No regatear el aplauso     
 
 Pueblo.    22/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

«NO REGATEAR EL APLAUSO»

Así titula «El País» un editorial que en parte reproducimos:

Cuando Don Juan Carlos de Borbón entre en el hemiciclo de las Cortes, se abrirá una nueva página en la

historia contemporánea de España. Su anterior comparecencia en el palacio de la carrera de San Jerónimo

se remonta tan sólo a menos de dos años; pero parecería como si hubiera transcurrido un siglo desde que

el señor Rodríguez de Valcárcel le proclamara, «desde la emoción en el recuerdo de Franco», Rey de

España ante las últimas Cortes orgánicas.

Mañana Don Juan Carlos de Borbón aparecerá de manera pública, por vez primera, en compañía de los

diputados y senadores socialistas y comunistas que. sólo hace un año, estaban amenazados de proce-

samiento, permanecían en prisión o vivían en el exilio.

Sin embargo, hay indicios que permiten sospechar una cierta infravaloración, por algunos sectores de la

Oposición, del papel desempeñado por Don Juan Carlos de Borbón en la marcha hacia la democracia.

Ciertamente, la atribución por la ley de Reforma Política de algunas prerrogativas a la figura del Rey no

cuadran con la función arbitral, por encima de la lucha política de los partidos, de un Monarca

constitucional; éste es el tema, el de los poderes del Rey, que saldrá a colación en la redacción de los

nuevos textos constitucionales; pero la resolución con la que don Juan Carlos de Borbón ha conducido el

proceso de cambio deja mínimos márgenes de duda acerca de sus deseos de una democracia para España.

En este sentido, las reticencias mostradas por el PSOE a propósito de la fecha de apertura de las Cortes

Constituyentes, basadas en el recuerdo de aquel otro 22 de julio en el que Franco pacíame al Príncipe de

España su sucesor a título de Rey. carecen de fundamento objetivo y parecen más bien producto de una

sensibilidad excesivamente suspicaz.

 

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