Los comunistas no quieren jurar en las Cortes     
 
 Informaciones.    02/07/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Los comunistas no quieren jurar en las Cortes

MADRID, 2 (INFORMACIONES).

Doña Pilar Brabo, diputada electa creí partido Comunista de España y miembro del Comité Ejecutivo, de

este partido, ha manifestado en una rueda de Prensa qué los parlamentarios comunistas están en contra de

que los diputados y senadores de las nuevas Cortes tengan que establecer un compromiso —ya sea

juramento o promesa—, ya que consideran que el hecho de haber sido detenidos es suficiente a estos

efectos.

«No hay motivo —afirmó— para expresar ningún tipo de lealtad especial.» Doña Pilar Brabo insistió en

el carácter auténticamente constituyente de las Cortes, y en la necesidad de :que sean convocadas

elecciones una vez elaborada la Constitución.

Sobre el uso que harán los parlamentarios comunistas de sus sueldos oficiales, doña Pilar Brabo señaló

que serían entregados al partido que, a su vez, les entregaría la cantidad estipulada para los ¿liberados»:

20.000 pesetas. Igualmente manifestó que don Marcelino Camocho defenderá en las nuevas Cortes el

establecimiento de un Código de Derechos para los trabajadores. El señor Camacho permanecerá un tiem-

po indefinido en las Cortes y dejará luego su escaño.

En la misma rueda de Prensa se encontraba presente el diputado electo por Cataluña, del P.S.U.C., don

Jo-sep María Riera, secretario general de las Juventudes Comunistas de Cataluña que, con veinticinco

años, es uno ie los diputados más jóvenes de las Cortes elegidas el pasado día 15. (Un diputado socialista

por La Coruña, Andrés Eguibas, tiene veintitrés años.) Don Josep María Riera manifestó que su presencia

en las Cortes es una prueba de la preocupación del P.C.E. por la Juventud y que luchará especialmente

por el reconocimiento de la mayoría de edad a los dieciocho años, sobre todo de cara a las elecciones

municipales. Finalmente, señalo que la juventud debe ser tenida en cuenta a la hora de la discusión de la

autonomía de Cataluña, y, calificó de positivas las gestiones que en este sentido, está realizando en

Madrid el presidente de la Generalidad, don Josep Tarradellas.

El juramento de tos diputados es el acto solemne, realizado durante la constitucíón interina de las

Cortes, por el que se jura (o se promete, como ahora diremos) fidelidad a la Constitución, si bien a veces

esté juramento también hacía una mención expresa a la fidelidad a un Monarca o a una dinastía.

Las fórmulas han variado con el transcurso del tiempo. Es digno de recordar e! que habían de presentar

los diputados de las Cortes de Cádiz, perfectamente explicable, dadas las circunstancias en que se

prestaba. El Reglamento de 24-XI-1810, en el artículo 13 del capítulo I, recogía la siguiente fórmula:

«¿Juráis ´ defender la Santa Religión Católica, Apostólica, Romana, sin admitir otra alguna en estos

Reinos? ¿Juráis conservar en su integridad la nación española, v no omitir medio para libertarla de sos

injustos opresores? ¿Juráis conservar a nuestro muy amado Soberano el señor don Fernando VII, todos

sus dominios y, en su defecto, a sus legítimos sucesores, y que haréis cuantos esfuerzos sean posibles para

sacarlo del cautiverio y colocarlo en el Trono? ¿Juráis desempeñar fie] y legalmente el encargo que la

nación na puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio: de alterar, moderar y

variar aquellas que exigiese el bien de la nación? ¿Juráis guardar secreto en todos aquellos casos en que

las Cortes manden observarlo?»; a ello se añadía la fórmula, invariada con el tiempo, de respuesta: «Sí

juro», y la contestación, también permanente a la largo de todo nuestro constitucionalismo, del presidente:

«Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande.».

La Constitución de 1876, al establecer la tolerancia dé cultos, trajo consigo la doble alternativa en la

materia: o bien el juramento clásico, de rodillas, con la mano en los Santos Evangelios y ante un crucifijo,

o bien, la promesa («sí, prometo por mi honor»), en pie y con la mano en el pecho. Esta doble posibilidad

está contemplada en los Reglamentos de 4-V-1847, reformado, y en el de 24-V-1918.

(Esta cita está recogida del libro «Diccionario de términos electorales y parlamentarios», escrito por José

Marta Gil-Robles y Nicolás Pérez-Serrano)

 

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