Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Tras cuatro horas de intenso debate. 
 El Senado ratifica también el acuerdo de pesca con Marruecos  :   
 Fueron derrotadas dos reservas alternativas, una socialista y otra de Joaquin Satrustegui. 
 Informaciones.    24/02/1978.  Página: 3, 4. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

24 de febrero de 1978

TRAS CUATRO HORAS DE INTENSO DEBATE

El Senado ratifica también el acuerdo de pesca con Marruecos

FUERON DERROTADAS DOS RESERVAS ALTERNATIVAS, UNA SOCiALISTA Y OTRA DE

JOAQUÍN SATRUSTEGUI

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 24.

CON el apoyo de ¡a mayoría de los senadores de designación regia, U.C.D. y el Gobierno ganaron anoche

en el Senado la ratificación definitiva del acuerdo de pesca con Marruecos. Ciento doce votos fueron

positivos, 63 negativos y dos neutros. La propuesta socialista dé no ratificación fue derrotada por 123

votos contra SO y otras dos abstenciones. En votación nominal y secreta, una reserva alternativa del

mismo grupo, apoyada por Entesa, Vascos y Progresistas, sucumbió por 79 votos contra 120.

Como viene siendo habitual, el Senado ha magnificado el debate legislativo del Congreso, en este caso, a,

propósito del acuerdo pesquero hispano marroquí, que ya habla sido aprobado por la última de las

Cámaras citadas. Con la petición, de votación nominal y secreta para la reserva socialista, que caso de

triunfar se habría incluido en el acuerdo, la sesión sufrió en su término Inesperada complicación. Los

socialistas pretendían que en el acuerdo pesquero se especificase que la mención hecha a los derechos

marroquíes al Sur de Cabo Nun debería entenderse referida únicamente a las aguas de soberanía alauita

entre dicho punto geográfico y el correspondiente a los 27 grados 40 minutos latitud Norte, con lo cual se

habría evitado que el concepto de «jurisdicción», reconocido por España a Marruecos más al Sur, se

interpretase alusivamente como, una forma de conceder al expansionismo de Rabat la soberanía frente a

la costa saharaui.

Por si algo faltaba, el sena d o r Joaquín Satrústegui planteó . una propuesta incidental que acabó siendo

valorada como una nueva reserva al acuerdo pesquero. La originalidad de esta propuesta estribaba en que

su texto ya no pretendía incorporarse al tratado, sino matizarlo «desde fuera». El Senado, en efecto,

habría declarado como doctrina, por su cuenta, que Marruecos no-tendría soberanía en aguas saharauis.

La carga política de la observación consistía en que el senador apoyaba su propuesta en la actitud seguida

por el Senado .norteamericano para limitar el alcance del acuerdo firmado entre Washington y Madrid. En

virtud de esa limitación, la Alta Cámara estadounidense hacía saber «por su cuenta» qué no interpretaba

el acuerdo con Madrid co-mo un compromiso para de-fender a España en caso de agresión exterior. Lo

sangrante del paralelismo situaba a los parlamentarios españoles, anoche, ante la contradicción de tener

escrúpulos en un tema que afectaba a un íntimo aliado de los Estados Unidos (Marruecos), cuando los

propios norteamericanos negaban a España, a raíz del comentado acuerdo militar, la posibilidad de una

elemental defensa. La propuesta de Satrustegui fue derrotada por 107 votos contra 70, más tres

abstenciones.

UN MINISTRO IRRITADO

Los debates tenían como adorno político de fondo la intensa habladuría relacionada con la posibilidad de

una amplia, crisis de Gobierno, tras la confirmación de que el vicepresidente Fuentes Quintana había

presentado su carta de dimisión el pasado martes. En el Congreso, donde Felipe González había

pronunciado un excelente discurso sobre la devolución del patrimonio sindical, circulaba la especie de

que Barrera de Irimo podría hacerse cargo de la vacante, en un retorno político más bien peregrino.

Otra suposición se orientaba a estimar qué el ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez,

acompañarla a Fuentes en el éxodo político, un éxodo en el que se integrarían los ministros de Transporte,

Obras Públicas, Industria, Comercio y alguno más. En él Senado, el señor Liado ocupaba el banco azul

con cara de pocos amigos, acaso porque los parlamentarios de la oposición estaban poniendo en solfa su

comportamiento cuando firmó con Marruecos, en su calidad de ministro de Comercio, el acuerdo de

cooperación pesquera.

NUEVA CONDENA . CONTRA LA O.U.A.

La sesión se había iniciado en el Senado con una condena de la injerencia de la O.U.A. en los asuntos de

España. Una condena parale-´ la a la del Congreso, veinticuatro horas antes. El vicepresidente de la Alta

Cámara, señor Rubial, socialista, había sido aclamado y felicitado por su designación para la

presidencia del Consejo General de Euskadi. En la condena de la Organización para la Unidad Africana

se abstuvieron los senadores Xirinacs y José Vicente Mateos (este último representante del grupo de

Progresistas y Socialistas Independientes), mientras Juan .María Bañdrés, miem-bro de Euskadiko

Esquerra, excusaba su asistencia. Un día antes, en el Congreso, Le. tamendia, del mismo. partido que

Bañdrés, había sido el único diputado que se abstu--vo cuando la injerencia del Comité de Liberación - de

la O.U.A. fue condenada.

LAS CINCO RAZONES SOCIALISTAS

Una serie de tenias menores habían consumido en la sesión de ayer un par de horas de debates, antes de

que se entrase ,en la cuestión del acuerdo con Marruecos. Varios senadores de U.C.D. habían preguntado

o rogado al Gobierno acerca del cultivo del arroz en Extremadura, de la televisión gallega para la

promoción del niño, de la es-cplarización en la misma región, de la rehabilitación de maestros

procedentes del plan de 1931 y hasta de la igualdad de derechos dé la mujer funcionario con respecto al

funcionario varón. _

Cuando llegó la ´hora «marroquí», Fernández Calviño, de U.C.D., hombre vinculado al sector, .pesquero

galaico, defendió la ratificación del acuerdo con cifras y consideraciones históricas, pero sobre todo, con

el argumento, luego utilizado por otros senadores, de que la decisión seria necesaria para que no se

subroguen en los intereses de España otros países. Por parte socialista, Fernando Baeza hizo la exposición

de las razones ya conocidas por la opinión a raíz de los debates del Congreso. Resumiendo, cabe indicar

que Baeza •aportó las cinco raaones «esenciales» que mueven a los socialistas en este asunto: retroceso de

los intereses de España respecto al tratado .tripartito de 1975; «regalo» de soberanía para Marruecos al

Sur del Cabo Nun; perjuicio para la flota pesquera canaria y la industria de transformación; precedente

«gravoso» de cara a la negociación pesquera con otros Gobiernos y desvinculación del aouerdo con

Marruecos del área geopolítica en que se incordian.

En el segundo turno, a favor de.la ratificación, el senador canario señor Carn-breus, miembro de U.C.D.,

distinguió entre los derechos históricos y la realidad présente. "Por realismo —dijo1— tenemos que

aceptar el acuerdo si no querernos graves consecuencias inmediatas para el sector." El acuerdo no es

renegociable con Marruecos, según el representante de U.C.D., y sólo la influencia de los socialistas

y de otros grupos de izquierda lia podido desatar en el archipiélago una campaña en contra del convenio.

Durante esta intervención se produjo la primera alusión a la falta de una política exterior eficaz que tenga

presente a las islas-Canarias, cuya autonomía debe acelerarse, a juicio del señor Cambeus.

TODO PELIGRA EN CANARIAS

Un nuevo turno en contra calentó el ambiente. Miguel Cabrera, senador canario del grupo de Progresistas

y Socialistas Independientes, se autoconvirtió en "cronista improvisado" de la situación del archipiélago.

"Allí —dijo— está en peligro todo, desde la paz social a la democracia." Habló de la pesadumbre y

desconcierto de la población y del olvido en que las islas están sumidas. Criticó la ratificación, del

acuerdo pesquero por el Congreso y propuso como ilustración del malestar canario este ejemplo: "¿Cómo

sentaría en Cataluña la arge-linización dé la industria textil en base a que el gas procede de Argelia?" Para

el señor Cabrera se ha abierto un foso insalvable contra Canarias y la Península, y de seguir así las cosas

resultará inevitable una eclosión de independentismo. Las protestas de U.C.D. contra el ora do r fueron

ostensibles cuando éste preguntó si la política de Madrid venía siendo como era, porque el Gobierno

confia en que las fuerzas armadas se pueden utilizar llegado el caso contra los , separatistas.

Cabrera se mostró inclinado a la no ratificación del acuerdo pesquero y al nombramiento de una comisión

para examinar la situación de las islas. Acusó a U.C.D. de haber demostrado tener mala conciencia

cuando ha festinado un crédito inmediato del Gobierno para atender las necesidades de éstas. Hubo

nuevas protestas, pero también aplausos. Los aplausos alternaron con pateos leves cuando Cabrera,

después de expresar solidaridad con el pueblo saharaui cerró sus palabras con una cita de Galdós sobre la

"fe nacional" después de la pérdida d« las colonias ultramarinas.

LLADO CONTRA CABRERA

El ministro de Transportes, señor Liado, defendió su gestión como antiguo titular de Comercio. Empezó

declarándose entristecido por Ja intervención de Miguel Cabrera. Según Liado, Canarias y sus intereses

pesqueros no resultan en absoluto perjudicados por el acuerdo, sino ampliamente favorecidos. Una nota

curiosa de su discurso fue decir que Marruecos, competidor de España en la comercialización de la

sardina, nos trata mejor que los países democráticos de la C.E.E.

Esta observación provocó .aplausos.

Llegado el turno de los portavoces, el socialista Fernando de Armas, se interrogó acerca de las razones

por las cuales un tratado como el de 1975, que beneficiaba a Canarias y a la Península (veinte años de

derechos y sin marroquización se habla convertido en papel mojado. De todos modos, Armas discrepó de

Cabrera en cuanto al riesgo de separatismo canario, pues se trata de "una región indisolublemente unida

Ja España", También hizo este senador referencia a la "vacilante política exterior" de Madrid.

El catalán Cirici, de Entesa, pidió una "política exterior coherente" y se preguntó también por qué, sin

denuncia de la otra parte, España aceptó reducir el alcance del tratado de 1975.-

El vasco Bajo Fanlo hizo una ´exhibición de solidaridad con el pueblo saharaui, a propósito del

expansionismo marroquí- en -sus aguas: Inmediatamente después, Fidel Carazo, del grupo mixto,

anunciaba desde su. escaño que si no se ratifica el acuerdo "mañana habrá guerra, y yo estoy´ contra, la

guerra". Los rumores que sé levantaron fueron desaprobatorios.:

UNA PARADOJA BÉLICA

Villar Arregla, portavoz de los Progresistas y Socialistas Independientes, recomendó no interpretar mal a

Cabrera y se mostró comprensivo con la actitud de retirada de nuestro Ejército destacado en el Sahara.

Pero también indicó la posibilidad de que en el futuro las fuerzas armadas españolas tengan que defender

los" intereses patrios atacando al pueblo que no pudo defender contra Marruecos. El miembro de U.C.D.

señor Enciso aludió a la política exterior que se inicia con Areilza y Marcelino Oreja, calificándola de

lúcida para un país de segundo orden. El acuerdo con Marruecos sería, según el senador, ventajoso desde

los puntos de vista político, económico y—social. Propuso, extender a Argelia las críticas dirigidas contra

Marruecos, sobre todo a partir de la actitud de su Gobierno en la reunión de Trípoli.; ;

OREJA: POLÍTÍCA DE EQUILIBRIO Y COOPERACIÓN

Finalmente, el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, aclaró algunos conceptos ´ sobré la

declaración de principios de 1975 y las actas anejas, que Samas tuvieron fuerza de ley ni entidad legal,

porque no implicaban traspaso de soberanía ni problema presupuestario. La política española en África —

según Oreja— bus c a equilibrio- y cooperación, y todos líos partidos deben in-terésajsé en una acción de

Estado." Reiteró el ministro que la :descolonización del Sahara no está, cerrada. Anunció que él envío de

armas a Marruecos y Mauritania había terminado.

 

< Volver