Autor: ;Nieto González, Miguel Angel. 
   El gobierno no puede admitir amenazas  :   
 Afirmó el ministro de Asuntos Exteriores refiriéndose al Polisario. 
 ABC.    16/02/1978.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

ABC. JUEVES, 16 DE FEBRERO DE 1978

"EL GOBIERNO NO PUEDE ADMITIR AMENAZAS"

Afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, refiriéndose al Polisario

El Pleno, anunciado para las cinco de la tarde, contenió con notable puntualidad. A esa hora y» estaba el

presidente del Congreso, señor Álvarez de Miranda, sentado en su sitial, «toque esperó doce minutos pata

anunciar que declaraba abierta U sesión y hacer una serie de advertencias entre las gne destaca ésta; «En

la próxima semana, el Pleno que se inicie el miércoles continuará todos los días consecutivos o.ne sean

necesarios par.» liquidar los asuntos «ue se vienen arrastrando, en el orden del día, desde hace unas

semanas.

la. expectación era enorme, pero desde, mucho antes de esa hora. Las tribunas para el público tienen

capacidad para unas doscientas personas; se hablan repartido —atendiendo sólo peticiones

insoslayables— mas de cuatrocientas. Se ha señalado una puerta para la entrada de los diputados y otra

para el público con Invitaciones. Por esta última hemos de entrar también los representantes acreditados

de los medios informativos. Ayer la aglomeración formada ante la puerta, desde las tres y media, nos

planteó problemas tremendos.

Decididamente los periodistas tenemos poca suerte con estas Cortes, «me nos han privado de un

despachito —aunque por fortuna se ha convertido en sede de un magnífico Servicio de Información

atendido, con eran eficiencia, .por doña Mirén 8. de Arane-gui—; no nos renuevan las autorizaciones de

aparcamiento desde 1976; no se nos facilitan, por los presidente—ni en las Comisiones ni en el Pleno—»

los nombres de los oradores. Ruando hay tantos nuevos y no conocidos aún... En fin. para qué se-guir!

Insistimos en que la expectación era grande.

EL BANCO AZUL.—El Gobierno, casi en pleno, ocupó el banco azul. Como siempre, el presidente

Suárez y el vicepresidente Gutiérrez Mellado se vieron rodeados constantemente de parlamentarlos.

También e] nuevo ministro para las Relaciones con los Comunidades Europeas, señor Calvo-Sotelo, que

ocupaba por primera vez su escaño azul, recibió innumerables saludos y felicitaciones.

EL CONVENIO CON MARRUECOS.— Pese a que en el orden del día que nos distribuyó la Oficina de

Información figuraba en último lugar el Convenio pesquero con Marruecos, fue llevado por el presidente

a la embocadura de la sesión. El Partido Socialista y el Partido Comunista tenían presentadas sendas

enmiendas, oponiéndose a la ratificación del Convenio.

En nombre del grupo socialista intervino el señor Marín, que, en la Comisión de Asuntos Exteriores,

lanza un furibundo ataque contra les señores Calvo-Sotelo y Moro. Si alguien esperaba que iba a repetir

su agresión dialéctica, se equivocó: el señor Marín tuvo una intervención muy mesurada y comedida, en

la que prácticamente repitió los mismos argumentos que expuso en la primera parte de su actuación en la

Comisión: el Convenio es menos ventajoso que tos que figuran en las actas anexas al Acuerdo Tripartito

de Madrid, porque en ellos se reconocían los derechos históricos de España.

Los socialistas somos partidarios dé llegar a un Acuerdo con Marruecos, pero no de este Acuerdo; los

mayores beneficios son para Marruecos y para los grandes armadores; no se han tenido en cuenta para

nada tos intereses de los trabajadores del sector; la marroquización progresiva de nuestra flota se va a

pagar con millones dd erario público español; la parte laboral ligada al sector quedará sin protección; la

inclusión de aguas saharauis bajo dominación mauritana creará conflictos adicionales entre España,

Marruecos y Mauritania; los trabajadores están siendo manipulados bajo el temor te perder su trabajo

actual, pero el Convenio sólo aplaza el problema para el futuro. Hablar de aguas al sur del cabo Nun

parece admitir la soberanía, de Marruecos sobre el Sáhara, y sus aguas, con lo cual «u Gobierno práctica

una política De hechos consumados. Trabajando en barcos marroquies y en aguas saharauis, se coloca a

nuestros pescadores en una zona de guerra...

El señor Marín terminó ofreciendo las lineas generales de una posible alternativa de Convenio Ideal, sin

demasiada convicción. En general, su intervención resultó larga, poco efectiva y monótona.

DOCUMENTADA REPLICA DEL SEÑOR MORO.—Seguidamente ocupó la . tribuna

don Víctor Moró, diputado de U. C. D., exdirector general de Pesca, uno dé los atacados por el señor

Marín en la Comisión de Asuntos Exteriores. Estuvo sencillamente arrollador duro, pero sereno. Se vela

claramente al hombre seguro de sí mismo, que domina un tema y que conoce hasta sus últimos entresijos,

ppraue está en los problemas da la pesca desde BU más tierna infancia, y porque estuvo en las

Interioridades de Convenio durante su negociación... Sus afirmaciones fueron rotundas: «Queremos

defender el futuro de la pesca y de ios pescadores españoles, y éste y no .otro es. nuestro objetivo... El

representante del P. S. O. E. ha ofrecido una visión del Tratado parcial, absolutamente deformada,

estableciendo una crítica que, en sus aspectos técnico-económicos, carece de la más mínima consistencia.

Analizó, una por una, las razones expuestas .por el señor Marín para pedir la no ratificación del Acuerdo

y las rebatió con sólidas argumentaciones: hizo un largo recorrido por la evolución del Derecho del

«El pueblo está cansado de tantas referencias a los errores del pasado» (Víctor Moro)

Mar en los últimos años, que acabó con la vieja teoría del «mare liberum». Todos los países con intereses

pesqueros tradicionales en caladeros ajenos se aprestaron a buscar soluciones en él contexto de- la nueva

situación. Pero los caminos son sólo dos: suscribir. Tratados, que, dentro de lo posible, consoliden su

permanencia, y. donde sea posible, establecer asociaciones o empresas mixtas o conjuntas para poder

beneficiar la riqueza pesquera bajo pabellón del país ´ribereño. Esta política se generaliza en numerosos

países.

Resaltó el señor Moro las ventajas de las sociedades mixtas y las .dificultades que van oponiendo a los

países extraños los que poseen caladeros propios, con una serie de exigencias y limitaciones crecientes.

Demostró con datos y cifras que el acuerdo beneficia a los barcos pequeños y no a los grandes armadores,

como ha aílr-tnado el Grupo Socialista, y adujo numerosos argumentos´ sobre la defensa aue se hace en el

Acuerdo de los intereses dé los pescadores modestos-y de la población laboral implicada en el Acuerdo.

«No tiene fundamento —afirmó— plantear una situación de indefensión salarial que no existe. ni

tampoco se dan las condiciones propias de ello, que U. C. D. no consentiría.»

DESCONOCIMIENTO.—En cuanto a las llamadas deficiencias técnicas del Acuerdo. el señor Moro dijo

que eran «producto del más absoluto desconocimiento, no sólo de los más elementales fundamentos dé la

práctica pesquera actual, sino también de sus condicionamientos científicos, como de las circunstancias

concurrentes, derivadas de la jurisdición d« terceros países, cuando se pesca en caladeros ajenos». Hizo

una exposición exhaustiva de las ventajas conseguidas, en este terreno, en el Acuerdo, calificando de

verdaderamente importantes algunos aspectos técnicopesqueros para los pescadores. . . .

DEMAGOGIA IRRESPONSABLE. — Importancia -dijo— que. «Quizá no la tiene para los que, ´non-

.una demagogia Irresponsable desconocen profundamente la cuestión. Terminó subrayando que el

Acuerdo en sus aspectos técnicos, es el mejor que basta el momento tiene nuestro país, en materia

pesquera». «Estamos manteniendo el nivel de empleo, exportando" tecnología y propiciando futuros

contratos de -construcción a nuestra industria, asegurando el abastecimiento nacional... ¿Pero quién puede

reprochar nada a esta sana y eficaz po-lítlca?> «Parece mentira eme la ceguera partidista nublé el

;horizont>e y haga perder la perspectiva y la realidad de los hechos incontestables.»

ESTAMOS CANSADOS.—«Estamos cansados. El pueblo está cansado de tanta referencia a los errores

del pasado. Errores los hubo en el pasado, los está habiendo en el presente v loa hatrá en el futuro. Del

misma modo que antes, ahora y después habrá aciertos. Construyamos sobre lo válido, venga de donde

viniere..v dejemos dé practicar este viejo deporte nacional del desprecio a todo lo anterior.» (El señor

Moro fue largamente aplaudido en el área, de U.C.D.. y en las tribunas ae Invitados.)

INTERVENCIÓN DEL SEÑOR LÓPEZ RAIMUNDO.—Intervino luego él dimitado del P. C. señor

López Raimundo. Fue breve en sus argumentaciones: «I¡a decisión que adoptemos aquí puede comenzar

a sacarnos del atolladero en que nos hallamos o dar paso a una agravación de la tensión en las .aguas

jurisdiccionales del Sahara, que ponga en peligro la seguridad de los barcos españoles que pescan en la

zona...» Al proponernos este Acuerdo de cooperación pesque-ra. el Gobierno reconoce de hecho a

Marruecos corno propietario del Sahara... La firma del Acuerdo nos enfrentara, por tanto, con la

población saharaul...

SEÑOR LORDA ALAIZ; — Por >d Grupo da Socialista do Cataluña, intervino, también brevemente, el

señor Lorda Alaiz como si el señor Moro no hubiera dicho nada, volvió a insistir en los mismos puntos

expuestos por su correligionario, el señor Marín con una referencia especial a 1» conflictiva situación en

la zona nor ccidental de África.

EL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES CERRO LA PRIMERA PARTE.— El ministro de

Asuntos Exteriores, señor Oreja Aguirre. cerró la primera parte d« la sesión. Toda ella fue interesante,

pero no cabe duda que defraudó. Se esperaban ataques duros y todo fue de «guante blanco».

El señor Oreja, trae hacer .historia de toa Convenios pesqueros con Marruecos, remontándose a épocas

muy antiguas, para llegar al.de Fez de 1969, este último fuente d« continuas tensiones. Explico el origen

d« •esta situación con las nuevas orientaciones del Derecho Marítimo Internacional r la extensión de

aguas Jurisdiccionales. Analizó los nechos que condujeron a la Declaración de Principios de Madrid y

pormenorizó las conversaciones pesqueras con Marruecos. Dará afirmar que se trata de un Acuerdo

técnico y no político. Rebatió la» acusaciones relativas a la Desea en asna» saharauis y respecto al

Polisario afirmó:

«El Gobierno no puede admitir y no admitirá eme por la vía de la amenaza del recurso a la fuerza contra

s-us nacionales, se Intente modificar sus posiciones de -prin-cipio. El Gobierno sabrá responder, en todo

momento y circunstancia, con la enersri» necesaria. «El Polisario —añadió— no .h» sido-reconocido

como únictt y legítimo representante de la población saharaui ni por la O. N. U. ni por la O. U.A.

Terminó señalando los riesgos que. ten- . dría la no ratificación del Convenio: «Ja aplicación del derecho

marroquí y de las sanciones previstas a quienes desarrollen actividades pesqueras en aguas bajo su

Jurisdicción y autoridad). Por el contrario, afirmó que !a ratificación del Acuerdo e» la única posibilidad

de defender los intereses españoles de los pescadores, de los trabajadores del sector de transformación, d»

loa consumidores, de los armadores y de la balanza de pagos».

Finalizada la intervención del ministro de Asuntos Exteriores, muy serena y equilibrada, se suspendió la

sesión por un cuarto de hora. Lo que ocurrió ruego es precisamente lo que va por delante dé este

.resumen.

 

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