Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   La madurez del Rey     
 
 Pueblo.    22/07/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA MADUREZ DEL REY

MAÑANA analizaremos con toda la serenidad que merece el discurso del Rey, que, hoy más que

nunca, ha sido el Rey de todos los españoles. Por lo que tienen de termómetro sensible, analizaremos en

estas líneas de urgencia los aplausos del hemiciclo.

Había una emoción tensa minutos antes de la llegada de los Reyes, que no conseguía enfriar la natural

curiosidad de t0do el mundo por ver a todo el mundo. La emoción subió de punto coa la entrada en el

hemiciclo del presidente Suárez, que anunciaba, sin duda, que «los Reyes ya subían por la escalera».

Tengo la vista clavada en las manos blancas, de viuda muy trabajada, de Dolores Ibárruri, y, he de decir

que las suyas fueron las primeras palmas que iniciaron la ovación, unas palmas como temerosas de que no

fuese verdad tanto prodigio. Para mí el mayor símbolo de que en España hemos cerrado definitivamente

una página de la Historia hoy es esta mujer, emocionada ante su Rey, esta mujer con tal carga de

símbolos.

La ovación no ha sido atronadora, ha sido moderada, como parece que, finalmente, vamos a decidir hacer

la crónica nuestra de cada día los españoles. No han ovacionado la llegada del Rey los socialistas; tienen

la consigna de no aplaudir en estas Cortes y la han cumplido a rajatabla. No han aplaudido algunos

comunistas y muchos nacionalistas.

El discurso del Monarca se ha seguido con una emoción profunda; nunca he sentido mayor respeto

dominar un hemiciclo, y no soy novicia en esto de tomar la temperatura a los hemiciclos. Todos temamos

conciencia de vivir una página de nuestra historia y jamás he visto al Rey tan sereno, «tan Rey». Yo diría

que Don Juan Carlos ha cumplido esta mañana su mayoría de edad de Rey. El texto del discurso, que no

puede comentarse precipitadamente, ha sido a tal punto el mensaje de un Rey a su pueblo, a todo su

pueblo, que, aquí viene la mejor noticia de la mañana, los socialistas le han ovacionado exactamente igual

que el resto del hemiciclo. Los socialistas, creo yo que hoy, al oírle en la solemnidad de la apertura de las

Cortes, al reconocerle en sus palabras tan Rey de todos ios españoles, han sido ganados para la

Monarquía. £1 primero en aplaudir en sus filas ha sido Felipe González, y Alfonso Guerra no ha sido el

menos expresivo.

Me gustaría poder decir que han aplaudido el mensaje del fl/ey a su pueblo todos los representantes de su

pueblo reunidos en el hemiciclo, debo reconocer que no han sido todos» no han aplaudido bastantes

miembros de los grupos nacionalistas, algunos comunistas y varios socialistas. El Bey es a tal punto Rey

de España que hasta tiene los naturales reservones.

VIENDO hoy a nuestro joven Rey pronunciar su primer: discurso ante las nuevas Cortes —suyo, no del

Gobierno—, observando en el hemiciclo al presidente del Gobierno y líder del partido mayoritario,

Adolfo Suárez, y, frente a él. a Felipe González, líder ya indiscutible de la oposición, lo primero que

saltaba a la vista era la formidable juventud de los tres protagonistas máximos. Posiblemente, esta

juventud nos hace distraernos de un hecho mucho más importante, la nuestra, la del Rey Juan Carlos no

es una democracia joven, es algo mucho más importante, una democracia moderna. Posiblemente, las

españoles no hemos tomado aún conciencia del fenómeno.

Viendo al Rey pronunciar su discurso de la Corona en el estrado y a Adolfo Suárez y Felipe González

escuchándole en sus puestos, se sentía una especial capacidad de corriente de entendimiento entre estos

tres hombres, que no era otra cosa que el reflejo de la corriente de entendimiento del país.

Yo llamo moderno al concepto de su misión, que parecen haber comprendido de forma extremadamente

inteligente Adolfo Suárez y Felipe González, los dos protagonistas parlamentarios de la situación,

entendimiento que han demostrado ya en los primeros lances de las Cámaras y en las primeras votaciones.

Lo importante parece que Adolfo Suárez está dispuesto a gobernar y Felipe González a dejarle gobernar,

con lo que el líder socialista pasa la, reválida de su talento realista.

No es ningún abandonismo, ninguna concesión gratuita, ninguna prueba de debilidad ésta decisión del

PSOE de dejar gobernar. Unos pueden llamarlo patriotismo; otros, cálculo meditado.

Felipe González sabe que la suya es la posición clásica de alternativa de Poder y donde ha demostrado

que las suyas son unas tesis modernas, es. precisamente en su decidida intención de dejar gobernarla)

porque el interés del país, para un político serio, y él lo quiere ser, está por encima del interés del partido

y España necesita ser gobernada y bien gobernada en la difícil etapa que atravesamos; b) porque lo peor

que podía pasarle al socialismo español, tan alejado del Poder desde hace tanto tiempo, sería volver a él

en situación de crisis, que sólo podía servirle al joven Felipe González para quemarse inútil .y

precipitadamente.

Cuando se tiene treinta y pocos años, en esto hemos sido afortunados también, se puede esperar sin impa-

ciencia el Poder, esas impaciencias que han perdido ya irremediablemente a algunos de nuestros

veteranos, que «no tenían tiempo».

Este gobernar y dejar gobernar de los hombres de la Monarquía de Don Juan Carlos es, precisamente, la

novedad .que nos incita a, señalar que la nuestra, la democracia a la que se ha dirigido el Rey, es una

democracia moderna, en la que ambos líderes políticos tienen conciencia de los limites de sus diferencias

que es donde está la clave. Las soluciones a las crisis y los problemas de un país en el grado de desarrollo

de la España de hoy. na son muchas ni dispares. Conocer este hecho de la limitación de las soluciones en

un país moderno, reconocerlo y ponerlo por delante de la demagogia de partido, es lo que caracteriza un

concepto moderna de la democracia, corno lo caracteriza la firme decisión de los dos grandes partidos de

evitarnos unas Cortes ingobernables de taifas.

Esta marginación de la demagogia, este supeditar los intereses del pueblo español a los de partido, este

gober nar y dejar gobernar, este sentido común y esta sensatez de unos hombres que no hacen oposiciones

a genios y se conforman guiándose por su buen sentido, este reconocimiento inteligente de los limites de

sus diferencias, son las mejores garantías de las Cortes que ha inaugurado hoy nuestro joven Monarca, a

quien se deben ya tantos-buenos ejemplos de cómo entiende la Corona una democracia moderno.

Pilar NARVION

 

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