Autor: González de Aledo y Rittwagen. 
   A Enriqueta Calvo Sotelo     
 
 ABC.    26/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

A Enriqueta Calvo Sotelo

Aunque no te conozco, pero sí a tus tíos, soy otro de loe muchos corazones heridos de nuestra pasada

contienda civil. Tú eras una niña y yo una joven, y en el Madrid republicano pasé mi calvario: dos

hermanos asesinados. El mayor, en el Cenro de los Angeles; el segundo, en Málaga. Después, mi padre en

la cárcel. Primero en la Modelo, de donde fue evacuado a la de las Ventas, donde murió a los pocos meses

después de Intenso calvario, No sé por qué el punto o la cruz roja (que no sabemos quién estampó en una

lista de presos evacuados de la Modelo), la mano que los trazó le libró de ir a Paracuellos del Jarama o a

otro lugar. Son los designios de Dios que no acertamos a comprender, pero que son capaces de romper el

corazón humano.

Realmente ha sido un «sarcasmo» la coincidencia de fechas del inicio del Parlamento con el sacrificio de

tu padre, que allí mismo, en ese Parlamento, tuvo que oía- la histórica amenaza: «Vuestra señoría morirá

.con las botas puestas.»

En efecto, nuestra juventud ni sabe ni quiere saber nuestra más reciente historia. Esto nos desespera a los

que sufrimos en nuestra propia sangre. Pero somos nosotros precisamente los que mejor sabemos calibrar

y comprender lo que también «ellos» han sufrido.

¿No crees que si Dolores Ibanruri lee tu carta y Santiago Carrillo lee la mía, si tienen algún sentimiento

humano y algo de sensibilidad pueden llegar a comprendernos como yo, al menos, puedo comprenderlos

a ellos?

Con todo afecto y comprensión hacia tus sentimientos, tan digna y cristianamente expresados —

Amanda GONZÁLEZ DE ALEDO Y RITTWAGEN.

 

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