diferentes, nos encontramos hace tres días sin conocernos y nos separamos siendo amigos. Creo en el

entendimiento entre los hombres y, sobre todo, cuando estos hombres poseen una formación, una

preocupación cristiana. Luchamos aisladamente, sin contacto, y este contacto que se refuerza después de

estas reuniones de Madrid, ha de ser da gran utilidad, en beneficio de nuestros Intereses comunes e

igualmente de gran utilidad para nuestro esfuerzo en favor de unos pueblos totalmente libres. El éxito está

conseguido principalmente, contó los digo, en, estos lazos de afecto y en estos propósitos de ssguir

luchando en común."

´"Creo que por encima de nuestra situación política, por encima de nuestra situación personal por encima

incluso de nues-tra propia conveniencia, nosotros, en este Comité, debemos hablar siempre con claridad y

libertad. Observo que hablamos muchas veces del comunismo, de sus supuestas o reales conquistas, del

avance que en distintos aspectos va obteniendo en el mundo, pero yo me pregunto, si no se va haciendo

necesario hablar de cuáles han sido las .causas que motivaron su nacimiento, ese fenómeno

revolucionario que ha venido a trastornar una gran parte del mundo y también si alguna de esas cansas

eran justas e incluso si esas causas subsisten todavía entre nosotros.Creo que muchas veces, por miedo o

por egoísmo de perder determinados privilegios, algunos hombres que se llaman cristianos empujan a

que se luche contra el comunismo, pero eso sí, sin que se pueda tocar en esta lucha aquello que ellos

poseen y que es posible que todo, en justicia, no les corresponda.

Pero junto a ello muchas veces me he preguntado si el mundo, si nuestras organizaciones, si nuestras

instituciones, si nuestros Cuerpos legales, están a la altura del momento actual del mundo, o, por el

contrario, están anticuados porque nacieron en. momentos cuando el fenómeno comunista no se había

producido.Creo que debemos nosotros valientemente, sin preocuparnos más que de cumplir con nuestra

conciencia, en nuestras reuniones de los Comités nacionales, en nuestras futuras reuniones

internacionales, plantearnos, desde un punta de vista cristiano, varios problemas importantes. El concepto

necesario hoy de la representación, opinando si está en el lugar que le corresponde en este año de 1960.

El concepto de la libertad, de la participación del pueblo, de la familia, de la propiedad. El concepto de la

empresa, para ver si en realidad está de acuerdo con los principios cristianos, o si, está anticuado y su

vieja concepción empuja, en algunos casos, a muchos hombres hacia él comunismo. El concepto de

retribución del trabajo, pensando si en realidad determinadas injusticias encaminan a muchos hombres a

mirar hacia Rusia más que la propaganda procedente de Moscú. Muchos conceptos es posible que fueran

buenos hace cien años, que entonces resolvieran las relaciones de los hombres, que fueran útiles para la

convivencia, pero repito que me parece necesario analizarlos para ver si estén anticuados o debemos

nosotros proponer su revisión y su actualización. Ya sé que el problema es delicado y profundo, pero lo

que no es posible es estar siempre hablando del comunismo y no enfrentarse con fórmulas que puedan

impedirle; mejorando no solamente las relaciones espirituales de los hombres, sino también las

materiales, porque nosotros, como cristianos, hablamos un lenguaje de hermanos, de hermandad, de

sacrificio, de caridad,, de entendimiento y de justicia, y en .muchos lugares del mundo es posible que la

falta, de todo eso, sea la causa de gran parte de nuestros mates.

Creo que debe preocuparnos la falta de habilidad para combatir al comunismo, la falta de unidad, la falta

de entendimiento. Observamos que a veces nos miramos los cristianos con recelo, como sí en realidad esa

lucha que se entabla contra nuestra civilización y nuestros principios no nos afectase a todos

colectivamente. Nos miramos creyendo que cada cual podemos salvar nuestra parcela, bien se trate de una

Patria, de una propiedad, de un trabajo o de una familia, sin darnos cuenta que todas las parcelas, las

Patrias, las propiedades, el trabajo y las familias nuestras están en peligro. Y así como cuando

encentramos a un comunista, observamos que todos piensan igual, se ayudan y laboran en común; los

cristianos estamos fraccionados, divididos en grupos y a veces hasta nos odiamos, sin darnos cuenta de la

enorme tragedia que sobre todos nosotros y nuestros pueblos podría avecinarse. Y esto es, creo yo, lo qus

tenemos que hacer nosotros principalmente. No hacen falta muchos hombres para esta tarea dirigente y de

promoción. Hacen falta hombres que prediquen con el ejemplo; hace falta, un puñado de hombres en cada

nación. Nuestras ideas cristianas nos exigen mayores contactos que los que hemos tenido hasta ahora. Y

estos hombres, amigos míos, podemos ser los que estamos aquí. Como núcleo fundamental y principal,

como fundadores de esta nueva Cruzada. Yo, modestamente, he tratado en mi Patria de hacer algo en

poco tiempo. Y cuando vosotros, cordialmente, os referíais a la participación española en este Comité, yo

tengo que confesar que ha sido posible porque encontré . un puñado de buenos españoles, aquí presentes,

que nos alentaron, nos ayudaron, y su fuerza ,fué nuestra fuerza; por lo tanto, a ellos yo reexpido todos

vuestros elogios, ya que yo he sido una pieza pequeña en este Comité español que trabajó con gran

eficacia desde el primer momento."

Después de unas palabras de elogio a los trabajos del Congreso y de aliento y orientación para el futuro

del Comité, el señor Solís terminó:

"Como españoles, nosotros, los componentes de nuestro Comité, deseamos que llevéis un grato recuerdo

de nuestra Patria. Habéis conocido algunos España por primera vez, y otros la habéis recordado. Habéis

conocido a los españoles y espero que os llevéis la impresión de que no somos como muchas veces se nos

quiere pintar en el mundo, ni tampoco nuestra Patria es como también muchas veces se la quiere

presentar. Creo que, en una gran parte, los ataques contra España no son ataques de tipo político. Es

posible que provengan porque España siempre mantuvo una lucha valiente por los principios cristianos.

Es posible que se nos odie, en ocasiones, por ese matiz especial de cristianos, y yo tengo la esperanza de

que cuando regreséis a vuestros países recordéis que aquí habéis dejado de verdad unos amigos, y cuando

en España se deja un amigo se gana para siempre. Nosotros queremos ser amigos vuestros y luchar a

vuestro lado por esta civilización cristiana que tenemos grabada en el alma y nos obliga en conciencia.

Declaramos clausurado el II Congreso Internacional del Comité de Defensa de la Civilización Cristiana."

Los congresistas, puestos en pie, tributaron una larga y calurosa ovación ;al ministro español al acabar su

discurso.

RECEPCIÓN EN EL AYUNTAMIENTO

En la Casa de la Villa se ha celebrado una recepción en honor de los asistentes al II Congreso del Comité

Internacional de Defensa de la Civilización Cristiana. El alcalde saludó a sus invitados y les dijo que era

un gran honor praa él recibir a tan ilustres personalidades, amantes de los principios de la Civilización

Cristiana y de la solidaridad europea. El conde de Mayalde dedicó un emocionado recuerdo a los que

sufren esclavitud detrás del telón de acero y terminó deseando a todos una feliz estancia en Madrid,

ofreciéndoles incondicionalmente la hospitalidad del Municipio.

El doctor Pünder, alcalde de Colonia, expresó, el agradecimiento que los congresistas sentían por tantas

pruebas de cordialidad como estaban recibiendo, y saludó al alcalde en nombre del ministro señor Solís,

que le había encargado ,su representación. Prometió, en nombre de las catorce delegaciones que han

intervenido en el Congreso, trabajar con España en la lucha contra los enemigos de la Civilización

Cristiana.

Por último, el conde de Mayalde les obsequió con una copa de vino español.

 

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