Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El pacto de las mayorías     
 
 Informaciones.    15/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El pacto de las mayorías

Por Abel HERNÁNDEZ

´TODO estaba pactado y bien pactado. Las dos mavo-rías de las Cortes se habían puesto de acuerdo. Las

minorías no tenían nada que hacer. Todo «1 debate de ayer en el Congreso de diputados nos recordó la

lucha entre David y Goliat Lo que pasa es que en esta ocasión la honda no sirvió para nada y venció el

gigante, en este caso los gigantes.

¿Qué se pretende? ¿Aniquilar las minorías? Algo de esto hay en el fondo. La U.C.D. y el P.S.O.E. tratan

de potenciar sus prepotentes posiciones. El señor Carrillo (comunista) ha declarado a la agencia Logos:

«Si el P.S.O.E. no actuara como una sucursal del Centro, hubiésemos negociado con él.» El señor

Morodo (secretario general del P.S.P.) comentaba a este cronista, a primera hora de la tarde, saliendo fte

las Cortes: «Parece que se confirma lo que dice Carrillo: el P.S.O.E. está en el Poder sin confesarlo. Lo

que tiene que hacer es reconocerlo y asumir abiertamente su responsabilidad.)) Los ánimos de la

izquierda contra el señor González no eran precisamente conciliadores.

El acuerdo previo entre psoeístas y ucedístas, según nuestras noticias, llegó a más: acordaron una propor-

ción de tres a uno para la formación de la comisión legislativa. El uno correspondería a las regiones.

Parece que el P. S. O. E. estaba dispuesto ayer tarde a no cumplir el pacto y proponer dos y dos para

congraciarse con los grupos regionales después del hachazo que les había dado.

Lo que pretendió el P.S.O.E. fue poner al P.S.P, contra la espada y la pared e impedir que el P.S.U.C. (co-

munistas catalanes) se convirtieran en grupo parlamentario. Pero el señor González rompió de alguna

manera su promesa electoral de respeto a las minorías. La posición de la U.C.D. (que tuvo en sus manos

la posibilidad de dejar ayer al P.S.O.E. con el culo al aire no respaldando en el último momento su

propuesta de quince diputados) tenia sus razones para actuar así. En las elecciones para la presidencia del

Congreso, el Pacto Democrático de Cataluña (a pesar de la promesa de Roca y de Trías) votó por el

P.S.O.E, Lo mismo hizo el P.N.V. El P.S.P. tampoco dio sus votos a la candidatura del señor Álvarez de

Miranda. ¥ en un Parlamento, el que algo quiere, algo le cuesta.

Lo más chocante fue la actitud de Alianza Popular. Sus hombres fueron en el famoso Pleno que aprobó la

ley para la Reforma Política los que hicieron más hincapié en la necesidad de que las Cortes no se

atomizaran (por el sistema proporcional) en grupos y gru-púsculos. Claro que entonces Alianza Popular

soñaba con la mayoría. Ahora se muestra bizarra defensora de las minorías. El señor Fraga no quería ver

al señor Carrillo ni en pintura. Ayer ambos fueron fotografiados juntos en un cordial aparte. En este país

vamos a ir de sorpresa en sorpresa. De momento, el señor Suárez, ayodado por él señor González, tiene la

sartén por el mango,

 

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