Autor: Martínez, Julián M. . 
 Conde de Motrico, en la BBC. 
 La monarquía tendrá que hacer frente a un país nuevo     
 
 Informaciones.    22/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

22 de mayo de 1975

CONDE DE MOTRICO, EN LA B.B.C.:

"La Monarquía tendrá que hacer frente a un país nuevo"

LONDRES, 22. (INFORMACIONES, por Julián M. Martínez.)

Yo creo que la Monarquía tendrá que hacer frente a un país nuevo, a un país distinto, a un país cambiado,

a un país que nada tiene que ver con el pasado ni con el país de 1936 o de 1939», dijo anoche don José

María de Areilza, conde de Motrico en una entrevista ofrecida por la emisión en español de la BBC de

Londres, entrevista que forma parte de un ciclo organizado por la radio británica bajo el título «España en

la encrucijada», con una veintena de representantes de diversas tendencias políticas. En su intervención

de anoche, el señor Areilza añadió: «No creo yo que el papel de la Monarquía sea el de apoyar

exclusivamente o seleccionar exclusivamente para gobierno de la colectividad a los monárquicos. Creo

que eso sería un inmenso error. La Monarquía debe apoyarse en los grupos políticos y sociales de

cualquier signo que acaten el juego constitucional, sin preocuparse de su lealtad monárquica. Otra cosa es

decir que haya un grupo o que haya personas de reconocida lealtad a la institución que ayuden a ponerla

en marcha, y sobre todo que estén presentes a la hora de la transición.»

«EN LA HORA DE LA TRANSICION, LA MONARQUÍA DEBERA HACER UN "PACTO DE

FAMILIA"»

«PUEDE DECIRSE QUE HA FRACASADO EL INTENTO ASOCIATIVO»

REFORMA CONSTITUCIONAL

A la pregunta del periodista comparando las características de las Monarquías europeas —marcadamente

parlamentarias, donde el Monarca está por encima de las luchas políticas, y, por ende, del desgaste del

Poder— y las previsiones contenidas en las Leyes Fundamentales españolas, el señor Areilza respondió:

«Creo que la Monarquía es un régimen muy flexible y que tiene dentro de sí una capacidad enorme de

adaptación, como toda institución basada en los valores biológicos y genéticos, que son, en definitiva, la

esencia de la subsistencia del hombre. Entonces, yo diría que la Monarquía puede adaptarse a esa

necesidad de irse homologando con las Monarquías europeas, de irse pareciendo cada día más a las

Monarquías europeas, diga lo que diga el rigor de la ley constitucional. Si esa ley, en un momento dado,

necesita modificarse, es posible hacerlo por una vía legal, puesto que está previsto, como constitución

abierta que es, en la propia ley Orgánica. Pero que esa Monarquía, desde el primer día, adopte unas

actitudes, un lenguaje, un pensamiento y un gesto que sean lo más parecido a un Monarca constitucional

de las siete Monarquías europeas, creo que es algo necesario, que será, probablemente, una realidad en el

momento en que la Monarquía comience su andadura.»

La última pregunta en torno al tema monárquico la planteaba el periodista en los siguientes términos:

«Como es sabido, en la ley de sucesión se habla no de "restauración" de la Monarquía, sino de la

"instauración". Con lo cual, con el nombramiento del Príncipe como futuro Rey, se hecha por la borda la

legitimidad dinástica, que ha sido siempre uno de los factores que han dado más estabilidad a todas las

Monarquías. ¿Cómo ve usted la posibilidad de solventar este asunto?» La respuesta textual del conde de

Motrico fue: «Con una coincidencia legal, con una identificación jurídica, de lo que podemos llamar las

dos fuentes de poder que va a tener el Monarca. Una es la fuente legal constitucional actual, por la cual ha

sido nombrado sucesor en la Jefatura del Estado. Otra sería legitimidad dinástica, que ha de

corresponderle un día o por herencia o por designación expresa, voluntaria y pública, de quien hoy lleva

en la jefatura de la dinastía y la legitimidad histórica: el conde de Barcelona. Yo siempre he pensado que

en la hora de la transición, que es donde se va a jugar, por decirlo así, el destino de la Monarquía, el frente

dinástico de unidad total de pensamiento ante la opinión es una necesidad. O, en otras palabras, que tiene

que existir lo que podríamos llamar, empleando una alocución histórica que nada tiene que ver con ello;

un "pacto de familia", en el cual una sola voz dinástica sea la que aparezca ante la opinión pública

española.»

ASOCIACIONES

La primera parte de la entrevista giró en torno a los intentos protagonizados por el señor Areilza para

entrar en el juego asociativo a través de la inicialmente propuesta Reforma Democrática. Sobre los

fracasos de tal intento asociacionista, el conde de Motrico señaló: «Para acabar con ese último resto o

vestigio de totalitarismo (que representa el Movimiento-organización, una gran burocracia extendida a

toda España que tiene cierto recuerdo y regusto de partido único, aunque naturalmente no

emplee esa denominación) se ha intentado en varias ocasiones dar salida a un Estatuto asociativo. La

última iniciativa la tomó el presidente Arias, que con un patriotismo y una honestidad política que nadie

le discute lo hizo público e invitó a todos los sectores interesados en esta salida, en esta solución legal.

Yo fui uno de los que se creyeron obligados a acudir a esa invitación del presidente y tomé contacto con

el señor Fraga y con otros muchos amigos para hacer un intento asociativo en esa línea de reforma

democrática a la que usted alude. Pero ese intento y propósito puede decirse que ha fracasado. Y ha

fracasado, creo yo, porque hay fuerzas poderosas en el sistema que se oponen a un verdadero contenido

de reforma constitucional democrática partiendo de la legalidad vigente. Yo dije públicamente, y lo repito

hoy, que el Estatuto asociativo hubiera sido útil si hubiera recogido la que yo entiendo es una gran

mayoría, no tan silenciosa como se suele decir, que se extiende entre el Movimiento-organización y todas

las fuerzas de la izquierda moderada que quieren autoexcluirse de esta invitación. Y yo pensaba, y sigo

pensando, que esta masa a la que nos dirigíamos, a la que buscábamos, está ahí esperando a que se la

convoque, pero hay que convocarla con un lenguaje que le interese. Y ese lenguaje, ese propósito y esos

principios son prácticamente los que han sido vetados desde el Poder, por entenderse Que no encajaban

en lo que se diría que fuera el Estatuto de asociaciones.»

 

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