El Rey inaugura las nuevas Cortes. 
 "La Democracia ha comenzado"  :   
 "Ahorea hemops de tratar de consolidarla". 
 Informaciones.    22/07/1977.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 48. 

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Director: JESÚS DE LA SERNA

DECANO DE LA PRENSA DE LA TARDE -:- Diario independiente -:- Edita Prensa Castellana, S. A.

San Roque, 7 -:- Teléfono 222 83 85 •:• Madrid, viernes 22 de julio de 1977 -:-15 ptas. -:- 32 páginas

EL REY INAUGURA LAS NUEVAS CORTES

"LA DEMOCRACIA HA COMENZADO"

«AHORA HEMOS DE TRATAR DE CONSOLIDARLA»

MADRID, 22 (INFORMACIONES).

LA democracia ha comenzado. Ello es inne-gable. Ahora hemos de tratar de consolidarla», ha dicho el

Rey don Juan Carlos en el mensaje de la Corona que ha abierto la legislatura de las nuevas Cortes. Un

cerrado aplau-so ha acogido el discurso de Su Majestad, con todos los diputados y senadores puestos en

pie. Solamente algunos parlamentarios del P.S.O.E, han regateado el aplauso, mientras el secretario

general del Partido Socialista Obrero Español, lo mismo que los comunistas y los demás grupos

parlamentarios, aplaudían al Monarca.

El solemne acto (la última apertura de las Cortes por un Rey ocurrió en 1923, con Alfonso XIII), ha

durado apenas media hora. El discurso real, dieciséis minutos. Ha sido un acto solemne, pero sencillo. La

entrada dé los Reyes en el salón de sesiones fue acogida con aplausos (exceptuados los del P.S.O.E,). El

Rey ha comenzado BU discurso al Parlamento coa la esperanza de que el voto, que ha otorgado eá pueblo

a sus representantes allí reunidos, "sea el punto de partida para la consoli-dación de un sistema político

ubre y justo, dentro del cual puedan vivir en paz todos los españoles".

El Rey se ha definido como un Monarca constitucional y ha dicho que "la Corona desea una Constitución

que dé cabida a todas las peculiaridades de nuestro pueblo y que garantice sus derechos "históricos y

actuales".

Don Juan Carlos ha hecho un reconocimiento expreso del pluralismo: "la Institución monárquica —ha

dicho—proclama el reconocimiento de cuantos puntos de vista se simbolizan en estas Cortes." Ha pedido

que no haya marginaciones ni exclusiones y que se preste especial atención, a los sectores más

discriminados y más marginados, con la instauración de un nuevo orden social. También ha hecho un

llamamiento a la tolerancia mutua. Ha sido un "mensaje de la Corona" concilador y abierto al futuro.

El Monarca ha anunciado que no se pronuncia sobre la política concreta, ni ofrece orientaciones en este

sentido. Entre los aspectos mas destacables del discurso figuran la promesa de la función legisladora de la

Corona y el ejercicio arbitral de su poder. El Rey ha insistido en la necesidad de que no haya exclusiones

en el juego político, y nadie pueda sentirse marginado. Igualmente importante ha sido su referencia a la

política exterior, en el sentido de que las opciones de España deben defenderse por encima de las

conveniencias de los partidos.

Tras las palabras del presidente de las Cortes, el Rey pronunció, de pie, el siguiente discurso:

Señores diputadas, señores señores:

les saludo, como representantes del pueblo español, con la misma esperanza que ese pueblo tiene

depositada en ustedes: la esperanza de que el roto que les ha otorgado sea él punto de partida para la

consolidación de un sistema político libre y justo dentro del cual puedan vivir en paz todos los españoles,

Sfc abre hoy solemnemente la primera legislatura d® las Cortes de la Monarquía. Al presidir esta

histórica sesión, veo cumplido un compromiso al que siempre me he sentido obligado como Rey: el

establecimiento pacífico de la convivencia democrática sobre la base del respeto a la ley, manifestación

de la soberanía del pueblo.

Hace poco más de un año y medio, en mi primer mensaje como Rey de España, afirmé que asumía la

Corona con pleno sentido de mi responsabilidad y consciente de la honrosa obligación que supone el

cumplimiento de las leyes y el respeto de la tradición.

Se. iniciaba una nueva etapa en la Historia de España.

APERTURA DE LA DEMOCRÁTICAS

El Rey define la misión de la Corona Monarquía constitucional, integradora y arbitral

España, que había de basarse, ante todo, en una sincera voluntad de concordia nacional y que debía

recoger las demandas de evolución que el desarrollo de la cultura, el cambio generacional y el

crecimiento material de los tiempos actuales exigían de forma ineludible, como garantía del ejercicio de

todas las libertades. Para conseguirlo propuse como empresa comunitaria la participación de todos en

nuestra vida política, pues creo firmemente que la grandeza y fortaleza de la Patria tiene que asentarse en

la voluntad manifiesta de cuantos la integramos.

RECONOCIMIENTO DE LA SOBERANÍA POPULAR

Señores diputados y senadores:

Su presencia en este salón de sesiones; la representación que cada «no ostenta; la realidad visible de que

las nuevas Cortes recogen una pluralidad de ideologías, son la mejor muestra de que, por una parte, se ha

traducido a la práctica aquella voluntad de concordia nacional, y, por otra, que este solemne acto de hoy

tiene una significación histórica muy concreta: el reconocimiento de la soberanía del pueblo español.

El camino recorrido hasta el día de hoy no ha sido ni fácil ni sencillo. Pero ha resultado posible por la

sensata madurez del pueblo español, por sus deseos de armonía, por el realismo y la capacidad de

evolución de los líderes que hoy están sentados en este Pleno y por la favorable actitud de los altos

órganos del Estado para asumí las exigencias sociales.

La. Corona, después de las últimas elecciones legislativas, se siente satisfecha al comprobar la forma en

qué se van logrando los fines que no hace mucho tiempo formuló.

Hemos conseguido que las Instituciones den cabida en su seno a todas aquellas opciones que cuentan con

respaldo en la sociedad española.

CONVIVENCIA EN LIBERTAD, JUSTICIA Y PAZ

No voy, por supuesto, a exaltar ahora el esfuerzo que nos permitió llegar a esta meta. Pero sí quiero

decirles que entre todos hemos construido los cimientos de una estructura sólida para la convivencia en

libertad, justicia y paz. Esos cimientos constituyen nuestro punto de partida para construir la España a la

que todos aspiramos.

Una España que queremos armónica en lo político, justa en lo social, dinámica en lo cultural y progresiva

en todos los aspectos, basada en la concordia y con capacidad de protagonismo en el mundo. Hemos

conseguido entre todos que haya un lugar para cada opción política en estas Cortes. Ahora queremos que

lo haya asimismo para cada ciudadano en el mundo del trabajo, de la cultura, de la economía, de la

información y de Zas demás esferas de nuestra sociedad.

Como Rey de España, al tener la soberanía popular su superior personificación en la Corona, quiero

convocarles a una colaboración plena y decidida para conseguir esos fines.

CONSOLIDAR LA DEMOCRACIA

La democracia ha comenzado. Ello es innegable. Pero saben perfectamente que falta mucho por hacer,

aunque se hayan conseguido en corto plazo metas que muchos se resistían a imaginar. Ahora hemos de

tratar de consolidarla.

En estos momentos cruciales de nuestra Historia hemos de procurar eliminar para siempre las causas

históricas de nuestros enfrentamientos. Creo que poseemos las condiciones de altura de miras y de afán de

trabajo en común para encararnos con un porvenir de paz y de progreso.

Lo que aún nos falta hemos de conseguirlo en la labor de cada hora, en la capacidad de diálogo, en la

conservación de ese alto ejemplo de avenencia y espíritu abierto que se ha puesto de manifiesto desde el

comienzo de los trabajos de estas Cámaras.

En ese esfuerzo estará siempre presente la Corona, que permanecerá en estrecho contacto con

el pueblo y con los representantes legítimos del pluralismo de nuestra sociedad que han de realizar una

tarea ardua pero apasionante.

RECONOCIMIENTO DEL PLURALISMO

La Institución monárquica proclama el reconocimiento sincero de cuantos puntos de vista se simbolizan

en estas Cortes. Las diferentes ideologías aquí presentes no son otra cosa que distintos modos de entender

la paz, la justicia, la libertad y la realidad histórica de España. La diversidad que encarnan responde a un

mismo ideal: el entendimiento y la comprensión de todos. Y está movida por un mismo estímulo: el amor

a España.

Para la Corona, y para los demás órganos del Estado, todas las aspiraciones son legítimas, y todas deben,

en beneficio de la comunidad, limitarse recíprocamente. La tolerancia, que en nada contradice la fortaleza

de las convicciones, es la única vía hacia el futuro fie progreso y prosperidad que buscamos y merecemos.

MONARQUÍA CONSTITUCIONAL

Como Monarca constitucional que hablo en nombre de la Institución a que me debo, no me incumbe

proponerles un programa de tareas concretas que únicamente a ustedes y al Gobierno corresponde decidir,

ni ofrecer orientaciones para llevarlas a buen término, ´pues éste es cometido de los poderes políticos.

Pero sí quiero señalar ía función integradora de la Corona y su poder arbitral que cobran un especial

relieve en sus relaciones con las Cortes. Los aspectos de esta relación habrá, que desarrollarlos y

concretarlos. Al Congreso y al Senado, que en esta jornada comienzan sus trabajos, les corresponde un

doble papel: el de ser la primera concreción de la democracia y el de crear esa misma democracia como

modo de convivencia y como sistema eficaz para una sociedad, libre y moderna, que permita la

formulación de sus reivindicaciones, su transformación y el progreso de la justicia.

La responsabilidad de las Cortes está en recoger las aspiraciones de los españoles y canalizarlas

adecuadamente. No podremos fracasar en esta tarea de crear y mantener la democracia, como han

fracasado oíros intentos históricos, pues sabremos interpretar adecuadamente lo que más convenga al

servicio del pueblo español.

La ley nos obliga a todos por igual. Pero lo decisivo es que nadie pueda sentirse marginado. El éxito del

camino que empezamos dependerá en buena medida de que en la participación no haya exclusiones.

Con la presencia en estas Cortes de los partidos que a través del voto representan a los españoles, damos

un paso importante en esa dirección y debemos disponernos con nobleza a confiar en quienes han sido

elegidas para dar testimonio de sus ideas y de sus ilusiones.

LA CONSTITUCIÓN

Además de estos objetivos, el país tiene pendientes muchos problemas concretos sobre los que el pueblo

español espera la acción directa de sus representantes. El primero es crear el marco legal adecuado para

las nuevas relaciones sociales, en el orden constitucional, el regional o en el de la comunicación humana.

La Corona desea —y cree interpretar las aspiraciones de las Cortes— una Constitución que de cabida a

todas las peculiaridades de nuestro pueblo y que garantice sus derechos históricos y actuales.

Desea el reconocimiento de la diversa realidad de nuestras comunidades regionales y comparte en este

sentido cuantas aspiraciones no debiliten, sino enriquezcan y hagan más robusta la unidad indiscutible de

España.

La Corona desea un marco de justicia para las relaciones entre los hombres y un ejercicio de la autoridad

sin discriminaciones.

La Corona desea que se creen los instrumentos necesarios exigidos por la dignidad del hombre.

Y nada significará más a quienes estamos obligados a resolver en común nuestro destino que la

aceptación de las normas que estas Cámaras van a elaborar.

Estoy convencido de que en Sus trabajos no olvidarán la necesidad de atender especialmente a los

sectores menos favorecidos de nuestro pueblo.

Con todo, permítanme que les reitere el convencimiento de que sólo una sociedad que atienda a los

derechos de las personas para proporcionarles iguales oportunidades y que evite las desigualdades

injustas, puede ser hoy una sociedad libre.

El progreso a que aspiramos quedaría en una ficción vana si no comportara la mejora real de las

condiciones de todos los ciudadanos, y singularmente la de quienes se encuentran más lejos del nivel que

en el aspecto humano exige la sociedad actual desde el punto de vista de la cultura, del trabajo, del hogar

y del bienestar familiar.

Porque la expansión de la cultura y la mejora del orden social requieren un esfuerzo constante, dirigido a

lograr una adecuada participación en aquellos bienes que, siendo fruto de la cooperación de todos, son

igualmente indispensables para la general prosperidad.

España atraviesa un momento de dificultades económicas que obedecen, entre otras cansas, a, las

repercusiones de la crisis internacional. Estas dificultades y las posibles soluciones no han de considerarse

al margen de las exigencias sociales. Y si es cierto que las acciones directas no corresponden a estas

Cortes en su totalidad, también lo es que ellas deben velar por la integración de los intereses de todos los

sectores, por el reflejo de totes las aspiraciones y porque no existan desequilibrios perturbadores entre los

ciudadanos ni en el reparto de las cargas que les pudieran corresponder.

También en este aspecto, la Corona dedicará su máximo empeño a estimular los avances sociales, a

moderar las lógicas tensiones de una sociedad en transformación y a conseguir el nivel de vida que

nuestro pueblo reclama. La reforma que en este campo demanda nuestro tiempo es el reto que asume la

Monarquía de todos los españoles.

ESPAÑA EN EL MUNDO

La Corona defiende y promueve la amistad y la colaboración con todas las naciónos, sin distinción de

regímenes políticos. Seguirá trabajando para conseguir la integridad de nuestro territorio. Y es consciente

de que una sociedad como la española, con una juventud entusiasta y unos profesionales perfectamente

preparados, con un potencial humano como pocas veces hemos poseído en nuestra Historia, va a

permitirnos conquistar el lugar que nos corresponde en el concierto de las naciones.

La Corona espera que los intereses de España en el exterior se defirndan por encima de las opciones

concretas de cada partido, porque sólo la unión de todas las fuerzas políticas y sociales nos permitirá

realizar con éxito en la acción exterior las aspiraciones nacionales.

OPTIMISMO ANTE EL FUTURO

Señores diputados y senadores:

La consecución de todos estos fines depende de una manera directa del rigor y del entusiasmo que, sin

dada, pondrán en e] ejercicio de las funciones y los deberes que el pueblo español les ha encomendado,

buscando mía sociedad más igual, desprovista de privilegios, justa y en progreso constante.

España y el mundo miran hoy a estas Cortes. Estoy convencido, pues conozco la sinceridad de los ideales

de sus miembros, que el sentimiento de esperanza coa que nuestro pueblo confía en los resultados de las

tareas no se verá decepcionado. Sé perfectamente que estas Cortes van a dar ejemplo al país de

austeridad, de entrega y de eficacia en su labor.

En esa ilusionante tarea no les faltará nunca el estímulo y el impulso de la Corona. Yo pido a Dios que me

ayude siempre a cumplir con mí deber en el servicio de España.

Los valores y las virtudes que los españoles han puesto de manifiesto; la esforzada entrega de sus

representantes al quehacer político; la labor de nuestras instituciones; la lealtad y disciplina de nuestras

fuerzas armadas y, en fin, el patriotismo de todos, nos permiten afrontar con entereza y optimismo los

problemas del presente y confiar en un futuro de paz y libertad.

Con esos propósitos, con esa esperanza y con esa ilusión, queda abierta la Legislatura.

Se levanta la sesión."

22 de julio de 1977

INFORMACIONES

 

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