Autor: Hernández Rodríguez, Marcial. 
   De sorpresa, nada     
 
 Pueblo.    20/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

DE SORPRESA, NADA

LAS primeras preescaramuzas de los partidos políticos en las Cortes parecen haber sorprendido a

algunos. Los partidos —pensaban— van a. lanzarse por la vía de las esencias y asistiremos al más grande

y profundo espectáculo dialéctico de la España contemporánea.

• Pero, como es sabido, no hubo nada de eso. El llamado hemiciclo fue en todo momento un gran

mercado persa de transacción de votos de todos los colores y «calidades». Las esencias se salían del

frasco en que tan celosamente habían sido guardadas durante la campaña electoral, y allí no se hablaba de

otra cosa más que de matemáticas elementales.

• Mientras que Tierno Galván, promotor de una candidatura llamada «unidad Socialista», entregaba sus

-votos de calidad» al comunista Ignacio Gallego en vez de dárselos al socialista-«psoeista» Gómez

Llorente, Fraga Iribarne apodaba incondicionalmente la propuesta de ios comunistas (más cencidas por

«rejos» entre le clientela de don Manuel).

• A todo esto, las mayorías, antes partidarias decididas del sistema proporcional («para que haya una

radiografía politica completa del país y no se produzca una bipolarización», creo que decían) pasaban

ahora a defender hegemonías («para algo hemos ganado las elecciones, ¿no?») y las minorías ponían el

grito en el cielo ante el paso de la apisonadora bipolar.

4) ¿Sorpresa? Sí, para quienes seguían pensando (y mira que Maquiavelo ya descubrió el asunto en el

siglo XIV) que la política era algo así como una religión civil, reducto de idealistas, apeadero de

filántropos, cantera de santos y tierra de misioneros. Quienes creen que la política no ha de alejarse en

exceso de la ética y las convicciones se quedan corrió Ruiz Giménez, a la luna de Valencia.

4 Pero si este crudo pragmatismo aritmético («si me das una secretaría te doy dieciséis votos», -si me das

seis votos pido cinco parlamentarios para constituir grupo», «si me das once votos te doy una

vicepresidencia»...) entra dentro da la lógica de las tendencias derechistas, pragmáticas donde las haya, ya

se comprende menos en las izquierdas, a las que se supone una mayor dosis de idealismo, al margen de la

simple y llana «cuenta de la vieja».

• Da todos modos, señores, esto es lo que hay y, como diría Churchill, es «lo menos malo». De

momento, las contradicciones, las luchas por el poder, las pasiones el enmascaramiento de la realidad a

través de las ideologías y otras muchas cosas se hacen a la luz del día y sin pudor, como debe ser. Somos

hombres, no somos dioses, y tenemos nuestras debilidades, nuestras antipatías y simpatías, nuestras

ambiciones, nuestras frustraciones y nuestros anhelos Aquí están y se ven a plena luz.

• La democracia no es otra cosa más que un lugar imaginario en donde confluyen los actos de

convivencia evitando violencias y sublimando agresividades, tratando siempre de impedir que una

minoría se cocine todo el pastel para hacérselo tragar a los demás según su gusto.

• Y en. estas estamos.

Marcial HERNÁNDEZ

 

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