Autor: Urbano, Pilar. 
   Primero legislatura: Kilometro cero     
 
 ABC.    23/09/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

ABC. SÁBADO. 23 OE JULIO DE 1977. PAG.

Hilo directo

PRIMERA LEGISLATURA: KILÓMETRO CERO

El «parlamento de pasillos» fue después, porque antes, del acto, senadores y diputados entraron

directamente en el hemiciclo. Unas cuatrocientas personas atestaban las tribunas, como un friso

polícromo en el que destacaba un «tendido» oscuro: los embajadores. En el balcón del reloj oval, las

Infantas Doña Pilar y Doña Margarita, acompañadas de don Carlos Zurita, don Luis Gómez Acebo 7 los

duques de Cádiz y de Calabria.

H DOS ATUENDOS NEGROS

La Invitación del Rey sugería «traje oscuro». Me hizo gracia observar que lo más oscuro que se vistió

ayer en las Cortes eran los atuendos negros de la Pasionaria y del nuncio, monseñor Dadagllo.

Cerca de mí, en la tribuna de Prensa (los setenta pares de ojos ínás escrutadores del hemiciclo), un aleteo

de abanico: Carmen Diez de Rivera, que ya no es noticia.

• EL BANCO P. S. O. E, PANAL DE RICA MIEL

Los ministros deambulan sobre el alfombrado de la Cámara; van, vienen, saludan a unos y otros, se

pabnotean las espaldas mutuamente y charlan circunspectos. La plana mayor del P. S. O. E. es como un

panal de rica, miel que atrae a los ministros. Camuñas, Garrigues Walker y Fernández-Ordóñez

«parlamentan» can Mujica, Peces-Barba, Guerra y Solana. A Felipe González le entrevista un reportero,

mientras tanto. Después, el ministro de Hacienda le acapara un buen rato. Conversación muy gesticulada,

que más tarde me retransmite el propio Fernández-Ordóñez: «Hablábamos del paro en Andalucía, oue

alcanza límities más que alarmantes. También sobre el paquete de medidas económicas que estamos

discutiendo ahora con ellos y con otros grupos políticos. Hemos comentado la posibilidad de traer a esta

Cámara un presupuesto extraordinario para subvenir el paro...»

9 COLABORARON EN EL DISCURSO

El ex ministro ae la Presidencia Antonio Carro desciende de´ su escaño para hablar con otero Novas. No

sé quién me dice antes dé empezar el acto: «El discurso es una pieza bástente buena. Se ha elaborado con

buen concurso de plumas y talentos: los ministros Cabanillas. Otero Novas y los periodistas Onega y

Núñez-Ladevece, aunque, claro está, bajo la inspiración directa del Rey.

• «JARDINERA P. C.» Y UNA CHAQUETA BLANCA

Son las doce. Van a llegar los Reyes. En la sala hemicircular, silencio expectante, rostros serios. No hay

atuendos «campechanos». Pilar Bravo viste un modelito «jardinera» con zapatillas de lona y cuña de

esparto, que, sentada, no se le ven. Sólo una chaqueta llamativamente blanca entre los caballeros: la del

diputado «calé» Juan de Dios Ramírez Heredia. «Mujer. es que yo estaba en Cádiz y no recibí la «arte del

Rey con la indicación del traje oscuro... Pero ya ves: mi corbata negra y d atuendo más elegante que tenía

en el armario.)»

• GUTIÉRREZ MELLADO: «HE SACRÍ-FICADO MI CARRERA»

Gutiérrez-Mellado viste de militar. Le preguntó por auó. «Yo creí ctua ea adelanta

siempre le veríamos de paisano en actos oficiales...». «Es que el uniforme caqui, sin fajín, ni

condecoraciones —me dice— es el. equivalente al traje oscuro de los elvi-les.>.

También me comentó que su pase a la reserva le había costado íntimamente mucho: «Supone sacrificar

mi carrera de militar... Pero me parecía absolutamente necesario, para evitar diferencias por antigüedad,

mando de armas..., etcétera.»

• CONSIGNA: «QUIEN QUIERA QUE APLAUDA»

Se comentó ampliamente «ue los socialistas y comunistas no aplaudieron al llegar los Monarcas. Yo vi a

Carrillo, a Dolores Ibarruri y a Gregorio López-Raimun-do batir palmas, leve y cortésmente, cuando

aparecieron los Reyes en el estrado. Durante el discurso, Felipe González dijo algo a Alfonso Guerra.

Algo muy breve, «üe éste comunicó a su vecino Mújica. Múji-ca a Peces-Barba. Peces-Barba a Solana...,

y así sucesivamente. Parecía una consigna. Después se resolvió en la ovación final que, sin entusiasmo,

todo hay que decirlo, refrendaba la alocución del Rey. «Bueno, sí, algo nos comentamos al hilo del

discurso —me diría Javier Mujica—^; pero cada quien hizo lo que quiso: aplaudir o no aplaudir.

Recibimos de píe al Jefe del Estado porque no había necesidad de ovacionarle. Era un saludo respetuoso.

Después, aplaudir al final del mensaje suponía ya un juicio de valor positiva.»

0 EL REY: «¡AHORA A TRABAJAR!»

Pero el Rey mismo, cuando saludaba en el «hall» a los presidentes de las Cámaras y a los miembros de las

«mesas», al terminar el acto dijo con gran sencillez: «Quería que bajásemos ya de ahí para que no

siguiesen aplaudiendo...» Don Juan Carlos coníentó entonces con´Hernández Gil, Fontán y Álvarez de

Miranda que había sido «un acto muy emocionante «para él», «histórico:». Ya en el momento de salir,

dijo a los presidentes de ?as Cortes. Congreso y Senado y al del Gobierno: «Y ahora, ¡a trabajar!».

La Reina vestía un elegante modelo de organza bordada con cenefas caladas en eolor crudo y zapatos de

raso en el mismo tono. Don Juan Carlos, tomándola de! brazo, le dijo familiarmente: «Vamonos, Sofía,

que se nos hace tarde.».

• TEMAS DE PASILLO

La presencia en el País Vasco de ios extrañados eíarras, la sentencia del Consejo de Guerra contra los

policías. y guardias civiles, las medidas económicas del Consejo de Ministros de hoy, el discurso de la

Corona, los grupos parlamentarios, los nombramientos inmediatos... esos eran ayer los temas de pasillo.

Oigo: «Ignacio Llano va de gobernador a Navarra, y José María Belloch a Barcelona.» El ministro Otero

Novas me adelanta un nuevo cargo: «El secretario general de las Regiones que va a proponer Clavero es

Sánchez. Montes de Oca.»

6 «NEGOCIAR, NO; DISCUTIR, SI»

Míos me dijeron qué «con Clavero podrían, pasarse la vida hablando, y encantados; pero con el ministro

de las Reglones cuantos menos contactos, "mejor.» Mágica fue tejante: «Yo, del discurso del Rey,

entiendo aué al decir "regiones" se refiere a "nacionalidades". Y sobie el tema de las autonomías no

admito la negociaclan, sino la discusión. Negociarlo en un Ministerio, no. Debatirlo en esta Cámara, sí.»

Y Jordi: «Lo único que hemos de negociar, ya niVel presidente del Gobier-no o ministro d«l .Interior, es

el organisjrw transitorio hasta restablecer la Generalitat y el Parlament catalá.» Benet —m.-senador más

vót&do de toda España— asentía sin decir palabra.

0 SOCIAS HUMBERT

También el alcalde de Barcelona tiene el tema a flor de piel: «Es la voluntad popular catalana: Cataluña

quiere su Estatuto y su autonomía y las institueione* propias: Parlamento y Generalitat, En esos pasos

estatales. El lunes se reunirá la Comisión Permanente en Barcelona.» No sé cómo viene a colación un

cuento viejo: «Usted, por servicio a Suárez, perdió el tranvía electoral..,», le digo. Y él: «La verdad es que

yo m« comprometí con mi ciudad a gobernar el tránsito desde la Alcaldía y no debía dejarla para

presentarme a las elecciones.» Socios se ha inscrito «n el grupo parlamentario «mixto» del Senado, que

con iodo acierto Pedrol Ríus ha bautizado de «Arca de Noé» porque allí cada senador es de una especie

distinta.

0 SUÁREZ, LAS UCEDISTAS Y LA INTERNACIONAL

El presidente Suárez ha adquirido la costumbre de permanecer en los salones-escritorios. abiertos de par

en par, y en los pasillos, al término de las sesiones parlamentarlas. Como es natural, apenas puede dar un

paso sin que le cerquen los ln-qulridores de oficio y afición. Varias «ruedas de Prensa» improvisó eauí y

allá contestando a bote pronto: «No, hombre,;no; no ha habido tensiones en el Gobierno ni ¡me han

planteado dimisión alguna a propósito de las medidas económicas. Ya siento no poder darte esa mala

noticia...», fe. contestó, castizo, a un periodista «malicioso». Otro le esipeíó a bacajarro; «Presidente, ¿no

le ha extrañado a usted que aquí, hoy, no se haya cantado la "Internacional".» Suárez le miró

frontalmente. Contrajo las mandíbulas y, el cabo de dos o tres segundos (que me parecieron mil), dijo

lacónico: «No.» Algunas diputados ucédistas le entretuvieron veto ticinco minutos, «de reloj»,

preguntándole estrategias .Tpaea las elecciones municipales que preocupan casi más que la Constitución.

% REUNIONES Y MAS REUNIONES

Hasta las dos y cuarto de la tarde permaneció el presidente en el palacio de San Jerónimo reunido con la

plana mayor del partido centrista, y mientras ellos ocupaban «1 Salón de Embajadores, los socialistas y

los comunistas se reunían en los pasillos y saletas-escritorios.

• OLLERO Y PEDROL, DOS INDEPENDIENTES

Pedrol Rius ha entrado en el parlamentario senatorial «mixto»; ine explica que por él significado de su

cargo en la abogacía ha preferido abstenerse de tomar postura «y que la Ley decida dónde ponerme».

Ollero, por su parte, se íntegra con otros senadores del Rey en la Agrupación de Independientes: «Hoy se

nos ha unido Puentes Quintana. Somos todos gente liberal> Elogió Carlos Ollero «el tacto del Rey al no

poner el énfasis en el papel protagonista de la Corona durante «1 proceso denrocratlzador; cuando en

realidad le asistían todos los dereohos para naceilo».

• «TE PRESENTO A UN VETERANO»

El senador Justino Azcárate reconoció a va. viejo amigo; Prudencio, el bibliotecario de las Cortes.

Volviéndose a Felipe González, que él acompañaba, fe dijo: «Te presento a un superviviente de las Cortes

ítel Jtt.»

Prudencio, sin Inmutarse, puntualizo: «Perdoné, señor Azcárate, pero yo soy más contiguo qae todos

ustedes. Yo estaba ya en ¿i Senado en el afio 33, antes de la Dictadura> ¥ Felipe ie miró «orno se mira a

una reliquia. Pilar URBANO.

 

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