Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   El miércoles, constitución de las Cortes     
 
 Hoja del Lunes.    11/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El MIÉRCOLES, CONSTITUCIÓN DE LAS CORTES

QUERIDO director: dentro de cuarenta y ocho horas los partidos políticos van a entrar en las Cortes y

tomar asiento en los escaños del Congreso y del Senado. Cuarenta y un años después se reanuda el

Parlamento español tradicional, después de un paréntesis histórico en que se consideró a los partidos

políticos como causa y mal de todas las desdichas que España padeció.

En ese mismo hemiciclo, donde van a resonar de nuevo las voces de los diputados elegidos por el pueblo,

sonaron, no hace tanto tiempo, pero sí alguno, voces que afirmaron solemnemente: "Los partidos políticos

no volverán a España jamás." En política es arriesgadísimo definir dogmas y hacer profecías. Y esto me

recuerda aquella anécdota que seguramente Usted conocerá, director. En cierta ocasión el cardenal

Mazarino dijo a un sacerdote: "Mientras yo viva, usted lio será nada." Y el sacerdote, con humildad, le

contestó: "Monseñor, esperaré."

Los partidos políticos han esperado cuarenta y un años para entrar otra vez en las Cortes. Van a comenzar

a hablar desde el mismo día en que se reúnen para constituir las Cámaras, y ese (lia va a ser pasado

mañana, miércoles, a las diez de la mañana. A partir de este momento—y esto es parte del juego político

de la democracia—, la voz de España, a través de sus representantes elegidos por el pueblo, será la que se

oiga en las Cortes. Estos portavoces del pueblo habrán de tener la cautela de sintonizar en todo momento

con ese pueblo que les ha elegido para que ño haya discordancias.

En las reuniones previas preparatorias de las Cámaras que el presidente de las Cortes ha celebrado con los

representantes de los partidos políticos, un diputado socialista sintonizó con efemérides del pasado

remoto. Su fuero interno, con base histórico-política, debió sufrir un disgusto porque las nuevas Cortes no

iban a constituirse en la misma fecha que lo hicieron las Constituyentes de la segunda República; se van a

constituir—nos dijo a los periodistas—el día antes de aquella efemérides para que no coincidiese con

aquel aniversario. El disgusto del diputado socialista era patente.

¿Cómo va uno a consentir que una señoría nonata esté disgustada antes de que disfrute de la gloria

parlamentaria del escaño? No está eso en nuestro ánimo. Como antídoto de los disgustos están las

palabras de consuelo. Y con palabras llenas de afecto le decimos a ese diputado socialista, que -goza ya

de nuestras simpatías por adelantado, sólo por el hecho de su disgusto vanal: "Verá, señoría. Precisamente

lo que se ha hecho es complacerle y adelantarse a su deseo mediante el real decreto de convocatoria de las

Cortes. Su señoría cree que las Cortes Constituyentes de la segunda República comenzaron el 14 de julio

de 1931 y quería que las de ahora comenzasen en la misma fecha. Incluso dijo su señoría que, para evitar

esto, se había adelantado un día en la fecha de ahora. No, señoría, no. Las Cortes de la República se

constituyeron el lunes día 13 de julio de 1931, a las siete y cuarto de la tarde. Ocupó la presidencia

provisional el señor Serrano Batanero, por ser el primer diputado que presentó su acta en la secretaría de

las Cortes. La mesa de edad la compusieron don Narciso Vázquez de Lemus—-el diputado más viejo—, y

los secretarios fueron los señores Rojo (don Mariano), Rodríguez Pinero, Sapiña y Reyes (don Fernando).

El señor Vázquez de Lemus pronunció estas palabras, que su señoría puede repetir—por seguir con la

efemérides—pasado mañana: "Me siento enternecido ante el espectáculo que estoy contemplando."

Aquella sesión duró veinte minutos. El día 14 de julio de 1981 fue la solemne sesión inaugural de las

Cortes."

Como ha visto, señoría, y que esto le sirva de consuelo a su infantil disgusto político, él mismo día 18 de

julio, pero cuarenta y seis años después, vuelven a constituirse las Cortes para iniciar un nuevo rumbo

histórico de España, en el que todos ponemos nuestras esperanzas.

A. J. GONZÁLEZ MUÑIZ

 

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