Autor: Cuadra Fernández, Bonifacio de la. 
 Dolores Ibárruri no podrá presidir la primera reunión del Congreso. 
 Hernández Gil consulta a once partidos las normas para la puesta en marcha de las Cortes     
 
 El País.    28/06/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL PAIS, martes 28 de junio de 1977

POLÍTICA

Dolores Ibárruri no podrá presidir la primera reunión del Congreso

Hernández Gil consulta a once partidos las normas para la puesta en marcha de las Cortes

B. DE LA C.

Ni Dolores Ibárruri ni cualquier otro diputado o senador de edad avanzada tendrán oportunidad de

presidir la sesión inicial del Congreso o del Senado, según la normativa provisoria proyectada por el

presidente de las Cortes, Antonio Hernández Gil, y dada a conocer ayer a los representantes de once

partidos, en la que las presidencias se otorgan a quienes antes presenten su credencial en las Cortes. La

entrevista fue cordial y en ella nadie planteó temas personales especiales. Fuentes de la Oposición

detectaron en el señor Hernández Gil un evidente deseo de escrupulosidad jurídica en la elaboración de

las citadas normas, que se darán a conocer en las próximas horas y que constan de once artículos.

Las normas establecidas y a punto de ser promulgadas —la Oposición obtendrá una fotocopia de ellas

antes de que se hagan publicas mantienen el criterio de que la presidencia inicial de cada una de las

Cámaras corresponderá al diputado y al senador que, respectivamente, presenten antes su credencial en la

secretaría de las Cortes, siempre que en el momento de ser llamados se encuentren presentes.

Así se designará el primer presidente del Congreso de Diputados y del Senado, quienes, asistidos

respectivamente de dos letrados, darán comienzo a la actividad de cada una de las Cámaras, hacia el 5 de

julio, aproximadamente. Los letrados darán lectura a la relación de parlamentarios, con lo que se

celebrarán sendas juntas preparatorias, a continuación de las cuales, se constituirán las mesas de edad, con

el mismo presidente de la junta provisionalísima. En las mesas de edad serán vicepresidentes los dos

diputados y senadores, en cada caso, de mayor edad, y secretarios los dos parlamentarios que en cada una

de las Cámaras sean de menor edad.

A partir de este momento, y bajo la presidencia de las mesas de edad, ambas Cámaras procederán a la

elección de las mesas interinas, que es muy probable que pasen a definitivas una vez que se conozcan las

resoluciones del Tribunal Supremo respecto a los recursos electorales presentados, si ninguna de tales

resoluciones afecta a los elegidos.

Para cada una de tales mesas interinas —del Congreso y del Senado— se elegirá un presidente, dos

vicepresidente y cuatro secretarios. No se presentarán candidatos para ninguno de los puestos citados y el

sistema de votación será restringido: en la papeleta de votación se incluirá el nombre de un presidente

(para elegir uno); un vicepresidente (para elegir dos), y dos secretarios (para elegir cuatro).

Además de estas normas indispensables para iniciar el rodaje de ambas nuevas Cámaras, están en

preparación otras que afectarán a la elección dé los consejeros del Reino, comisión que sustituye a la

actual de competencia legislativa, y otras, todas ellas de acuerdo con la disposición transitoria tercera de

la ley de Reforma Política: «Desde la constitución de las nuevas Cortes y hasta que cada Cámara

establezca su propio Reglamento, se regirán por el de las actuales Cortes en lo que no esté en

contradicción con la presente ley, sin perjuicio de la fa^ cuitad de acordar, dé un modo

inmediato, las modificaciones parciales que resulten necesarias o se estimen convenientes.»

Por lo demás, el presidente de las Cortes precisó que su propósito es crear más el aparato formal que el

contenido de las normas para echar a andar ambas Cámaras. Con un criterio, de gran escrupulosidad

jurídica, el señor Hernández Gil calificó las normas en elaboración de provisorias, término que implica un

carácter más perentorio que el de provisionales. Según su definición textual de las normas citadas, se trata

de «la instrumentalización jurídica del mínimo regulador provisorio e indispensable para la reunión,

apertura y puesta en funcionamiento de las Cámaras».

Las reuniones iniciales del Congresos y del Senado serán, así como la sesión solemne de constitución de

las Cortes, fijadas por real decreto.

Cortesía con los partidos

La reunión celebrada por el presidente de las Cortes con once representantes de partidos políticos fue la

primera de las que continuarán probablemente a finales de la semana actual o de la próxima.

Los primeros en llegar al palacio de íá carrera de San Jerónimo fueron; Ignacio Gallego, del Partido

Comunista de España, y Jordi Solé Turá, del Partido Socialista Unificado de Cataluña. Más tarde llegó

Joaquín Satrústegui, de la Alianza Liberal, y después Rodolfo Guerra, del Partido Socialista de Cataluña;

Macía Alavedra, del Pacte Democratic per Catalunya; Raúl Morodo, del Partido Socialista Popular; José

Pedro Pérez Llorca, de la Unión de Centro Democrático; Manuel Fraga, de Alianza Popular; Xabier

Arzallus, del Partido "Nacionalista Vasco; Alfonso Guerra, del Partido Socialista Obrero Español, y

Antón Canyellas, de la Democracia Cristiana de Cataluña.

Al comienzo de la reunión de los once representantes de los partidos presentes en las Cortes, sobre un

total de quince que habían sido citados con el presidente de éstas y qué duró más de una hora, Antonio

Hernández Gil les manifestó que se trataba de un acto de cortesía parlamentaria, y agradeció sinceramente

su presencia. Seguidamente, les dio cuenta de cómo se instrumentará jurídicamente la puesta en marcha

dé las Cámaras, de acuerdo con los siguientes criterios: la potestad reglamentaria, incluida la provisional,

corresponde al Congreso y al Senado; las normas en preparación tienden solamente a obtener un mínimo

regulador, provisorio e indispensable, para que las Cámaras lleguen a la fase de constitución sobre la

base, en lo esencial, de lo que las propias Cámaras decidan, y, por último, los vacíos se cubrirán mediante

la «interpretación integradora» de las normas vigentes, empleándolos elementos interpretativos previstos

en los artículos 3 y 4 del Código Civil y, concretamente, teniendo en cuenta los antecedentes históricos

desde él reglamento de 4 de mayo de 1847.

El señor Hernández Gil declaró que sólo cabía que tales fórmulas emanaran del Gobierno o del presidente

de las Cortes, de acuerdo con las facultades que le confiere el Reglamento de las actuales Cortes de fecha

15 de noviembre de 1971, al que se remite la ley de Reforma Política. En opinión del presidente de las

Cortes, «ha parecido preferible esto último por su origen o carácter parlamentario y porque las

limitaciones son mayores, ya que el presidente sólo puede interpretar, integrar y suplir sin que le sea dado

crear completamente ex novo».

Él señor Hernández Gil declaró que la reunión fue no sólo correcta, sino cordial. La anécdota destacada

por algunos de los asistentes fue que Fraga aludió a los nuevos parlamentarios con la vieja denominación

de procuradores.

 

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