Solemne apertura de la primera Legislatura de las Cortes de la Monarquía. Don Juan Carlos, en el mensaje de la Corona. 
 "La Democracia ha comenzado"  :   
 Ahora hemos de tratar de consolidarla. 
 Pueblo.    22/07/1977.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 50. 

MADRID, ÚLTIMA HORA

Solemne apertura de la primera Legislatura de las Cortes de la Monarquía

HA COMENZADO

Don Juan Carlos, en el mensaje de la Corona (ahora hemos de tratar de consolidar la)

Queremos una España armónica en lo político, justa en lo social, dinámica en lo cultural y progresiva en

todos los aspectos.

Hemos conseguido entre todos que haya un lugar para cada opción política en estas Cortes.

Hemos de procurar eliminar para siempre las causas históricas de nuestros enfrentamientos.

Al Congreso y al Senado les corresponde crear la democracia como modo de convivencia y como sistema

eficaz La responsabilidad de las Cortes está en recoger las aspiraciones de los españoles No podemos

fracasar en esta tarea de crear y mantener la democracia, como han fracasado otros intentos históricos La

Corona desea una Constitución que dé cabida a todas las peculiaridades de nuestro pueblo y que garantice

sus derechos Sé perfectamente que estas Cortes van a dar ejemplo al país de austeridad, de entrega y de

eficacia en su labor

MADRID. (PUEBLO.)—-Texto del mensaje de ia Corona que el Rey Don Juan Carlos de Borbón dirigió

este mediodía en la solemne sesión constitutiva de las Cortes ai Congreso de Diputados y al Senado,

reunidos en sesión conjunta.

«Señores diputados, señores senadores:

Les saludo como representantes del pueblo español con la misma esperanza que ese pueblo tiene

depositada en ustedes: la esperanza de que el voto que les ha otorgado sea el punto de partida para la

consolidación de un sistema político libre y justo dentro del cual puedan vivir en paz todos los españoles.

Se abre hoy solemnemente la primera Legislatura de las Cortes de la Monarquía. Al presidir esta histórica

sesión veo cumplido un compromiso al que siempre me h« sentido obligado como Rey: el establecimiento

pacífico de la convivencia democrática sobre la base del respeto a la ley, manifestación de la soberanía

del pueblo.

Hace poco más de un año y medio, en mi primer mensaje como Rey de España, afirmé que asumía la

Corona con pleno sentido de mi responsabilidad y consciente de la Honrosa obligación que supone el

cumplimiento de las leyes y el respeto de la tradición.

Se iniciaba una nueva etapa en la Historia de España que había de basarse, ante todo, en una sincera

voluntad de concordia nacional y que debía recoger las demandas de evolución que el desarrollo de la

cultura, el cambio generacional y el crecimiento material de. los tiempos´ actuales exigían de forma

ineludible como garantía del ejercicio de todas las libertades. Para conseguirlo propuse como empresa

comunitaria la participación de todos en nuestra vida política, pues creo firmemente que la grandeza y

fortaleza de la Patria tiene que asentarse en la voluntad manifiesta de cuantos la integramos.

0 RECONOCIMIENTO DE LA SOBERANÍA DEL PUEBLO

Señores diputados y senadores:

Su presencia en este salón de sesiones, la representación que cada uno ostenta, la realidad visible de que

las nuevas Cortes recogen urta pluralidad de ideologías, son la mejor muestra de que, por una.parte, se ha

traducido a la práctica aquella voluntad de concordia nacional y, por otra, que este solemne acto de hoy

tiene una´ significación histórica muy concreta: el reconocimiento de la soberanía del pueblo español.

El camino recorrido hasta »1 día de hoy no ha sido ni fácil ni sencillo. Pero ha resultado posible por la

sensata madurez del pueblo español, por sus deseos de armonía, por el realismo y la capacidad de

evolución de los líderes nn>> IT»V están sentados en este Pleno v por la favorable actitud de los altos

óreranos del Estado pa-ra asumir las exigencias sociales.

La Corona, después de las últimas elecciones legislativas, se siente satisfecha al comprobar la forma en

que se van logrando los fines que no hace mucho tiempo formuló.

Hemos conseguido que las instituciones den cabida en su seno a todas aquellas opciones que cuentan con,

respaldo en la sociedad española.

No voy, por supuesto, a exaltar ahora el esfuerzo que nos permitió llegar a esta meta. Pero sí quiero

decirles que entre todos hemos construido los cimientos de una estructura sólida para la convivencia en

libertad, justicia y paz. Esos cimientos constituyen nuestro punto de partida, para construir la España a la

que todos aspiramos.

• UN LUGAR PARA CADA OPCIÓN POLÍTICA

Una España que queremos armónica en lo político, justa en lo social, dinámica en lo cultural y progresiva

en todos los aspectos, basada en la concordia y con capacidad de protagonismo en el mundo. Hemos

conseguido entre todos que haya un lugar para cada opción política en estas Cortes. Ahora queremos que

lo haya, asimismo, para cada ciudadano en el mundo del trabajo, de la cultura, de la economía, de la

información y de las demás esferas de nuestra sociedad.

Como Rey de España, al tener la soberanía popular su superior personificación en la Corona, quiero con-

vocarles a una colaboración plena y decidida para conseguir esos fines.

La democracia ha comenzado. Ello es innegable. Pero saben perfectamente que falta mucho por hacer,

aunque se hayan conseguido en corto plazo metas que muchos se resistían a imaginar. Ahora hemos de

tratar de consolidarla.

En estos momentos cruciales de nuestra Historia hemos de procurar eliminar para siempre las causas

históricas de nuestros enfrentamientos. Creo que poseemos las condiciones de altura de miras y de afán de

trabajo en común para encararnos con un porvenir de paz y de progreso.

Lo que aún nos falta hemos de conseguirlo en la labor de cada hora, en la capacidad de diálogo, en la

conservación de ese alto ejemplo de avenencia y espíritu abierto que se ha puesto de manifiesto desde el

comienzo de los trabajos de estas Cámaras.

En ese esfuerzo estará Siempre présente la Corona, que permanecerá en estrecho contacto con el pueblo y

con los representantes legítimos del pluralismo de nuestra sociedad, que han de realizar una tarea ardua,

pero apasionante.

La Institución monárquica proclama el reconocimiento sincero de cuantos puntos de vista se simbolizan

on estas Cortes. Las diferentes ideologías aquí presentes no son otra cosa que distintos modos de entender

la paz, la justicia, la libertad y la realidad histórica de España. La diversidad que encarnan responde a un

mismo ideal: el entendimiento y la comprensión de todos. Y está movido por un mismo estímulo: el amor

a España.

• TODAS LAS ASPIRACIONES SON LEGITIMAS

Para la Corona y para los demás órganos del Estado, todas las aspiraciones son legítimas, y todas deben,

en beneficio de la comunidad, limitarse recíprocamente. La tolerancia, que en nada contradice la fortaleza

de las convicciones, es la única vía hacia el futuro de progreso y prosperidad que buscamos y merecemos.

Como Monarca constitucional, que hablo en nombre de la Institución a que me debo, no me incumbe

proponerles un programa de tareas concretas, que únicamente a ustedes y al Gobierno corresponde

decidir-ni ofrecer orientaciones para llevarías a buen término, pues éste es cometido de los poderes

políticos. Pero si quiero señalar la función integradóra de la Corona y su poder arbitral, que cobran un

especial relieve en sus relaciones con las Cortes. Los aspectos de esta relación habrá que desarrollarlos y

concretarlos. AI Congreso y al Senado, que en esta jornada comienzan sus trabajos, les corresponde un

doble papel: el de ser la primera concreción de la democracia y el de crear esa misma democracia como

modo de convivencia y co. mo sistema eficaz para una sociedad libre y moderna, que permita la

formulación de sus reivindicaciones, su transformación y el progreso de la justicia.

La responsabilidad de las Cortes está en recoger las aspiraciones de los españoles y canalizarlas

adecuadamente. No podremos fracasar en ´esta tarea de crear y mantener la democracia, como han

fracasado otros intentos históricos, pues sabremos interpretar adecuadamente lo que más

convenga al servicio del pueblo español.

La Ley nos obliga a todos por igual. Pero lo decisivo es que nadie pueda sentirse marginado. El éxito del

camino que empezamos dependerá en buena medida de que en la participación no haya exclusiones.

Con la presencia en estas Cortes de los partidos que, a través del voto, representan a los españoles, damos

un paso importante en esa dirección y debemos disponernos con nobleza a confiar en quienes han sido

elegidos para dar testimonio de sus ideas y de sus ilusiones.

Además´ iie~«stps 5:bje,rtvos, el país tiene pendientes muchos problemas concretos sobre los que el

pueblo español espera la acción directa de sus representantes. El primero es crear el marco

legal adecuado para las nuevas relaciones sociales, en el orden constitucional, el regional o en el de la

comunicación humana.

• UNA CONSTITUCIÓN QUE DE CABIDA A TODAS LAS PECULIARIDADES

La Corona desea —y cree interpretar las aspiraciones de las Cortes— una Constitución que dé cabida a

todas las peculiaridades de nuestro pueblo y que garantice sus derechos históricos y actuales.

Desea el reconocimiento de la diversa realidad de nuestras comunidades regionales y comparte en este

sentido cuantas aspiraciones no debiliten, sino enriquezcan y hagan más robusta la unidad indiscutible de

España.

La Corona desea un marco de justicia para las relaciones entre los hombres y un ejercicio de la autoridad

sin discriminaciones.

:

La Corona desea que se creen los instrumentos necesarios exigidos por la dignidad del hombre.

Y nada dignificará más a quienes estamos obligados a resolver en común nuestro destino, que la

aceptación de las normas que estas Cámaras van a elaborar.

Estoy convencido de que en sus trabajos no olvidarán la necesidad de atender especialmente a los sectores

menos favorecidos de nuestro pueblo.

ÍSoft todo, permifa"tíiné´ efse tes reitere el convencimiento de que sólo una sociedad que atienda a los

derechos de las personas para proporcionarles iguales oportunidades y que evite las desigualdades inju s t

a s puede ser hoy una sociedad libre.

El progreso a que aspiramos quedaría en una ficción vana si no comportara la mejora real de las condi-

ciones de todos los ciudadanos, y singularmente la de quienes se encuentran más lejos del nivel que en el

as-pecto humano exige la sociedad actual desde el punto de vista de la cultura, del trabajo, del hogar y del

bienestar familiar.

Porque la expansión de la cultura y la mejora del orden social requieren un esfuerzo constante, dirigido a

lograr una adecuada participación en aquellos bienes que, siendo fruto de la cooperación de todos, son

igualmente indispensabIes para la general prosperidad.

España atraviesa un momento de dificultades económicas, que obedecen, entre otras causas, a las

repercusiones de la crisis internacional Estas dificultades y las posibles soluciones no han de considerarse

al margen de las exigencias sociales. Y si es cierto que las acciones directas no corresponden a estas

Cortes en su totalidad, también lo es que ellas deben velar por la integración de los intereses de todos ios

sectores, por el reflejo de todas las aspiraciones y porque no existan desequilibrios perturbadores entre los

ciudadanos ni en el reparto de las cargas que les pudieran corresponder.

También en este aspecto la Corona dedicará su máximo empeño a estimular los avances sociales, a

moderar las lógicas tensiones de una sociedad en transformación y a conseguir el nivel de vida que

nuestro pueblo reclama. La reforma que en este campo demanda nuestro tiempo es el reto que asume la

Monarquía de todos los españoles.

CONSEGUIR

LA INTEGRIDAD DE NUESTRO TERRITORIO

La Corona defiende y promueve la amistad y la colaboración con todas las naciones, sin distinción de

regímenes políticos; Seguirá trabajando para conseguir la integridad de nuestro territorio. Y es consciente

de que una sociedad como la española, con una juventud entusiasta y unos profesionales perfectamente

prepar a d o s, con un potencial humano como pocas veces hemos poseído en nuestra Historia, va a

permitirnos conquistar et lugar que nos corresponde en el concierto de las naciones.

La Corona espera que los intereses de España en el exterior se defiendan por encima de las opciones

concretas de cada partido, porque sólo la unión de todas las fuerzas políticas y sociales nos permitirá

realizar con éxito en la acción exterior las aspiraciones nacionales.

Señores diputados y senadores:

La consecución de todos es. tos fines depende de una manera directa del rigor y del entusiasmo que, sin

duda, pondrán en el ejercicio de las funciones y los deberes que el pueblo español les ha encomendado,

busca n d o una sociedad más igual, desprovista de privilegios, justa y en progreso constante.

España y el mundo miran hoy a estas Cortes. Estoy convencido, pues conozco la sinceridad de los ideales

de sus miembros, que el sentimiento de esperanza con que nuestro pueblo confía en los resultados de las

tareas no se verá decepcionado. Sé perfecta mente que estas Cortes van a dar ejemplo al país de

austeridad, de entrega y de eficacia en su labor.

En esa ilusionante tarea no les faltará nunca el estimulo y el impulso de la Corona. Yo pido a Dios que me

ayude siempre a cumplir con mi deber en el servicio de España.

Los valores y las virtudes que los españoles han puesto de manifiesto, la esforzada entrega de sus

representantes al quehacer político, la labor de nuestras instituciones, la lealtad y disciplina de nuestras

Fuerzas Armadas y, en fin, ej patriotismo de todos, nos permiten afrontar con entereza y optimismo los

problemas del presente y confiar en un futuro de paz y libertad.

Con esos propósitos, con esa esperanza y con esa ilusión, queda abierta la Legislatura.

Se levanta la sesión.»

 

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