Autor: Delgado, Alberto. 
 Cortes. Primer acto parlamentario. Desde el Parlamento. 
 Todo fue muy bien     
 
 Arriba.    14/07/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

DESDE EL PARLAMENTO

Todo fue muy bien

—Todo ha ¡do muy bien.

Esta era la frase común de diputados y senadores, de distintos partidos, tras la sesión de ayer. Una sesión

que estuvo presidida por el signo de la cordialidad, sin que por un momento se perdiera, por otra parte, la

disciplina ´de partido.

Las Cortes eran ayer un mosaico multicolor de diputados, senadores y periodistas. Para que nada faltara,

hubo manifestación feminista ante las Cortes, con gritos y pancartas. La entrada de Dolores Ibárruri, entre

una nube dé fotógrafos, vestida de negro, casi coincidió con la del Presidente Suárez. Ambos coincidieron

en el despacho del Presidente de las Cortes, que hizo fas presentaciones. Don Felipe González apareció

con corbata, pero otros diputados de su partido Jban descorbatados. Pilar Brabo iba con unos pantalones

vaqueros y una blusa blanca, y María Victoria Fernández-España, con un vestido muy elegante.

Los diputados escogieron libremente su escaño. Adolfo Suárez se situó inmediatamente detrás ofe/ banco

azul. Los principales líderes socialistas, a su derecha. Curiosamente, Felipe González ocupó el escaño que

poco antes estuvo destinado a monseñor Cantero Cuadrado. Los diputados estaban holgados. Los

senadores, justos: La nueva etapa de las Cortes la abrió, con breves palabras, un letrado, el señor Rubio.

En seguida -ocupó su escaño presidencial don Modesto Fraile. Y a continuación, la mesa de edad. Doña

Dolores Ibárruri se había situado, en principio, con otros diputados comunistas en un lugar superior del

hemiciclo, y se dirigió a su puesto en la vicepresidencia. Rafael Alberti, con chaqueta de sport y corbata

roja, con aire de pintor mediterráneo, al otro lado. Don Andrés Eguibar parecía un chaval. Don Josep Pau

bordaba la lectura de sus colegas catalanes a la hora de la votación.

Arriba, en el Senado, el profesor Ollero planteaba una cuestión previa y ponía en aprietos al presidente

provisional, don Rafael Calvo Ortega. Resulta que los senadores independientes no habían tenido tiempo

de intercambiar impresiones sobre las candidaturas. El profesor Sánchez Agesta llegó a pedir que se

presentaran candidaturas con cinco firmas. El señor Calvo Ortega no pasó por ahí, porque se estaban

saltando a la torera las normas reglamentarias. Pero reflexionó y concedió media hora para que los

senadores cambiaran impresiones. En el Congreso la votación transcurrió sin incidentes y el señor

Álvarez de Miranda se quedó en puertas de salir a la primera, por dos razones: porque se requería mayoría

absoluta y porque Alianza Popular se abstuvo. Los comunistas apoyaron a su candidato sin una fisura, y

en el Congreso y en el Senado las presidencias fueron para el Centro, y las vicepresidencias y secretarías

se repartieron entre el Centro y PSOE, por este orden. Todo normal, todo previsto, todo va muy bien... Y

el Presidente Suárez respondía a los periodistas en los pasillos, y Felipe González hacia lo mismo, y el

profesor Tierno pedia amablemente una conferencia a la telefonista...

En el hemiciclo se fumaba. En el hemiciclo no se había fumado hasta entonces, pero a nueva etapa, más

nicotina, aunque molestara a algunos diputados. Felipe- González fumaba puro; Gómez Llórente

despachaba cigarrillo tras cigarrillo; Camuñas hacían lo mismo;, fumaban los periodistas en su tribuna, -y

los nombres de los diputados se leían entre el humo, y las mesas a agrupar papeletas, en una operación en

la que el Congreso se mostró mucho más rápido que el Senado.

Ayer ´no hubo debates. Ayer hubo urnas y papeletas y votaciones. También cordialidad. Gómez Llórente

aplaudió a Álvarez de Miranda y abrazó a Esperaba, que va a ser su compañero en la vicepresidencia.

Cuando la mesa provisional dejó pasó a la elegida, Fraile Poujade ayudaba, solicito, a doña Dolores

Ibárruri a bajar los escalones. Se repartían aplausos y felicitaciones. Pero los grupos, tras levantarse la

sesión, se reunían para preparar la estrategia cara a la fijación de las normas sobre grupos parlamentarios.

Y Felipe González sigue insistiendo en intervenir para explicar la ausencia de su partido en las Cortes en

estos cuarenta años. . El Congreso fue ayer más rápido que el Senado. Pero los senadores tenían

micrófono y los diputados no. Por eso cuando el señor Pérez Llorca, de la Unión de Centro, se opuso a

que las votaciones para vicepresidentes y secretarios fueran simultáneas, tuvo que salir a la tribuna para

decirlo.

Todo fue bien, muy correcto y muy cordial. Pero nadie abdica de sus posiciones. El juego

dialéctico-parlamentario apenas sí ha empezado. En el Senado ya se esbozaron ayer algunos es carceos y

hoy se romperá el fuego de la oratoria. Los nuevos presidentes tienen una labor delicada, que se va a

poner a prueba en las próximas horas. Wáj> que desear, por tanto, que todo vaya tan bien como .ayer en

el futuro.

Alberto DELGADO

 

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