Autor: Delgado, Alberto. 
 Cortes. Desde el parlamento. 
 Las mayorías, unidas jamas serán vencidas     
 
 Arriba.    15/07/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

DESDE EL PARLAMENTO

Las mayorías, unidas, no pueden ser vencidas

QUE ocurrió ayer en las Cortes? Pues, que en frase de uno ¿de los diputados: «El pez grande se come

al chico.» Y en la fijación del número mínimo de diputados y senadores para formar grupos

parlamentarios, ei pez grande, que en este caso eran tíos, porque el PSOE estaba apoyado con ios votos

por la Unión de Centro —no sabemos si esta unión sentará precedentes para otros temas—, se tragaron a

los grupos minoritarios, que, a pesar de sus posibles diferencias, ayer estaban unidos a la hora de votar.

Estas insólitas uniones dieron origen a encuentros tan sorprendentes como la «entente» cordial Fraga

Carrillo, que conversaron animadamente para ponerse de acuerdo en sus respectivas posturas antes de la

votación final. La imagen de ambos líderes, recogida en testimonio por algunos reporteros gráficos,

hubiera parecido un foto-montaje hace solamente unas semanas. Pero la política es así.

En los pasillos, Felipe González conversaba con los periodistas antes de las votaciones. Y hablaba claro.

Como decía alguien a mi lado:

—Felipe no traga con la propuesta del PC.

¿Y por qué no Fraga Felipe? Pues, como dio a entender en los pasillos, si se aceptaba el número mínimo

oro-puesto por el PC, el PSUC podría formar an grupo, y serían «variaciones sobre el mismo tema».

Entonces, por esa regla de tres, el PSOE o el Centro podrían haber formado grupos provinciales, con

nombres diferentes.

La postura PSOE-Centro (o PSOE apoyado por el Centro, para ser más exactos), barrió a sus oponentes.

Eso sí, nos dio ocasión para presenciar los primeros debates parlamentarios del Congreso, desde un Fraga

que volvía a la tribuna de oradores, en condiciones distintas a las anteriores, a un Alfonso Guerra

comedido, pasando por un Morado defensor de la proporcionalidad, un Emilio Gastón ^!-Titeando los

problemas específicos de las regiones, un Solé Tura incisivo, un Tamames enemigo de los procesos de

«Concentración ideológica»; vimos a Verde y a Barrera preocupados por la cuestión catalana, a Martín

Oviedo, moderado, pero sin ceder posiciones, a Gutiérrez Díaz y, sobre todo, a Miguel Roca tratando de

convencer al´ PSOE, que no estaba dispuesto a dejarse convencer; a Ajuriaguerra, con problemas

específicos; a Letamendía, que fue el más agresivo verbalmente —calificó a la propuesta del PSOE como

«genocidio parlamentario»—; a Arzallus, como ardiente defensor de las minorías...

La postura de! PSOE, como !a ¿sí Centro, era tan firme como apaciguadora: se trata de mantener .un

equilibrio, los que no tengan quince es-, caños pueden agruparse entre sí, caben los grupos mixtos, se va a

proponer una reforma tlel Reglamento para que en problemas específicos regionales, los grupos afectados

-sean considerados como tales...

Y a la hora de votar, con las siete propuestas reducidas a tres, triunfo sin problemas de la tesis -.´3 «los

quince». Que en el Senado fue tesis de «los diez», porque en !a Cámara Alta —se encuentra ubicada en el

segundo piso— el PSOE rebajó su propuesta inicial.

Ya pueden formarse los grupos. Los debates no han hecho más que comenzar. El 26 tendremos, en ambas

Cámaras, más votaciones, nuevas propuestas. Quizá los dos «peces grandes» no están tan unidos en otros

temas. Y habrá otras coaliciones a la hora de votar.

Alberto DELGADO

Viernes 15 julio 1977

 

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