Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La selva política; Primeras escaramuzas; Listas y rumores; Problemas y programas     
 
 Gaceta Ilustrada.    18/01/1974.  Páginas: 2. Párrafos: 10. 

MADRID LABERINTO

Por Jaime Campmany

(Enviado especial de «G. i.» en Madrid)

La selva política

YO no digo que la política se vaya a poner como el fútbol. De momento, las expulsiones no son tan aparatosas, las marimorenas no son tan violentas, las lesiones no son tan visibles y las interrupciones del juego no se hacen de cara al público. Don Laureano López Rodó o don Torcuato Fernández-Miranda no han dicho todavía eso que ha declarado don Santiago Bernabeu un día que no salió a la mar «La Saeta Rubia»: «Estoy hasta el gorro». En la selva política hay inclemencias, trampas y peligros, y algunos ejemplares de tribus que practican el canibalismo y la antropofagia. Cuando un trebejo desaparece del tablero, se toma con la mesurada elegancia con que se gana un peón, un alfil, una torre o un caballo en el juego del ajedrez. La ferocidad política usa guantes blancos, y los que van perdiendo hincan los codos ante las casillas y se ponen a pensar en alguna complicada jugada de defensa o de contraataque. En la selva política rigen unas leyes que están a medio camino entre el salto de jungla y el gambito de dama.

El nuevo Gobierno ha desterrado del poder a los políticos más cavilosos y maquiavélicos. Ya se sabe que el poder erosiona y desgasta y que el destierro —o la «leal-oposición»— aguza el ingenio. El hambre de poder es el más estimulante de los apetitos. Alguna vez pediré al fulgurante profesor Erloser que me explique algo acerca de esto, con la esperanza de entenderlo. Por de pronto sabemos que el profesor Fernández-Miranda, esa especie de Netzer de los acontecimientos, no arroja la toalla y sigue en el «ring» político. Cuentan que a alguien de su confianza le ha participado su propósito de explicar una lección pública acerca de cómo debe comportarse un «ex». Don Laureano López Rodó anuncia que volverá a su cátedra y que ahora podrá escribir más. No nos ha dicho dónde: si en los ´ libros o en las páginas de «Nuevo Diario». Lo que está claro —¡bendito sea el país!— es que todos van a mantener sus lealtades esenciales. Fernández-Miranda anunció en el Palacio de la Castellana, el mismo día. del relevo, sus lealtades desde la fidelidad. Y López Rodó ha dicho —precisamente en las páginas de aquel periódico— que su lealtad está por encima de los cargos. Lo que sucede es que no es lo mismo escribir en los periódicos, en esos medios de comunicación social que ha elogiado el señor presidente del Gobierno, que en las columnas del «Boletín Oficial del Estado».

Primeras escaramuzas

Es indudable que, a veces, no es el circo, sino la política (o si ustedes lo prefieren, el circo de la política) el mayor espectáculo del mundo. Ahora resulta que es «ND» quien defiende los límites que ha de tener el relevo, con el fin de que «la discontinuidad del cambio no quiebre la continuidad de la eficacia». Y resulta también que es «Informaciones», y precisamente «Informaciones», quien primero se lanza a

unos elogios al nuevo Gobierno que ha usado términos comparativos. A «ND» estas comparaciones le parecen odiosas.

Según «Informaciones», el nuevo Gobierno está decidido a abandonar «los viejos mitos del desarrollismo y los viejos hábitos tecnocráticos para abordar seriamente y sin demagogias un proceso de apertura».

Como todavía estamos- en el país del «fulanismo», donde se escribe «mitos del desarrollismo» pongan ustedes el nombre propio que se les ocurra, por elemental asociación de Ideas, y donde dice «proceso de apertura» sin demagogias, escriban ustedes el apellido que primero se les venga a la mente. Y según «ND», las declaraciones de ambos Gobiernos son tan semejantes como un huevo a otro y en las declaraciones de ambos hay identidad de ideas y de propósitos fundamentales.

Son, sin duda, las primeras escaramuzas. La cancha política más abierta y amplia sigue siendo la prensa, y las nuevas etapas políticas producen inevitablemente ciertos movimientos de acomodación en los portavoces de la opinión pública. Para «A B C», el cambio ha sido, quizá, demasiado profundo. Y, en cambio, algún órgano oficial ha aceptado el estremecimiento de las órbitas políticas y la aparición de nuevos cometas en el firmamento político con la naturalidad de un astrólogo que ya estuviese, de antemano, en el secreto. En el «parlamento de papel» se producen, todavía tímidamente, ciertos estremecimientos. Los grupos, tendencias y sectores buscan líneas nuevas para el ataque o posiciones de retirada y águante cambian unos grados el rumbo y algunos comentaristas políticos se disponen a decir, unos con desparpajo y otros con cautela, las cosas que ayer, no más, reprochaban en otros. El mayor espectáculo del mundo es así, y no habrá quien lo cambie. Del techo de la carpa descienden los hilos, más o menos visibles, y de pronto la amazona debe hacer ejercicios en el trapecio; el trapecista se pasa a la cuerda floja; el funámbulo, con su sombrilla, debe meterse en la jaula de los leones, y el fiero domador debe aprender a tirar los cuchillos para perfilar la silueta de la bella compañera sin herirla ni tocarla.

¡Apasionante!

Listas y rumores

Una vez cerrada la lista grande, comenzaron los rumores de las listas pequeñas. Los equipos ministeriales buscan fichajes eficaces o espectaculares con la fiebre de los grandes equipos de fútbol al final de la temporada. Regresan algunos que se fueron; son recuperados otros que sufrieron pena, aun inexplicada, de expulsión, y aparecen nombres nuevos y flamantes. De repente, Joaquín Pérez Villanueva, hombre clave y valiosísimo del viejo equipo de Ruiz-Giménez, reaparecerá, a lo que se dice, en Educación y Ciencia, ese Ministerio donde, en seis´ meses, se pusieron en zafarrancho calendarios y preceptos, logros y esperanzas. El equipo Fraga vuelve, con algunas incrustaciones nuevas, al Ministerio de Información, de la mano de Pío Cabanillas, esa especie de Que ha dejado desmantelada de hombres la Tabacalera, ha resumido en la más lacónica frase del año político su labor en la secretaría del Consejo del Reino y ha vuelto al Ministerio donde solía ir antes de la crisis del 69. Nemesio Fernández-Cuesta también vuelve al Ministerio donde ya fue subsecretario, después de medio año de espera en el Banco de España. Luis Rodríguez de Miguel y Antonio Carro, tras sufrir las dificultades de una larga serie de obstáculos electorales, vuelven a la política empujados desde la fuente misma del poder nuevo. Y así podríamos seguir escribiendo nombres políticos para explicar eso que «ND», desempolvando a Nietzscfie, ha llamado el mito del eterno retorno.

Dicen los astrónomos que diez cometas nos visitarán durante 1974. Me parecen pocos, si se comparan con los inesperados cometas políticos que pueden surgir sobre los mapas y las órbitas habituales. Pero si la política anda, como es natural, revuelta de ´nombres y de relevos, la economía parece haberse quedado tranquila. No sólo es que la visita de los ministros del petróleo nos ha traído la esperanza de que no pasaremos escasez de eso que los técnicos llaman «crudos». No es sólo que haya llegado el sosiego a la marea que levantó la línea de las aguas jurisdiccionales de Marruecos. Sucede también que la Bolsa sube y que el capital está confiado. En diez días el índice general de las cotizaciones ha subido más de un cuatro por ciento. Y en los mercados internacionales la peseta goza —como decía César González Ruano— de una salud insultante. El ascenso de Barrera de Irimo, ministro de Hacienda, a una vicepresidencia del Gobierno ha debido traer a los medios financieros (y ya se sabe que la viscera más sensible del ciudadano es la cartera) una buena dosis de tranquilidad y de confianza. El año 74, que se presentaba, económicamente hablando, con cara de hormiga, suaviza el rostro y va mostrando horizontes más despejados.

Cuando-terminen los rumores de las listas y se completen los cuadros, vendrá la hora de examinar y afrontar los problemas y de analizar cómo y de qué manera se les da frente, y cuáles son las soluciones concretas de gobierno que se les aplica.

Problemas y programas

Porque los problemas siguen. «Informaciones» los resume así: «Afrontar la inflación importada por el encarecimiento de las materias primas; yugular la inflación interior; evitar el paro que se cierne sobre Occidente; mantener !a expansión económica; resolver la dudosa papeleta de nuestro engarce con el Mercado Común; asegurar el abastecimiento energético; mantener el orden público; desarrollar la aplicación de la Ley Orgánica en la dirección pluralista que lleva implícita y a tenor de las directrices repetidamente expuestas por el Jefe del Estado; asentar una política educativa clara y definida tras la espectacular (y necesaria) conmoción que supuso la Ley General de Educación de Villar Palasi; modernizar nuestras Fuerzas Armadas y consolidar el papel que España se merece en el marco estratégico de las relaciones internacionales».

No es corto el espectro ni son sencillas las papeletas. Aún podríamos añadir alguna, como es la de las relaciones con la Iglesia y la posible revisión del Concordato. El programa del Gobierno ha sido breve, lacónico, pero suficientemente expresivo para tener a la vista un cuadro de líneas maestras. Ahora, a esperar. Quedemos, como siempre, en el laberinto, entre la espera y la esperanza, por decirlo con palabras del maestro Laín. J. C

 

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