Originado por dos empates en las votaciones. 
 Escandalo parlamentario en los debates constitucionales  :   
 Un disputado de U.C.D y dos del P.S.O.E "votaron" sin estar presentes. 
 ABC.    06/07/1978.  Página: 1-5. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

ORIGINADO POR DOS EMPATES EN LAS VOTACIONES

ESCÁNDALO PARLAMENTARIO EN LOS DEBATES CONSTITUCIONALES

Un diputado de U.C. D. y dos del P.S.O.E. «votaran» sin estar presentes

LA SECRETARIA DE CARRILLO DENUNCIO EL PRIMER CASO DESDE LA TRIBUNA DE

INVITADOS

MADRID. (De nuestro redactor en las Cortes, Pedro J. Ramírez.) Entra la anécdota y al escándalo, ei

Congreso de tos Diputados vivió ayer .una de las más polémicas peripecias de su intensa trayectoria. Fue

un curioso episodio que comenzó con el primor empate registrado por el marcador electrónico al cabo de

una votación, y desemboca en una ser/e de acusaciones recíprocas que dejaron malparados a los tres

principales grupos de ía Cámara.

El origen del litigio fue una enmienda de Socialistas de Cataluña al apartado segundo del artículo tercero

de la Constitución, que reconoce la cooficialidad de las lenguas vernáculas. La enmienda, introducida «in

voces durante los debates en la Comisión, proponía añadir al texto el siguiente precepto: «Los poderes

públicos pondrán los medios para que todos los residentes en los territorios autónomos conozcan la

lengua respectiva y garantizarán el derecho a usarla.» Como fácilmente puede suponerse, dichos

«medios» no serían sino y millones de pesetas, extraídos fundamentalmente del presupuesto del

Ministerio de Educación.

GÜELL CAMBIA SU VOTO

No es de extrañar, pues, el «esto de alarma del titular del Departamento, Iñigo Cavero, al percibir que la

votación terminal»]» en tablas: 156 votos a favor, 156 en contra y una abstención. Por la vehemencia con

que solicitó repetidamente intervenir en turno de explicación de voto, quedó claro que tai postara neutral

correspondía a Carlos Güell de Sentmenat, integrado en el Grupo Mixto, pero muy cercano

ideológicamente a la U. C. D.

Cualquiera ´que conociera al señor Güelll —cuyos ímpetus refrenó Alvarez de Miranda, recordándole que

tendría oportunidad .de explayarse una vez terminadas las votaciones— y que conociera el proceso de

convergencia actualmente en marcha entre la Unió del Centre de Catalunya que él encabeza y la U. C. D.

catalana,-podía dar por zanjada la cuestión al suponer acertadamente que su voto inclinaría la balanza a

favor del partido del Gobierno.

Si creció ía expectación en torno a la segunda votación fue, de hecho, por una polémica, un tanto

marginal, sobre si en ella podían participar todos los diputados o solamente los presentes en el primer

envite. El P. S. O. E. dio muestras patentes de que hacía suya esta segunda interpretación restrictiva al

abuchear sus diputados al ucedista alavés Pedro Morales, que en el Intervalo se incorporó a su escaño.

Fraga pidió entonces la palabra y con gran contundencia dejó sentado que el único sentido de la nuera

votación pasaba, precisamente, por el cómputo de la opinión de quienes no hubieran participado en la

primera. El letrado de la Mesa dio la razón al lider de Alianza Popular, quien por primera Tez en la

legislatura fue aplaudido por los diputados de U. C. D. al retirarse a su escaño,

LA INCÓGNITA DEL SEGUNDO EMPATE

Además de Pedro Morales se incorporó también "al hemiciclo el propio líder del P. S. O. E., Felipe

González, que se había ausentado durante los minutos anteriores. El presumible cambio de actitud de

Cartas Güell parecía, por tanto, decisivo, al no haber variado ningún otro factor. Una exclamación dé

sorpresa se escapó de algunas gargantas al observar qne el veredicto del marcador era nuevamente de

empate; 156 a´favor, 156 en contra y dos Abstenciones. Algo no cuadraba en este rmevo resultado: ¿cómo

es que habiéndose sumado a los presentes dos diputados los votos emitidos sólo superaran en una unidad

a los anteriormente emitidos?

CONGRESO: TRAS EL ESCÁNDALO DE LA MAÑANA

LA ENMIENDA DE SOCIALISTAS DE

CATALUÑA, DERROTADA POR LA TARDE EN EL TERCER RECUENTO

Algunos periodistas estaban haciéndose estas cabalas cuando Roca Junyent interpeló al presidente sobre

la forma de dilucidar tan equilbrada pugna. AI ser respondido que la tercera votación quedaba aplazada

basta la próxima sesión, es decir, hasta hoy, jueves, Roca solicitó, en nombre de la Minoría Catalana y del

Grupo Vasco, que este tercer recuento tuviera carácter nominal y público. La Intención del diputado

nacionalista era bien clara: colocar a los parlamentarios catalanes de la U.C.D. entre la espada de la

disciplina interna y 1» parea de levantarse públicamente votando supuestamente en contra de los intereses

de sus electores.

Estaba la Mesa deliberando al respecto, cuando la atención de la Cámara quedó desviada hacia el pasillo

lateral derecho que sirve de lindero a los escaños de la U. C. D. El diputado comunista Jordí Solé Tura

había subido sus peldaños y, en acti tnd claramene detectivesca, realizaba pesquisas en torno a dos de los

escaños. Tan pronto como su indagación fue advertida, los diputados centristas llamaron la atención del

presidente con un cerrado abucheo. Alvarez de Miranda no tuvo tiempo material para reaccionar. Solé

Tura pidió la palabra para una cuestión de orden y acusó a U.C. D. d« que uno de sus parlamentarios

había introducido a la hora de votar no sólo su llave, sino también la de un compañero ausente.

PEGENAUTE DENUNCIA A LA SECRETARIA DE CARRILLO

La confusión alcanzó proporciones hasta ahora inigualadas en *1 hemiciclo. En medio de las protestas de

unos y otros, el presidente atisbo entonces al diputado centrista por Navarra, Pedro Pegenaute, que desde

la última fila venía pidiendo el uso de la palabra. El portavoz de su grupo, losé Pedro Pérez Llorca,

también se dio cuenta de su gesto e imperiosamente le biso ademanes de que se sentara y renunciara a

intervenir. Pérez Llorca y sus compañeros en el alto «staff» parlamentario de la U. C. D., desconocedores

por completo de sus propósitos, observaron con preocupación y pesadumbre cómo Pegenaute seguía «n

sus trece. Alvarez de Miranda le dio la palabra.

El diputado navarro formuló entonces dos presuntas a la presidencia de la Cámara. La primera de ellas

venía a Inquirir si un diputado tenía derecho a comportarse como lo acababa de hacer Solé Tura. La

segunda interrogaba a Alvarez de Miranda sobre la procedencia de que desde las tribunas de invitados se

estuvieran condicionando los debates.

Inmediatamente se supo la naturaleza específica de la acusación de Pegenaute. Había sido Belén Pintes,

sobrina de nuestro embajador en la O. N. U. y secretaría Particular de Carrillo, estratégicamente situada

sobre las cabezas de los diputados de U. C. D., quien con sus restos había provocado y orientado las

agiles pesquisas de Solé Tura. La posición del diputado navarro le había permitido observar la

comunicación mímica, y no pudo por meno* que denunciarla.

En medio de un mare mágnum de reproches mutuos, la Junta de portavoces se refutó para deliberar sobre

lo ocurrido. Alcabo de media hora se reanudó la sesión, y Alvarez de Miranda anunció que la segunda

votación quedaba anulada y debía repetirse. No se hizo, sin embargo, de forma Inmediata, tal y como el

margen horario hubiera perfectamente permitido, sino que quedó aplazada hasta la tarde.

Tal decisión, a la que nadie puso reparo alguno, sentenciaba definitivamente el tema, ya que a la U. C. D.

no le seria difícil reunir por la tarde a muchos de los diputados que habían hecho huelga de asistencia por

la mañana, entre los que se contaban el propio presidente Suárez y varios de sus ministros.

¿Qué fue lo que Impulsó a los demás grupos parlamentarios a «entregar» prácticamente un combate tan

arduamente librado? En primer lugar, ninguno de los tres grandes estaba Ubre de culpa. No sólo era cierto

que el voto del ucedista Rovira Tarazona, ausente del hemiciclo toda la mañana, había sido computado las

dos veces y que la secretaria de Carrillo había intervenido antirreglamentariamente desde la tribuna, sino

que también el P. S. O. E. tenía cosas que acallar. En principio s* habló de que el voto de Felipe González

aparecía en la primera votación; luego quedó claro que en dicho cómputo Inicial eran los diputados

Blanco y Ballesteros Ion que, estando ausentes, aparecían registrados con votos afirmativos.

Por otra parte, los propios líderes socialistas no pudieron por menos que expresar su preocupación en uno

de los intervalos ante la eventualidad de que la enmienda prosperara. Su introducción en el texto

constitucional hubiera supuesto un grave quebranto para el Gobierno, haciendo, sin duda, peligrar el

consenso tan trabajosamente conseguido sobre visos artículos.

COMPUTO DEFINITIVO Y EXPLICA-CION DE VOTO

Aun estando la suerte echada, la sesión de la tarde no estuvo exenta de las dosis rocambolescas que

caracterizaron a toda la jornada. En este tramo del episodio, el «intríngulis» quedó centrado en torno a la

«votación de presencia» que el presidente de la Cámara ordenó realizar para asegurarse de que no se

repitieran los «contratiempos» de la mañana.

Tanto en el transcurso de dicha votación como en loa minutos inmediatamente posteriores, varios

diputados rezagados fueron incorporándose a sus puestos, dejando sin virtualidad tan bienintencionado

intento. Los últimos fueron acogidos entre bromas y carcajadas generalizadas. Alvarez d« Miranda mandó

cerrar entonces las puertas con llave y repetir la operación. Comprobado el cupo de diputados presentes,

se procedió a la votación definitiva. La enmienda quedó rechazada con 154 votos afirmativos, 167

negativos y ninguna abstención.

Carlos Sentís y su homónimo Carlos Güell explicaron su voto. El primero comentó que por la mañana

había votado a favor de la enmienda —otros diputados catalanes de U. C. D. habían actuado de igual

forma—, pero que luego había acatado la disciplina de su grupo parlamentario, considerando, entre otros

factores, lo mucho que el partido del Gobierno ha hecho por Cataluña. Omitiendo su particular peripecia

matinal, Güell dio cuenta de que su voto último había avalado la enmienda de socialistas de Cataluña —

su postura resultaba más fácil en tanto en cuanto el tema estaba claramente resuelto—, explicando, sin

embargo, que se sentía plenamente identificado eon la línea política d* U.C.D.—P. J. R.

 

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