Posturas enfrentadas entre mayorías y minorías     
 
 ABC.    15/07/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. VIERNES, 15 DE JULIO DE 1977. PAG. 9

POSTURAS ENFRENTADAS ENTRE MAYORÍAS Y MINORÍAS

Madrid. (De nuestra Redacción.) La sesión comenzó poco después de las diez» con la lectura de las siete

propuestas presentadas al respecto. Cada una de ellas fueron, defendidas por uno o dos diputados,

existiendo también turno de réplica.

FRAGA MORODO.—El primer orador fue Manuel Fraga Iribarne, en represen-tación de Alianza

Popular. Dijo que defendía un mínimo de diez, y citó como precedente el reglamento de 1934. Advirtió

qe A. P. apayoría, de todas formas. cual-quier propuesta que implicará uate cura menor, e hizo una

«oferta da buena voluntad» al resto de la Cámara, acogida con tímidos aplausos.

Raúl Morodo (P. S; P.) y Emilio Gastón (Partido Socialista de Aragón) defendieron la segunda propuesta,

que fijaba el réntalo en cinco. Morodo se refirió aIto, efectos del sistema Hondt, y dijo que mientras a la

U. C. D. cada escaño le há-jaía «costado» 37.000 votos, al P. S. P. había costado más de 125.000. Añadió

que jm mínimo altó de diputados, como requisito para la constitución de grupos parlamentarios,

significaría una nueva «penalizaclón de las minorías».

TAMAMES, BARBERA.—!La propuesta Comunista —mínimo también dé cinco— fue defendida por

Jordi Solé Tura, del P. S. U. C., y Ramón Tamames, del P. C. E. Solé Tura apoyó los argumentos dé

Morodo y manifestó que «las Cortes no reflejan el espectro real del país, puesto que hay problemas de

supra-represeaatación « infra-representación». Tamames dijo que labia que evitar «un proceso de

concentración Ideológica que a nadie pueda be» nftefleiar». y advirtió que ya habían sido ¡píviadas las

minorías a la hora de elegir las Mesas del Congreso y del Senado, Dijo que «i el número mínimo de

diputados s« njalba en cinco, todo lo más surgirían ocio grupos parlamentarios. . . "

La propuesta conjunta de los grupos catalanes Pacte Democratic, Esquerra Re-publicana y unió del Centre

1 la Demo-cracia Cristiana, con leves variantes sobre ras-anteriores, fue defendida por Josep Verde y

Heribert Barrera. Ambos reiteraron argumentos parecidos a los expuestas. eoh la ceculiaridad de que

Barrera se refirió a su «republicanismo» militante, «Es evidente —«dijo— que en las Cortes debe

debatirse la forma de Gobierno. Negar que en España hay republicanos sería negar la videncia. Y si no

pudiera expresarse nuestro punto le vista, es indudable Qué la forma de Gobierno elegida quejarla

invalidada moralmente.»

LA PROPUESTA DEL P. S. O. E,—Siguió luego la propuesta del P. S. O. E, defendida por Alfonso

Guerra y apoyada por José María Martín Oviedo, diputado de la U. C. D. por Ávila. Guerra explicó que et

P. S. O. E. no había hecho uso del turno de réplica respecto a las anteriores propuestas, por entender que

la defensa de la suya propia ya implicaba una replica a los demás. Con bastante frialdad Guerra fun-

damentó la tesis que fijaba en quince el mínimo en argumentos técnicos y en la «videncia de que la

voluntad popular había establecido diferencias entre unos partidos y otros.

Ésta propuesta sí que tuvo dios réplicas, a cargo amibas de diputados catalanes. Habló en primer lugar

Antonio Gutiérrez, del P. S. U. C., quien advirtió qué «desde ayer aletea el tremendo fantasma de la

bipola-ridad» y que tanto el P.S.O.E. como la U. C. D. debían sentirse responsables no sólo ante sus

electores, sino también ante los electores de los demás partidos. Completó la réplica Miguel Roca, del

Pacte Democratic, quien solicitó formalmente que el P. S. O. E. retirara su propuesta. «No podemos

sustituir un sistema de Imposición por otro», dijo.

¡PARLAMENTARIOS VASCOS-Las dos últimas propuestas corrieron a cargo—también en la línea de

los demás grupos minoritarios— de los parlamentarlos vascos. Juan Ajuriaguerra leyó unas líneas en de-

fensa de la presentada por él P. N.V, y a continuación habló Francisco Letaniendía por Euzkadiko

Esquerra. Este último se manifestó con cierta agresividad, denunciando al P. S. O. E. y U. C. D. como

«dos Juanes Palomos, yo me lo guiso, yo me lo como». Dijo también que lo que estaba en marcha no era

sino un «genocidio reglamentario». Al final de sus palabras el presidente del Congreso, Fernando Álvarez

de Miranda, pidió que se evitaron en lo sucesivo «las calificaciones de tipa Vjaloraitivo» con respecto a

las propuestas ajenas.

H debate terminó con la Intervención de . Xavier Arzallus, del P N. V. quien habló aboyando a

Letamendla.

VOTACIÓN SECRETA.—Tras un paréntesis de diez minutos, Fraga anunció que Alianza Popular

retiraba su propuesta para sumarse a la del Partido Comunista —el lance provocó gestos divertidos en el

hemiciclo— y que apoyaba también la idea de que 1a votación fuera secreta, tal y como se había

apuntado previamente. Álvarez de Miranda dijo entonces que se sometería a votación la posibilidad de

que la consulta fuera ordinaria o secreta. Prácticamente, todos los diputados del P.S.O.E y la inmensa

mayoría de los de la U. C. D se pronunciaron, por la votación ordinaria Miquel Roca recordó, sin

embargo, que, de acuerdo con el reglamento de 1971, bastaba que cincuenta procuradores lo desearan

para que la votación fuera secreta.

Tras una seria de vacilaciones, el presidente se avino, a comprobar si existía medio centenar de diputados

que desearan votación secreta. Se levantaron setenta y dos diputados, quedando según el citado

reglamento, la decisión final en manes del presidente. Álvarez de Miranda trató de consultad de nuevo a

la Cámara, y Carrillo intervino pldie^^XÓ qutt asuíl^tórii SSL responsabilldad. Álvarez de Miranda asi lo

hizo, y decidió que la votación fuera secreta.

De hecho Iban a ser tres Votaciones sucesivas, ya que algunos grupos retiraron sus propuestas, quedando

al final la del P. C. E. P. S. O.E y P. N. V. Poco antes de las dos comenzó la primera votación,

extendiéndose por espado de mas de media hora. La propuesta del P. C. E. tuvo 67 votos a favor, cinco en

contra y 264 abstenciones. Tras una serie de consultas sobre si la sesión podía levantarse o no, estando

pendientes dos votaciones, Álvarez de Miranda decidió «suspenderla» hasta las canco de la tarde.

 

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