Clausura de las jornadas de alimentación  :   
 Presidieron, con el ministro de Comercio, los titulares de Trabajo, Agricultura e Industria. 
 ABC.    28/01/1960.  Página: 45. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC. JUEVES 28 DE ENERO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 45

CLAUSURA DE LAS JORNADAS DE ALIMENTACIÓN.

Presidieron, con el ministro de Comercio, los titulares de Trabajo»

Agricultura e Industria

"EN LA MAYOR PARTE DE LOS PRESUPUESTOS FAMILIARES, UN CINCUENTA POR

CIENTO ESTA DEDICADO A LOS GASTOS DE ALIMENTACIÓN" DIJO EL SEÑOR

ULLASTRES

El ministro de Comercio, don Alberto Ullastres, presidió ayer la sesión de clausura de las jornadas de

Alimentación. Le acompañaban en el estrado presidencial los ministros de Trabajo, señor Sanz Orrio; de

Agricultura, señor Cánovas, y de Industria, señor Planell; comisario general de Abastecimientos y

Transportes, señor Pérez-Ruiz Salcedo, y los subsecretarios de Agricultura, señor Pardo Canalís, y de la

Marina Mercante, almirante Jaudenes.

Explicó el señor Ullastres que las Jornadas han tenido como objetivo casi exclusivo la presentación del

tema ante el público para anunciarle un poco el camino que se va a emprender e interesarle

fundamentalmente en el mismo. En realidad, las Jomadas no han sido más que la apertura de un ciclo de

trabajos que realizará la Administración en colaboración con los organismos sindicales y con los

empresarios de todos los sectores de la producción, para llegar a definir el proceso de la producción y

distribución de los artículos alimenticios y una política que rija ese proceso.

Después de agradecer 1a colaboración recibida de los distintos organismos, dijo que la labor desarrollada

podía constituir precisamente la vía por la cual, vaya calando en el espíritu nacional esa nueva psicología

de desarrollo y de integración que es el objetivo conjunto que el plan de estabilización se ha planteado

como cauce para obtener unos frutos de mejoramiento, de progresó y de mayor enlace con la economía

internacional. Es preocupación del Gobierno y de la Administración, de los sectores productivos y sobre

todo, de los sectores consumidores el abastecimiento nacional. La trascendencia que tiene dentro de la

vida económica nacional es enorme si consideramos que en la mayor parte de los presupuestos familiares

el cincuenta por ciento se dedica a los gastos de la alimentación. No escapará, pues, a nadie la

importancia que para la vida familiar tiene que el problema de la alimentación, esté bien o mal resuelto.

Por consiguiente, su repercusión en la vida total de la nación es trascendente y no envano ha originado la

necesidad de la coordinación de tantos organismos públicos y privados, cuya cooperación es necesaria

para que el fin se cumpla. Pero el abastecimiento nacional tiene diferentes facetas; no todas ellas son

igualmente importantes en cada momento de la vida del país.En una u otra coyuntura, nacional o

internacional varía el peso específico de cada uno de estos aspectos.Los tres fundamentales son, el

problema de la suficiencia de la cantidad, el volumen del abastecimiento nacional o familiar, el problema

de los precios de los artículos alimenticios y, finalmente, el problema de la calidad, con los que esta tan

íntimamente ligado.

Si consideramos la historia de los veinte años que han pasado desde nuestra Cruzada, veremos cómo, en

materia de abastecimientos, el esfuerzo se centró en esos dos primeros aspectos de la aumentación. A lo

largo de ese período, tanto las autoridades como el público en general, tuvieron bastante con preocuparse

de resolver el problema del volumen de los abastecimientos y de los precios convenientes para pensar

demasiado en la calidad. Ciertamente que la. historia de esos veinte años no ha sido completamente

homogénea. Arrancamos al término de nuestra guerra con la falta de reservas, aislados

internacionalmente, con una escasez absoluta y general de productos alimenticios. Esta escasez fue

primero general y luego parcial y, como consecuencia de esa penuria, y a pesar de las medidas adoptadas,

nos enfrentamos con el problema de precios. El bajo nivel de calidad era, por lo tanto, una consecuencia

natural, y lógica de la situación.La evolución experimentada a lo largo de esos veinte años hizo ´disminuir´

el problema de la cantidad, consiguiéndose superar la etapa.

Con el problema de la cantidad y de los precios resuelto, el consumidor nacional, que ha visto elevarse su

nivel de vida, se ha ido haciendo más exigente y ha despertado el deseo de mejorar la calidad en los

artículos. Por otra parte ,las exigencias de la integración eventual en la realidad exterior nos presenta

como el objetivo inmediato de nuestra política de la alimentación el de hacer frente a la mejora de la

calidad, elevar el nivel técnico de los alimentos, y su presentación en el mercado.

La alimentación es el origen y al mismo tiempo el resultado de un complejo proceso económico-

administrativo en el país.Existen pocos ramos de la actividad nacional que pongan en movimiento más

sectores de la administración. Figura en primer lugar, por su interés, el consumidor, que es quien va a

exigir la calidad, con sus preferencias de marcas. Siguen el de la industrialización de los productos

agropecuarios, con sus fases de elaboración, envasado, selección y transformación y también el sector

comercial distribuidor al por mayor y al por menor, con las formas que van surgiendo entre ambos,

supermercados, cadena de detallistas, etc. Antes de que este último sector presente en el mercado un

producto, ha entrado en juego otro factor, y, por lo tanto, otros organismos que lo controlen el sanitario, a

cargo del Ministerio de la Gobernación.

Ante un problema tan complejo, es lógico que el Estado trate de buscar la fórmula que implique, en su

estudio y decisión, a la mayor cantidad de los elementos interesados para lograr de la manera más sencilla

posible la resolución del problema del abastecimiento.

Afortunadamente—añadió—, nos enfrentamos con el problema de la calidad en un momento de

estabilidad monetaria y general en lo económico, que permite que esta reglamentación y esta política se

lleve en el marco de una economía de mercado libre, no de mercado intervenido.Por eso, en, principio, la

política que regule ese proceso será una política de libertad dentro de un marco jurídico, compuesto por

aquellas normas que van a definir la tipificación de los alimentos. El Código de la Alimentación será

precisamente la compilación de esas normas, que de ser transgredidas darán lugar a una intervención

completamente diferente de la anterior porque no se interferirá en el mecanismo, sino que se limitará al

cumplimiento de las reglas señaladas.

Las condiciones existentes anteriormente habían conducido, a la creación de organismos que

correspondían a situaciones de emergencia. Ahora, la tutela por parte del Estado se encaminará al

cumplimiento de las normas de calidad que el Código de ¡a Alimentación determine para cada producto.

Estos son los campos de una fiscalización mucho más sencilla y objetiva que las precedentes. Se necesita

una legislación penal al día para los delitos y transgresiones en materia de alimentación, cuerpo de

normas legales que pueden incorporarse a las ya existentes o dar origen a otro cuerpo nuevo. Para entrar

en este nuevo campo de la regulación del abastecimiento, que es el de la calidad, es necesaria una labor

legislativa que comprenda el marco jurídico que va a dejar jugar la libertad comercial. Dentro de ese

marco la habilidad personal del productor no encontrará más límites que las reglas que imponga el

Estado.

La forma de cuidar la. calidad es, en definitiva, la tipificación de los alimentos, y la tipificación la deciden

la serié de tipos que cada artículo alimenticio puede tener o con las que tiene que aparecer en el mercado

a diferentes precios y con unas garantías sanitarias definidas. Por consiguiente, es la tipificación la

condición primordial de todo el proceso y de toda la política futura de abastecimientos. En ella, debe,

colaborar el consumidor al lado del sector productor.

En esta, nueva etapa que se abre ante nosotros el interés privado y el interés público tienen que ir

perfectamente unidos. En cada empresario del ramo de la alimentación, tiene que haber un Quijote y un

Sancho. Han de sentirse Sanchos defendiendo sus posiciones noble y lealmente conquistadas, pero tiene

que haber también un Don Quijote que les haga ver que están trabajando para el interés general, porque

de consuno moralistas y teólogos, sociólogos y juristas afirman que el lucro individual no se justifica más

que en la medida en que es un lucro obtenido al realizar un servicio a la colectividad. Por eso el lucro

monopolístico es ilegal y antisocial.

Terminó su disertación dirigiéndose al sector industrial. Les daría a ustedes una fórmula simplista: la

mejor manera de trabajar en el campo de la calidad es cuidando los detalles. Si asilo hacéis, habréis

ganado la batalla de la calidad para ustedes y para todos los españoles.

Los asistentes tributaron al ministro de Comercio una prolongada ovación al terminar su interesante

conferencia, con la que ha quedado clausurado el ciclo organizado por la Comisaría General de

Abastecimientos y Transportes.

 

< Volver