Gutiérrez Mellado, en El Goloso. 
 Estamos dispuestos a defencer Canarias pase lo que pase     
 
 Informaciones.    24/02/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GUTIÉRREZ MELLADO, EN EL GOLOSO

«Estamos dispuestos a defender Canarias, pase lo que pase»

MADRID, 24. (INFORMACIONES).

ESTAMOS dispuestos a defender las islas Canarias lo diga quien lo diga y pase lo que pase», dijo ayer en

el acuartelamiento de El Goloso el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Defensa, teniente

general Gutierres Mellado, quien manifestó también que el rejuvenecimiento de los mandos se hará «de la

mejor manera, con la mayor cautela, tomando toda clase de reservas y respetando en todo caso los

derechos humanos que puedan corres-poitder a alguien».

El teniente general Gutiérrez Mellado, que había acudido a El Goloso para girar una visita de inspección a

la brigada acorazada Doce, pronunció un breve discurso ante los jefes, oficiales y suboficiales, que él

mismo calificó como un salu d o, porque «creo —dijo— que en las últimas semanas, incluso he hablado

demasiado. Pido que vean ustedes lo que ya llevamos dicho, que lo analicen objetivamente y que crean en

lo que se dice».

El ministro de Defensa manifestó que quería fijar la atención en dos puntos. «El primero —dijo— es que

creo que se- está logrando esa información, en la que vengo insistiendo ya desde hace

años, de arriba abajo y de abajo arriba, para que todos los cuadros de mando sepamos lo de arriba

jerárquicamente, cuáles son las preocupaciones de ustedes y de los demás, cuáles son las preocupaciones

del mando que, como es lógico, coinciden. Si esta información no llega es porque falla algo, y habría que

buscar dónde falla. Pero yo creo —añadió— que a lo largo de los meses que yo llevo en el Gobierno, he

tratado de volcar mi ánimo, mis propósitos y lo que pienso. Les pido que crean en lo que digo, no en lo

que dicen o en lo que se interpreta.»

El teniente general Gutiérrez Mellado manifestó que quería insistir en otro punto.

«quizá —indicó— porque dicen que hay cierta intranquilidad». «Cuando se había —continuó— del

rejuvenecimiento de los cuadros de mando —que yo creo que debe hacerse—-, que no voy a ser yo, en

una "noche inspirada", el que voy a retirar tres promociones elegidas debidamente ---según algunos— en

mi ánimo, para, por sorpresa, eliminar del Ejército urt determinado número de cuadros.»

«Cualquier cosa importante que se haga para el Ejército —continuó el ministro de Defensa—, y ésta es

una de ellas, se hará con la colaboración, el estudio, el análisis de los Estados Mayores, del Alto Estado

Mayor, de todos los organismos, de las Capitanías Generales... pero, de sorpresas desagradables para

nadie, nada. Es un punto interesante saber que tenemos que ir a ello, pero sabed que iremos de la mejor

manera, con la mayor cautela, tomando toda clase de reservas y respetando en todo caso- los derechos

humanos que puer dan corresponder a alguien. No soa medidas draconianas, son medidas en el tiempo,

pero alga Que permita que se llegue a los cuadros de mando en las mejores condiciones físicas e

intelectuales posibles, que deben ser un gran factor para la eficacia que se necesita.»

Tras señalar que desde hacia tiempo quería visitar la brigada acorazada Doce, señaló que estaba,

orgulloso de todas las unidades del Ejército y de «las guarniciones de Canarias, que se alegrarán ustedes

de que las haya- encontrado con espíritu, con unas ganas de trabajar y unas ganas de defender estas islas,

tan de moda en estos días, y que estamos dispuestos a defenderlas, lo diga quien lo diga y pase lo que

pase».

Finalmente, el ministro de Defensa expresó la confianza que él y «todos tenemos en el Ejército, y las

fuerzas armadas vamos a seguir cumpliendo la misión que nos tienen encomendada, como lo han venido

haciendo hasta ahora». El vicepresidente primero, terminó su discurso con "los gritos de ¡Viva España! y

¡Viva el Rey!, que fueron coreados por jefes, oficiales y suboficiales-, los cuales, a continuación,

aplaudieron el discurso del ministro.

La visita del teniente general Gutiérrez Mellado a la brigada acorazada Doce ´duró cerca de cinco horas.

Llegó acompañado del jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Vega, y del capitán general de

la I Región, teniente general Gómez de Salazar. Fueron recibidos por el jefe accidental de la brigada

acorazada Prunete número 1, general Esquivias, y por el jefe de la brigada acorazada Doce, general

Alvarez Arenas. Después de una detenida visita al acuartelamiento, donde le fue presentado el armamento

y material, el ministro de Defensa almorzó en el regimiento Alcázar de Toledo 61", tomando la misma

comida que la tropa.

 

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