Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Estad firmes y derechos     
 
 Ya.    14/07/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN

Estad firmes y derechos

• Mientras sus señirías iban ocupando los escaños, nuestro pensa-miento voló al patrimonio literario y

se clavó en aquella oración de don Miguel de Unamuno -que dice: "¡Padre muestro que estás en los

cielos, pon en marcha a los hijos de España." Allí teníamos ante nuestras miradas a estos hijos de España

elegidos por el pueblo para una altísima tarea, tos hemos contemplado en silencio. Les (leseamos los

mayores aciertos.

• Desde hace meses estamos todos hablando de la democracia,, ¡Para Unos ha comenzado. Para otros se

están dando los pasos primeros. Para mí, y la opinión puede ser discutible, esa democracia empegó en el

salón de sesiones en el punto y hora en que, con el mayor respeto a las personas, dos diputados, ñamados

por el letrado, subieran al estrado presidencial por ser los que más anos tenían.

• En aquel momento vi la democracia. La señora Ibarruri (doña Dolores) y el señor Alberti (don

Rafael), los dos comunistas, los dos juntos—él dándole el brazo a ella en homenaje galante—, subieron,

en medio del silencio dé la Cámara, lenta y ceremoniosamente las escaleras, ocuparon sus sillones y de

sentaron. Ambos, durante la larga y pesada sesión, tuvieron una digna actitud.

• Ni una descortesía durante 1a sesión. Allí estaban, juntos en el salón, diputados de ideologías diversas.

Acaso hace años se hubieran matado. Ahora conviven. No nos empeñemos en resucitar el pasado, que no

puede volver. ¿Por qué pretender volver atrás? No retrocedamos ni con el pensamiento. Miremos hacia

adelante en un ideal fecundo.

• El presidente provisional del Congreso, señor Fraile Poujade, tuvo la dicha de alcanzar el cargo por

unas horas, en el minuto justó en que comienza un nuevo capítulo del Parlamento español, debido a que

se apresuró a presentar su credencial el primero de todos los diputados. Una cuestión de tiempo le ha

valido para pasar a la historia como el hombre que presidió por vez primera un Congreso nuevo.

• ¿Qué ha sido la sesión? En resumen, una cantilena de nombres y de cifras. Sus señorías han tenido

que elegir, mediante sufragio secreto, a su presidente, a sus dos vicepresidentes, a sus cuatro secretarios.

Monotonía. Desfile de diputados de uno en uno—llamados nominalmente por los secretarios—camino de

la Mesa presidencial. Depositaban su papeleta en una urna de caoba, que ha servido para estos menesteres

desde hace casi o algo más de un siglo, Después, recuento de las papeletas con cada nombre, buscando un

presidente, vicepresidentes, secretarios.

• La votación del presidente requirió dos sufragios, tino solo las otras dos. Esto, en resumen, fue todo.

Pero no fue todo. Porque, aunque el día se dedicó a elecciones que tienen trascendencia política, había

algo más. Para, muchas señorías que por vez primera penetraban en el Congreso, todo aquello, ambiente,

escaño, categoría de diputado, era nuevo. Estrenaban su historia parlamentaria antes de comenzar a hacer

historia general. Y esto es importante.

• Desde la tribuna de prensa contemplábamos a sus senarias. Rostros conocidos, que ya estuvieron

en ese mismo salón en épocas cercanas o en otras más lejanas; rostros conocidos por la actualidad

política; rostros anónimos. ¿Qué diputados serán; los que se revelen como grandes parlamentarios, como

hombres políticos ? ¿ Cuántos de los desconocidos de hoy será mañana conocidos? He aquí un enigma.

• Ponemos—pone el pueblo español su esperanza en estos hombres que habrán de ofrecernos un

futuro; que tienen la obligación moral de afincamos en la convivencia; que tienen que hacer grandes

cosas. A cada señoría, sin entregárselo, les han dado hoy un libro con todas las páginas en blanco. En ese

libro, solos y colectivamente, tienen, que cumplir una grande y tremenda responsabilidad escribir historia

de España.

• Esto, a nuestro entender, ha sido y es todo, por ahora. Mas nuestro pensamiento vuelve otra vez al

recuerdo literario, y se fija en los versos de Gómez Manrique, estampados en una placa en la Casa

Consistorial de Toledo. Esos versos, como colofón, se los brindamos a sus señorías. Dicen así: "Por los

comunes provechos / dejad los particulares, / pues vos fizo Dios pilares / de tan altísimos techos, estad

firmes y derechos."

A. J. G. M,

 

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