Autor: Meliá, Josefa. 
   Areilza cuenta el intento Fraga     
 
 Ya.     Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Areilza cuenta el "intento Fraga"

Josefa Melia escribe en "Destino":

"José María de Areilza, uno de los hombres clave de la operación, me dio hace algunas semanas la

siguiente versión del tema: "Fraga (después de la comida con el presidente y cuatro ministros) se marchó

a Londres, creyendo haber dejado hilvanada la operación y en espera de que se diera la luz verde por el

Gobierno para poder echar a andar, cosa que él creía que era inminente y segura. Pasaron varias semanas

y cuando regresó se encontró todas las puertas cerradas. Entre tanto, se había nombrado a Emilio Romero

jefe de la Prensa del Movimiento, habían puesto a Jesús Aramburu al frente de la Delegación de

Provincias, la Alianza del Pueblo aparecía en el horizonte con todas las bendiciones oficiales, y todo

aquello parecía predecir una actitud hostil del Gobierno al intento Fraga. ¿Qué había pasado para que se

produjera aquel cambio? Fui a ver a Carlos Arias para que se explicara un poco conmigo y saber a qué

atenerme. El presidente estuvo cordialísimo y con una gran sinceridad me dijo que efectivamente el

programa Fraga había caído muy mal en determinados niveles y se le había puesto prácticamente el veto,

al menos en la forma en que estaba expuesto inicialmente. Y concretamente, que los cuatro puntos no

negociables del programa Fraga (reforma constitucional inmediata, el sufragio universal como base de la

representación parlamentaria, la articulación efectiva de los derechos humanos y la libertad sindical)

habían sido rechazados por quien podía hacerlo. Aunque quedaba claro que no había más remedio que

aceptar aquello como un parón, como un frenazo, Arias insistió en que siguiéramos adelante y dijo que

quizá tácticamente fue un error redactar el programa de aquella manera. Fraga primero cayó en una

especie de estupor, luego en el furor, y luego incluso pareció que quería romper la baraja públicamente.

Yo fui uno de los que se lo desaconsejé, porque a nada conducía romper las cartas. El hecho es que se

marchó a Londres, dejó el asunto prácticamente a un lado y declaró que no pensaba jugar más hasta que

no pasaran equis meses, que yo creo que será hacia el otoño, porque él mismo había comprendido que

esto era un frenazo a las cuatro ruedas de su programa y de su política".

"¿Y este programa para qué país es?", parece que comentó el mismo que podía hacerlo al tener

conocimiento de su contenido. "Quieren echarme del Régimen", se lamentó el propio Fraga, hundido en

un sillón de la presidencia, al tener conocimiento de la reacción de los sindicatos y de sus bunkeristas

("tendrán que echarnos de aquí a tiros"), en relación con el programa, de la asociación centrista. Y entre

unas cosas y otras, la decepción en la cara, el ceño fruncido, las alas mojadas, se retiró en silencio a sus

cuarteles de invierno."

 

< Volver