Aires nuevos llegaron a las Cortes. Senado: desconcierto sobre sus funciones. 
 Los centristas copan los primeros cargos     
 
 Diario 16.    14/07/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

6/ESPECIAL CORTES

Jueves 14-julio 77/DIARIO 16

Senado: Desconcierto sobre sus funciones

Los centristas copan los primeros cargos

MADRID, 14 (DI6).—Con una puntualidad asombrosa, a las diez y cinco de la mañana se abría la sesión

constitutiva del Senado, en una sala habilitada para tal fin en el. piso segundo del Palacio de las Cortes.

Los primeros en llegar habían sido dos senadores del PSOE.

Un letrado se dirigió, en primer lugar, a los senadores presentes para explicarles que, como primer

senador que había presentado las credenciales en el palacio de las Cortes, el catedrático Rafael Calvo

Ortega (UCD) ocuparía la presidencia provisional. A lo largo de las sesiones de mañana y tarde, Calvo —

que será portavoz de la UCD en el Senado— iba a mostrar notables dotes de escrupulosidad y falta de

sentido del humor. Los senadores de mayor edad, Manuel Irujo (PNV, Navarra) y Justo Martínez (PSOE),

se sentaron a los lados de Calvo. Los senadores, en su práctica totalidad,- aplaudieron fuertemente cuando

él viejo Irujo, ochenta años, cuarenta en el exilio, ocupó su puesto en Ja mesa presidencial.

Posteriormente fueron llamados a la mesa los senadores de menor edad, Miguel Cabrera (Asamblea de

Mayoreros de Fuerteventura), veintinueve años, y Juan José Laborda (PSOE), treinta años.

Inmediatamente, Calvo Ortega suspendió la sesión, concediendo una hora de descaneo.

A las 11,30, tras el descanso y la charla por los pasillos, se abría la segunda sesión del Senado, con un

tema central en agenda: la elección del presidente de la Cámara, cargo para el que existían dos claros

favoritos, Antonio Fontán (UCD, Sevilla), catedrático, periodista, miembro del Opus Dei, liberal del

partido de Garrigues Walker, ex director del desaparecido diario "Madrid", y Ramón Rubial (PSOE,

Vizcaya), metalúrgico, sin corbata, diecinueve años en las cárceles franquistas. La elección no iba a

resultar tan sencilla como Rafael Calvo, el presidente provisional, preveía.

Empezó el meticuloso Calvo matizando que la urna instalada en la sala del Senado tapizada y con sillas

de color verde—, no reunía las condiciones adecuadas, dado que era de madera y no transparente como

mandan los cánones. Invitó a cuantos senadores quisieran hacerlo a comprobar la urna. Después, advirtió

que los senadores deberían identificarse para votar, con la tarjeta de acreditación como parlamentario, el

carnet de identidad o el pasaporte (esto, a requerimiento de un senador) i En este momento, el ministro

del Interior, Rodolfo Martín Villa, abandonó apuradamente la sala, explicando a los periodistas, al salir

que había olvidado cualquier elemento de identificación.

Fue entonces cuando el catedrático independiente, senador por designación real, Carlos Ollero, pidió la

palabra. Respetuosamente, y otros muchos como él, habían carecido de la posibilidad de cambiar

impresiones respecto a la elección del presidente del Senado. Dado el carácter histórico y trascendental de

esta reunión, pidió al presidente que se suspendiera nuevamente la sesión, "para que haya una confluencia

posible de voluntades en torno a la figura del presidente a elegir". Añadió qué • la convocatoria no había

sido hecha con un plazo suficiente.

El presidente Calvo contestó que el hecho de que algunos senadores no hubiesen leído la convocatoria

para la elección de presidente en el "Boletín Oficial de las Cortes", no quería decir que no fuese oficial.

Dijo que el plazo, desde el 30 de junio en que se publicaron las normas, había sido suficiente, y terminó

diciendo que no podía aceptar la petición de Ollero.

A partir de ahí se sucedieron varias intervenciones a favor de las tesis de Ollero, animadas principalmente

por senadores demócrata-cristianos.

Finalmente, y tras consultar con la mesa, el presidente estimó oportuna una suspensión de media hora,

aprovechada por los senadores para charlar y formar corrillos por pasillos y bajar al bar. Se comentaba

que Ollero había tratado de introducirse como candidato, lo que no se confirmó en la práctica.

Irujo: Vasco pues Así se llegó, a las doce y media de la mañana, a la votación, nominal, lenta. Los

senadores desfilaban por la mesa presidencial para depositar su voto, mientras Irujo, divertidísimo,

preguntaba por sus posibles antecedentes vascos a quienes poseían apellidos que sonaban familiares al

viejo nacionalista. Al ministro de Exteriores, Marcelino Oreja, senador por designación real, le dijo: "Veo

que trabaja usted mucho y bien. Siga así." Como lo dijo a voz en grito, la sala entera pudo enterarse.

El extraño voto de Torcuata

El receso pedido por Ollero no modificó en mucho los resultados esperados: Fontán obtuvo mayoría,

sacando 40 votos de diferencia al socialista Rubial. El liberal, "senador para la democracia" por Madrid,

Joaquín Satrústegui, obtuvo siete votos; Irujo, -cinco y Torcuato Fernández-Miranda, uno. El voto al ex

presidente de las Cortes se repitió en otra ocasión, en la elección de secretarios de la Cámara. "Algún

nostálgico", comentó un senador por Euskadi.

Osario se escaquea

La sesión de tarde, que comenzó con el calor de las cuatro y media y la ausencia de seis senadores, seis,

entre ellos el ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Osorio —sí estuvieron presentes, como durante la

mañana, los senadores reales y ministros Puentes Quintana, Oreja, Lavilla y Abril—, estuvo íntegramente

dedicada a votaciones. Los senadores se mostraban mucho más ais-traídos que por la mañana, dedicando

su atención a la lectura atenta de los vespertinos. Cuarenta y cinco minutos duró la votación para las

vicepresidencias del Senado, cubiertas por Juan Carlos Guerra Zunzunegui, UCD, con 126 votos, y

Ra-món Rubial, vicepresidente segundo, con 96 votas. Villar Arregui y el eomunista

asturiano Wenceslao Roces obtuvieron un voto cada uno.

Antonio García Mateo, de Unidad Democrática de Zaragoza, pidió un nuevo descanso, acogido con

voces- de "no, no", por la mayoría de los senadores. Se concedió un descanso de quince minutos, antes de

proceder a la elección de secretarios: los centristas Víctor Carrascal y Jaime Ignacio del Burgo, con 120 y

124.votos cada uno, fueron elegidos secretarios primero y segundo; los fio-* cSalistas José Federico

Carvajal y Joaquín Martínez Björkmann (PSOE), serán secretarios tercero y cuarto, con 72 y 57 votos,

respectivamente. Los candidatos presentados por el bloque de los independientes, Miguel Cordero y

Joaquín Navarro, obtuvieron 51 y 32 votos; Fernandez Miranda, Xirinachs, la centrista Juana Arce (Al-

bacete) obtuvieron un voto cada uno.

Tras constituirse la mesa provisional, presidida por Fontán, la sesión quedó suspendida hasta esta tarde,

para estudiar los grupos parlamentarios.

 

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