Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
 Escribe Augusto Assia. 
 Cuanto más populosa es una cámara, menos disciplina  :   
 En las monarquías, los partidos son númerosos. 
 Ya.    10/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

I0-VII-77

ESCRIBE AUGUSTO ASSIA CUANTO MAS POPULOSA ES UNA CÁMARA, MENOS

DISCIPLINARIA EN LAS MONARQUÍAS, LOS PARTIDOS SON MAS NUMEROSOS Y MAS

PEQUEÑOS

Este es el tercero de una serie de artículos sobre el funcionamiento y los poderes de los Parlamentos en las

Monarquías constitucionales.

Si anteayer los sindicatos pusieron en berlina el sistema social inglés crm su revulsión contra la

congelación de precios y salarios, ayer pusieron al sistema parlamentario los tres partidos políticos,

cuando votaron la mayoría de los diputados laboristas contra el (Gobierno laborista y a favor no sólo

todos los liberales, sino la mayoría de los conservadores. Gracias a los votos de los conservadores y los

liberales, el Gobierno laborista Jia podido pasar adelante con tina mayoría de 394 contra 147 el proyecto

de ley sobre el sistema con que han de ser llevadas a cabo las elecciones del Parlamento europeo en la,

Gran Bretaña. Veintitrés ministros y nueve "látigos" laboristas figuraron entre los´ que votaron contra el

Gobierno, incluyendo el propio ministro encargado de las relaciones con los Comunes, Mr. Michael Foot,

mientras seis se abstuvieron.

"USTED ES UN HOMBRE MUY INCONGRUENTE"

"Usted es un hombre muy incongruente", le reprochó, alguien un día al abad de Bray, que habla cambiado

cuatro veces de religión durante la reforma. "Al revés, yo soy el más congruente de los ingleses, porque

todo lo que quiero es seguir siendo abad de Bray", contesto.

Cuando los diputados laboristas votan contra el Gobierno como miando votan los sindicatos laboristas,

quisa sería, aventurado reprocharles de incongruentes.

Lo que tal ve» pasa es que lo mismo los diputados laboristas que los sindicatos, lo que desean es seguir

manteniendo su vieja leyenda del "enfant terrible", un deseo en el que, la verdad, no hace sino ayudarles y

estimularle s la inescrita Constitución inglesa, cuyo mayor desvelo no es establecer la disciplina, ni

mantener el orden, ni imponer a unos ingleses la voluntad de otros, sino todo lo contrarío, si la expresión

tiene sentido.

"Usted nos ha ^hablado mucho de la libertad de conciencia, como uno de los ingredientes fundamentales

entre los que componen la política inglesa, ¿pero cómo compagina usted la libertad de conciencia on la

disciplina del sistema de partidos, tan rígida en Inglaterra?", le preguntó al "speaker" de la Cámara de los

Comunes, durante una cena que celebramos con Mr. Thomas unos cuantos españoles recientemente en,

Madrid, uno de, los comensales que no es ministro en el tercer Gobierno de la Monarquía.

El "speaker" explicó que no hay tal disciplina de partidos, y que en la política inglesa los partidos no sólo

dejan con frecuencia, como ocurrió ayer, en libertad de votar lo que mejor le parece a cada uno de sus

diputados, sino que, aun cuando, con una "nata de tres lineas", el partido indica su suprema) interés, los

diputados pueden abstenerse, invoca nao cuestión de conciencia.

Aunque ocurre algo similar a lo que ocurre en Inglaterra, en Canadá y en Australia, las otras seis

Monarquías, si bien ninguna la excluye, son menos respetuosas con lo, conciencio, que la inglesa. En

ninguna Monarquía es UK gran pecado votar iconoclastamente mientras lo es en casi todas las Repúbli-

cas. Votar en contra de lo que ordena el partido puede llevar, en la República Federal Alemana, incluso—

aunque no recuerdo que haya llevado nunca—« la expulsión del ofensor.

EL LABORISTA, MÁS DISCIPLINARIO QUE EL CONSERVADOR

En Inglaterra, el partido laborista es más disciplinario que el conservador o el liberal. Entre los

conservadores ha habido un eos ministro, Mr. Powell, que hiso todo lo que pudo, hace algunos años, para

que Mr. Heath perdiera la paciencia y lo excomulgara, sin que lo pudiera lograr.

Curiosamente, es en las Monarquías donde los partidos son más numerosos y más pequeños donde es más

activa y más rígida la disciplina. Es, asimismo, inversa la cantidad de disciplina y el número de diputados.

A. más populosa Cámara, menos disciplina, y menos disciplina a más partidos, es una de las leyes

parlamentarias de las Monarquías. La Monarquía que cuenta con más partidos es Holanda, en la

que con frecuencia se disputan ios pesados sillones de caoba hasta catorce partidos, de los que él

que cuenta con más diputados raramente pasa la veintena.

Con la noruega, la holandesa es la Cámara más pequeña. Mientras Holanda tiene catorce partidos,

Noruega sólo tiene cuatro: el laborista, que es generalmente el mayor; el conservador, el del centro

cristiano popular y el liberal.

Las Cámaras más grandes son las inglesas, donde la de los Lores, la última que queda en el mundo de

base hereditaria, aunque en los ú1timos tiempos los laboristas han dejado de pedirle a la Reina que use la

prerrogativa, de nombrar pares con carácter hereditario, tiene más de ochocientos miembros. Todo inglés

que posea un- título, desde barón a duque, tiene automáticamente isiento, vos y voto en la Cámara de los

Lores.

La Cámara de los Comunes se compone de 630 miembros (casi él doble de la sueca, que es la que le

sigue, con 350), cada uno de los cuales representa a un distrito, igual que en nuestro sistema del 76.

Suecia es la única Monarquía, de la que yo sepa, que subvenciona directamente a los partidos. Cada

partido sueco recibe, al ser convocada una elección, 10.000 coronas por cada diputado obtenido en la

última. Es también la sueca la única Monarquía en la que e] Rey ha perdido la prerrogativa, que

teóricamente conserva \asta la inglesa, de designar íl candidato para primer ministro. Desde la ultima

reforma constitucional, tanto la negociación para formar Gobierna como la designación de la

persona que ha de formarlo H corresponde, «n la Monarquía sueca,, al presidente del Congreso.

Como antes de la reforma constitucional, una cosa que respecto al Rey continúa igual hoy en Suecia es

que Su Majestad tiene que profesar la religión protestante, como la Reina de Dinamarca. En Inglaterra, la

Reina no sólo tiene que profesar la religión angli-cana, sino que es su supremo dignatario, mientras—

aunque no es el supremo dignatario de la católica en Bélgica—el Rey de los belgas no puede ascender al

trono si no es católico.

EL REY NORUEGO, EL ÚNICO QUE CONSERVA EL VETO

De los seis reyes, así como el gran, duque de Luxemburgo el cual también ha de ser católico, el tólico

monarca que conserva todavía, por lo menos en -teoría, el viejo privilegio del veto es el de Noruega, el

cual, si una ley no le gusta, puede oponerle el veto hasta tres veces en tres legislaturas consecutivas.

Excepto en la inglesa, la duración de lo que es llamado "legislatura" coincide con el periodo que dura un

Parlamento determinado. En Inglaterra, una legislatura dura un año, desde el momento—en la primera

semana de noviembre— que Su Majestad inaugura el Parlamento hasta que vuelve a hacer lo mismo al

año siguiente. Un proyecto de ley no puede pasar de una legislatura a la otra, sino que al expirar ésta

muere con ella, de donde la salvadora situación de que, como no hay tiempo de aprobarla antes del

próximo noviembre, la ley sobre la autonomía de Escocia, y (Sales tenga que empegar a ser discutida de

nuevo, desde el principio, en la próxima.

En Holanda la Reina aún tiene hoy iniciativa legislativa y puede proponer por sí misma un proyecto de

ley a la, Cámara Baja. La, Reina de Holanda también nombra los alcaldes, que es: otro privilegio ya único

en la, Europa monárquica.

Excluyendo al Rey de Suecia, la Reina de Inglaterra es, quisas, el monarca que, frente al Parlamento,

conserva, menos poderes. En realidad yo no sé si la palabra "conservar" es apropiada, puesto que resulta

dudoso .que la Corona haya, tenido nunca poder alguno frente al Parlamento en Inglaterra, donde ya el

príncipe consorte le decía hace cien años, en una ´iota, dándole consejos, a la reí-la Victoria que "el-

Gobierno que cuenta con mayoría en la Jamara de, los Comunes tiene todo el derecho a exigir de la Reina

que lo apoye, franca, honesta y honorablemente, con todo el poder de que la Reina es capas".

A mi, el apoyo de la Reina al Parlamento en Inglaterra me recuerda a anécdota de Le-querica en Nueva

York, cuando a un joven comunista ruidoso que le gritaba insistentemente "no apoye usted a Franco, no

apoye usted a Franco", el embajador le contestó: "No soy yo quien apoya a Franco, joven; es Franco

quien me apoya a mí."

Augusto ASSIA.

 

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