Mensaje de la Cornoa a las Cortes en la apertura de la legislatura. 
 Una nueva etapa de la Historia de España     
 
 ABC.    23/07/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

MADRID, SÁBADO 1 DE JULIO

1977 - NUM 22.245 QUINCE PESETAS

ABC

DIRECTOR JOSÉ LUÍS CEBRIAN BONE DEPOSITO LEGAL; M - 13 - 1958 - 80 PAGS.

EDICIONES URGENTES: 16 PESETAS • CON SUPLEMENTO COLOR: 20 PESETAS

MENSAJE DE LA CORONA A LAS CORTES EN LA APERTURA DE LA LEGISLATURA

UNA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA DE ESPAÑA"

«Este acto tiene una significación histórica muy concreta: el reconocimiento de la soberanía del pueblo»

«Hemos de procurar eliminar para siempre las causas históricas de nuestros enfrentamientos».

La Corona dedicará su máximo empeño a estimular los avances sociales.

Las diferentes ideologías aquí presentes no son otra cosa que distintos modos de entender la paz, la

justicia, la libertad y la realidad histórica de España.

La responsabilidad de las Cortes está en recoger las aspiraciones de los españoles y canalizarlas

adecuadamente.

El éxito del camino que empezamos dependerá, en buena parte, de que en la participación no haya

exclusiones.

La Corona desea una Constitución que dé cabida a todas las peculiaridades de nuestro pueblo y que ga-

rantice sus derechos históricos y actuales.

Ayer, con el discurso de la Corona pronunciado por Su Majestad ét Rey, quedó inaugurada la primera

legislatura de las Cortes de la Monarquía. Durante quince minutos, Don Juan Carlos se dirigió a las

Cámaras, reunidas en sesión conjunta, para exponerles las líneas del pensamiento de la Institución que

encarna. La aceptación de los postulados del Monarca quedó expresada en el aplauso de las Cámaras al

final de su íntervención.

El texto íntegro del mensaje del Rey es el siguiente:

Señores diputados, señores senadores:

Les saludo como representantes del pueblo español, con la misma esperanza que ese pueblo tiene

depositada en ustedes: la esperanza de que el voto que les ha otorgado sea el punto de partida para la

consolidación de un sistema político libre y justo* dentro del cual puedan vivir en paz todos los

españoles.

Se abre boy solemnemente la primera Legislatura de las Cortes de la Monarquía. Al presidir esta histérica

sesión, veo cumplido un compromiso al que siempre me he sentido obligado como Rey: el esta-

blecimiento pacífico de la convivencia democrática sobre la ´base del respeto a la Ley, manifestación de la

soberanía del pueblo.

Hace poco más de un año y medio, en mi primer mensaje como Rey de España, afirmé que asumía la

Corona con pleno sentido de mi responsabilidad y consciente de la honrosa obligación que supone el

cumplimiento de las leyes y el respeto de la tradición.

Se iniciaba una nueva etapa en la Historia de España que había de basarse, ante todo, en una sincera

voluntad de concordia nacional y que debía recoger las demandas de evolución que el desarrollo de la

cultura, el cambio generacional y el crecimiento material de los tiempos actuales exigían de forma

ineludible, como garantía del ejercicio de todas las libertades. Para conseguirlo, propuse como empresa

comunitaria la participación de todos en nuestra vida política, pues creo firmemente que la grandeza y

fortaleza de la Patria tiene que asentarse en la voluntad manifiesta de cuantos la integramos.

EL CAMINO RECORRIDO HASTA HOY

Señores diputados" y senadores: Su presencia en este salón de sesiones; la representación que cada un»

ostenta; la realidad visible de que las nuevas Cortes recogen una pluralidad de ideologías, son la mejor

muestra d« que, por una parte, ce ha traducido a la práctica aquella voluntad de concordia nacional y, por

otra, que esto solemne acto de hoy tiene una significación histórica muy concreta! ti reconocimiento de la

soberanía del puebla español.

El camino recorrido hasta el día de hoy no ha sido ni fácil ni sencillo. Pero ha re* •altado DosUd* cor 1»

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pueblo español, por sus deseos de armonía, por el realismo y la capacidad de evolución de los líderes que

hoy están sentados en este Pleno y por la favorable actitud de los altos órganos del Estado para asumir las

exigencias sociales.

La Corona, después de las últimas elecciones legislativas, se siente satisfecha al comprobar la forma en

que se van logrando los fines´ que no hace mucho: tiempo formuló.

Hemos conseguido que las instituciones den eabida en su seno a todas aquellas opciones que cuentan con

respaldo en la sociedad española.

No voy, por supuesto, a exaltar ahora el esfuerzo que nos permitió llegar a esta meta. Pero sí quiero

decirles que entre todos hemos construido los cimientos de una estructura sólida para la convivencia en

libertad, justicia y paz. Esos cimientos, constituyen nuestro punto de partida para construir la España a la

que todos aspiramos.

Una España que queremos armónica en lo político, justa en lo social, dinámica en lo cultural y progresiva

en todos los aspectos, basada, en la concordia y con capacidad de protagonismo en el mundo. Hemos

conseguido entre todos que haya un. lugar para cada opción política en estás Cortes. Ahora queremos que

lo haya asimismo para cada ciudadano en el mundo del trabajo, de la cultura, de la economía, de la

información y de las demás esferas de nuestra sociedad.

Como Rey de España, al tener la soberanía popular su superior personificación en la Corona, quiero

convocarles a una colaboración plena y decidida para conseguir esos fines.

La democracia ha comenzado. Ello es Innegable. Pero saben perfectamente que falta mucho por hacer,

aunque se hayan conseguido en corto plazo metas qué muchos M resistían a imaginar. Ahora hemos de

tratar d« consolidarla.

En estos momentos cruciales de nuestra Historia hemos de procurar eliminar para siempre las causas

históricas de nuestros enfrentamientos. Creo que poseemos las condiciones de altura de miras y de afán de

trabajo en común para encararnos con Un porvenir de paz y de progreso.

 

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