Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Integración en la Corona     
 
 Pueblo.    23/09/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INTEGRACIÓN EN LA CORONA

El mensaje del Rey a las Cortes fue, en efecto un mensaje de la Corona desde su Pr°Pia sustantividad, no

el prospecto de] Gobierno o de un partido en el Gobierno. En un sistema democrático arraigado, lo natural

y lógico es que el discurso de la Corona responda a la línea política del partido o coalición gobernante,

porque éstos, a su vez, son la expresión de la voluntad mayoritaria de la nación. Pero como aquí de lo que

se trata es de poner en marcha al sistema democrático, lo natural y lógico es precisamente lo que se ha

hecho; es decir, principiar por el acto fundante: reconocimiento de la soberanía del pueblo español,

concretada en unas Cortes elegidas libremente por los ciudadanos a tenor de criterios ideológicos. Y este

suceso capital no es privativo de ningún partido ni de ninguna ideología. El mensaje, pues, tenía que ser

de la Corona como tal. Para quien, por lo demás, todas las aspiraciones son legítimas.

A El reconocimiento de la soberanía popular es el punto clave. De ello se sigue necesariamente que la

Monarquía ha de ser constitucional. Y explícito queda en el discurso al autocalificarse el propio Rey

«como Monarca constitucional». La democracia no es antigua ni moderna, sino una conquista cimera de

la condición humana, un logro definitivo de la cultura. La frustración histórica, en nuestro país, de este

avance no invalida al avance mismo, como no va contra la ciencia médica la incorrecta aplicación de los

antibióticos.

Entiendo que la Corona asume el sentimiento " nacional cuando señala que «no podemos fracasar en esta

tarea de crear y mantener la democracia, como han fracasado otros intentos históricos, pues sabremos

interpretar adecuadamente lo que más convenga al servicio del pueblo español». Naturalmente. Porque no

se trata de una superestructura impuesta por una clase dirigente, sino que quien está -en eso es .la nación,

aunque es justo reconocer que el Rey ha sido el motor de esa aspiración.

El mensaje no sólo no ha sido excluyente, sino que por, el contrario, ha manifestado´ claramente voluntad

de concordia y conciliación. Con el discurso en la mano, sería perfectamente posible un Gobierno d´é

compromiso nacional; si necesario fuera.

NEGRIN

 

< Volver