La moderación de hoy frente a viejos choques     
 
 Informaciones.    14/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

INFORMACIONES

La moderación de hoy frente a viejos choques

NO podían empezar con mejor pie las nuevas Cortes constituyentes. Desde Alianza Popular hasta el

Partido Comunista, que llegaron incluso a hacer coincidir sus votos, todo el abanico parlamentario

rivalizó en guardar la más firme moderación. Ni un solo gesto airado, ningún infantilismo político,

ninguna con-\ cesión a la demagogia, mantuvieron los diputados y senadores que ayer comenzaron los

trabajos de las jun-tas preparatorias.

En justa consonancia con los resultados electorales del 15 de junio, el palacio de la carrera de San

Jeró-nimo acogía a todas las fuerzas político-sociales. Así, la mas estricta coexistencia política unía a don

Manuel Fraga con don Santiago Carrillo, a don Felipe González con don Adolfo Suárez —todo ello bajo

la mirada cansada de doña Dolores Ibárruri, desde la mesa presidencial—, convirtiendo a las Cortes en un

curioso «pot-pourri» de las más antagónicas posturas ideológicas y políticas: claro reflejo, por otra parte,

del nivel de complejidad y sofisticación que ha alcanzado el conjunto de la sociedad española. Baste tan

sólo decirme la única nota discordante la pusieron únicamente aquellos procuradores —no diputados—,

del anterior aparato político, que no devolvieron a tiempo los llavines de las votaciones electrónicas.

Esta cortesía democrática no impidió una firmeza de contenido. Las primeras pugnas, para cubrir los

importantes puestos de las presidencias del Congreso y del Cenado, marcaron con seguridad lo que va a

ser la tónica de las futuras sesiones. El enfrentamiento "délos dos grandes partidos, que representan guste

o no, los intereses fundaméntales de la derecha y la izquierda, no fueron secundados por las minorías

parlamentarias. De ésta manera asistíamos a la primera ruptura de la anterior dialéctica política: el bloque

de los que venían de la anterior situación era roto por don Manuel Fraga, y el bloque de lo que hasta ahora

se denominaba oposición democrática —P.S.O.E., más vascos y catalanes—, era quebrado por don

Santiago Camilo. Es, sin ninguna duda, el principal hecho político de la histórica sesión de ayer,

independientemente de lo acertado o no de tales posiciones, que no es aquí el lugar y el momento para

analizar.

Ello prefigura con bastante probabilidad que, salvo las dos Hegemónicas opciones de la derecha y la iz-

quierda, coherentes en mayor o menor grado con sus principios ideológicos y postulados políticos, vamos

a asistir a espectaculares alianzas «contra natura», como la producida ayer entre un partido ilegal hace tres

meses, que centró su campaña electoral contra Alianza Popular exclusivamente, y quienes más

protestaron de su legalización y realizaron su campaña electoral en torno al «peligro comunista». La gran

debilidad de ambas formaciones explica —no entramos a analizar si justifica o no— este inconsciente

deseo de supervivencia, al afirmar la independencia de sus votos a costa de las piruetas más peculiares.

Sin ninguna duda, este hecho, que contribuye también a desdramatizar la actividad política, es la única,

justa o injusta, incoerencia del primer día de trabajo de estas nuevas Cortés constituyentes.

El balance es manifiestamente positivo. Y lo que cabe desear es que esta democrática sesión de ayer —

moderada en lo formal y enérgica en el contenido— se mantenga a cortos medio y largo plazo. Los más

viejos del lugar pueden atestiguar que entre estas Cortes dé ayer i y las de hace cuarenta y un años no hay

más grado de coincidencia que el que marcaron los termómetros de la canícula. Es evidente que la

memoria histórica, el recuerdo de aquel horrible enfrentamiento fratricida, era ayer domo un fantasma

que rondaba por los nási- líos, salas, y hemiciclo de las Cortes. Ojalá este quinientos noventa y nueve

escaño no deje de estar presente i nunca.

 

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