Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   España, ante el mundo     
 
 Informaciones.    23/09/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ESPAÑA, ANTE EL MUNDO

Por Abel HERNÁNDEZ

A medida que se consolide la democracia, España aspira a ocupar en el concierto de las naciones el

puesto que le corresponde. Por primera vez en medio siglo, nuestro país tiene la posibilidad de

desplegar una verdadera política exterior´y de no actuar a la defensiva. «La Corona -dijo ayer el Rey

en el acto constitución de las nuevas Cortes— defiende y promueve la amistad y la colaboración con

todas las naciones, sin. distinción de regímenes políticos.» Don Juan Carlos hizo una seria advertencia:

«La Corona espera que los intereses de España en el exterior se defiendan por encima de las opciones

concretas de cada partído.»

Esta observación no es baladí. Los intereses nacionales —para los políticos y para la Prensa— han de

estar por encima de los oportunismos partidistas y de las ocurrencias «geniales». Con frecuencia

no ocurre así. Por ejemplo, no han faltado políticos españoles izquierdistas que han enmudecido

complacientes ante el Presidente Bumedien cuando el coronel argelino atacaba sin piedad a nuestro país.

(Por cierto, días pasados fue llamado a consulta al palacio de Santa Cruz el embajador de España en

Argel.) Parece, a este respecto, que la diplomacia española no está dispuesta a clarificar su política

mogrebí y prefiere mantener, por ahora, el endeble «statu quo», sin optar decididamente entre Marruecos

y Argelia.

Mientras tanto, parece que Madrid está dispuesto a flexibilizar su actitud sobre Gibraltar. Se confía en

recuperar a medio plazo la soberanía del Peñón, pactando un verdadero régimen de autonomía para los

gibraltareños. La recuperación de Gibraltar —están en marcha conversaciones con Inglaterra— puede

estar ligada al eventual ingreso de España en la O.T.A.N. La base militar podría quedar bajo las dos

banderas: la inglesa y la española.

Moscú, tras comentar elogiosamente la intervención del Rey Juan Carlos en la apertura de las nuevas

Cortes, aprovecha la ocasión para revivir su advertencia contra el ingreso de España en la O.T.A.N.

Sin embargo, en los centros de decisión de Madrid se detecta con claridad que nuestro país piensa

alinearse totalmente en la defensa de los intereses de Occidente, y la O.T.A.N. es uno de los medios más

importantes para esta alineación occidentalista, mantenida ahora provisionalmeate mediante el pactó

militar con Washington.

El Consejo de ministros dará hoy «luz verde» a la petición española de negociaciones para ingresar

en las Comunidades Europeas. Esta es una opción prioritaria de nuestra política exterior, aunque antes

que en la C.E.E. entraremos en la O.T.A.N. Iberoamérica es la otra obsesión. Está todo dispuesto en el

papel para hacer efectiva la cooperación a gran escala con aquellos entrañables pueblos. Como prueba

de ello, está todo a punto, a falta de algunos detalles personales, para transformar de arriba abajo el

Instituto de Cultura Hispanica. De ahora en adelante será de «cooperación».

Y queda Israel. El primer ministro israelí ha declarado que su país acepta el establecimiento de

relaciones diplomáticas en cuanto quiera Madrid.

Parece que Madrid está buscando el momento oportuno para esta normalización diplomática. No nos

extrañaría que esto ocurriera tras la conferencia de Ginebra. Los árabes deberían comprenderlo.

 

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