La Corona y la nueva sociedad española ante un año hitórico     
 
 Ya.    13/07/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

13-VII-77

INFORMACIÓN NACIONAL

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"La Corona y la nueva sociedad ante un año histórico

"LA NUEVA CONSTITUCIÓN HABRÁ DE SER DE "CONSENSO" Y "FORMAL" ENTRE LAS

DIVERSAS IDEOLOGÍAS REPRESENTADAS EN LAS CORTES"

(Conferencia del ministro de Justicia, don Landelino Lavilla Alsina, en el Club Siglo XXI)

"Ha sido ingente el número de constituciones discutidas y «probadas en España desde principios del siglo

XIX. En todo esté acervo existe un rasgo común: todas esas constituciones, en mayor o menor grado,

fueron constituciones dé partido: (le un grupo de españoles que imponían su ideología a los demás. Hoy

no podemos caer en ese error, Lo auténticamente inédito habrá de ser la aprobación de una Constitución

que exprese el consenso generalizado, el común 1 denomina» dor político de los partidos e ideologías

representados en las Cortes", ha manifestado el ministro de Justicia, don Landelino Lavilla Alsina, en la

conferencia que, sobre el tema. "La Corona y la nueva sociedad española ante un año histórico",

pronunció ayer tarde en el Club Siglo XXI. con lo que se cerraba el cielo del mismo título que la

disertación del señor La villa correspondiente al curso 1976-77.

Al acto asistieron los ministros señores Cabanillas Gallas, Otero Novas, Martínez Genique y Cavero

Lataillade y los ex ministros señores Suárez González (don Fernando), Garicano Goñi, Herrera Esteban,

Fernández Sordo y Fontana Codina. También estuvieron presentes varios secretarios dé Estado y

senadores y diputados de las nuevas Cortes. CONSTITUCIÓN DE "CONSENSO" Y "FORMAL".

En su conferencia, el señor Lavilla Alsina dijo también:

• Por ser una constitución de "consenso" entre las diversas Ideologías, no podrá ser íntegramente ni

conservadora, ni progresista, ni socialista, ni demo-cristiana, pues no recogerá la totalidad de

los valores e idéales de un solo partido. Habrá de ser más bien una constitución "formal", que, sin estar

cortada a la medida de la derecha, de la izquierda o del centro, constituya un marco para que pueda

gobernar sin alteraciones constitucionales tanto la derecha como la Izquierda o el centro.

• Esta constitución de "consenso" y "formal" habrá de prestar más atención a los aspectos orgánicos

estructurales y funcionales que a los puramente dogmáticos o de principios. Entre aquéllos destacan las

relaciones entre los poderes públicos y la estructura regional del Estado.

En cambio, habría que estar prevenido- frente al peligro de suscitar temas relacionados con las con-

cepciones últimas del mundo y de la vida, que podrían frustrar, una vez más, el proceso constituyente por

exceso de retórica y carencia de sentido de la realidad. Una parte dogmática que se remitiese o siguiera

sustancialmente. las declaraciones de derechos supra-nacionales hoy vigentes en el mundo occidental

podría obviar muchas dificultades iniciales y acaso constituir el punto de compromiso y encuentro más

fácil y rápido para las ideologías en presencia.

• La Corona expresa la continuidad histórica del Estado y da la, vida nacional y algunos aspectos de la

constitución democrática, antes señalados, pueden ser especialmente fecundos en el marco Institucional

de la Monarquía. Tal es el caso de las autonomías regionales, porque la Corona, símbolo de la soberanía y

agente de unidad, aparece histórica y conceptualmente como la gran integradora de todo los pueblos

hispanos.

Lo que hizo el segundo Gobierno

El señor Lavilla enjuició al segundo Gobierno de la Monarquía, del que él fue también miembro. Dijo lo

siguiente: • Como notas que caracterizan la línea de acción de este Gobierno podrían señalarse las

siguientes: en primer lugar, su peculiar posición, ya que gobernó en un momento en que los supuestos de

adhesión personal estaban ya cancelados y los de consenso democrático estaban por implantar. Puede

decirse que el Gobierno Se encontró al mismo tiempo con los inconvenientes del sistema autocrático y

con los del democrático, que también los tiene, y sin ninguna de las ventajas de ambos. En segundo lugar,

fue rasgo característico de ese Gobierno al realizar una rigurosa selección de temas, abordando sólo

aquellos que tenían sentido de acompañamiento del proceso general o se planteaban con perentoriedad

ineludible y dejando aquellos otros que comportaban aspectos conflictivos o innecesarios para la marcha

del proceso democratizador general. En tercer lugar se procuró en todo momento llevar a cabo un

ensanchamiento real del campo político, entendiendo que el poder no sa identificaba sólo con quienes lo

ejercían desde el Gobierno, sino que era la resultante de todas las fuerzas reales ¿¡«e actuaban dentro y

fuera del Gobierno. En cuarto lugar fue propósito del Gobierno llevar a cabo la operación de reforma con

cumplimiento estricto de la legalidad formal vigente, intento que encerraba especiales dificultades por

tratarse de un período de transición hacia una ordenación ilegal, inspirada en principios distintos a los

hasta entonces vigentes. Finalmente el Gobierno concibió la operación de reforma no -tanto desde la

perspectiva exclusiva de su triunfo electoral cuanto, pensando en el éxito global que había de permitir la

incorporación al sistema de todas las opciones políticas. De entre las diversas alternativas que le

plantearon al Gobierno para dirigir la transición, hubo una que requería de una decisión previa

fundamental: o bien elaborar con el mayor número de asistencias un texto constitucional de nueva planta,

lo cual presentaba indudables atractivos desde muchos puntos de vista, o bien arbitrar a partir de, las leyes

fundamentales la convocatoria de unas Cortes democráticas dotadas de poderes constituyentes. Se eligió

esta segunda vía. Ciertamente esa fórmula, escogida no tenía el atractivo intelectual de las construcciones

radicales y puras; ofrecía, sin embargo, la insuperable utilidad de una solución práctica; es decir, política,

a un problema político, es decir, práctico. Esta elección se ha revelado acertada para conducir al país

hacia una democracia occidental basada en elecciones libres.

La democracia española, para ser de veras tal, debe tener en cuenta con prioridad el diálogo entre las

instancias que representan la unidad soberana del pueblo español y las diversas comunidades que lo

componen para alcanzar lo que podría denominarse una "democracia de cerca"; Una democracia que

ponga las´ decisiones administrativas al alcance de los administrados, permitiendo que éstos controlen

efectivamente la prestación d« los servicios públicos y que participen todo lo posible en su gestión.

 

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