Autor: Areilza y Martínez-Rodas, José María de. 
   La reforma nacional: el dinamismo interior     
 
   27/01/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La reforma nacional: el dinamismo interior

Don José María de Areílza escribe en "Blanco y Negro" sobre "La reforma nacional":

"¿Cuáles serian las mínimas aspiraciones que una tendencia general reformista apoyaría en la opinión

española? A mi entender, las siguientes: Seguridad y promoción. Libertades y participación. Control del

gasto público y opciones elegibles por medio del parlamento. La "seguridad" alcanza a un amplio

espectro de actividades: empleo, retiro, vivienda, enfermedad, educación, tiempo libre y vacación. La

promoción social no es solamente el apoyo directo o indirecto al cúmulo de talentos que pudieran

malograrse en el anonimato, sino, muy especial-mente, la fluidez y la permeabilidad de los estratos

clasistas, para que no existan sedimentos berroqueños y medievales en ciertos niveles de nuestra

comunidad.

Señaló las libertades civiles y humanas como piedra básica de cualquier reivindicación general. Pero

consideradas no sólo como ejercicio garantizado por la ley, sino como posibilidad de ejercer el mayor

numero de elecciones voluntarias en el más extenso número de campos de actividad. La libertad debe ser

el condimento universal de una sociedad democrática. El Estado democrático podía definirse como "la

libertad organizada". Junto a ella está el tema de la participación o, en otras palabras, el hecho de estar

asociado a las decisiones y a la responsabilidad de las decisiones en cualquier nivel. Y esto es aplicable

no sólo a corporaciones, municipios, Cortes y Gobierno, sino, muy significativamente también, a

.sindicatos y empresas de toda índole. Pero esa participación sólo puede tener su apoyo en la autenticidad,

es decir, en la credibilidad de lo que se es o se represente, y digo esto pensando en el enorme problema

planteado en nuestro mundo laboral—trece millones de españoles activos—, con las incidencias, los

inconvenientes, las limitaciones y los contratiempos que todo el mundo consabe.

Y venimos al control del gasto público y al papel del parlamento. La asignación del dinero público a las

distintas opciones posibles para el porvenir y el desarrollo económico y social del país es uno de los

temas neurálgicos del Estado moderno. Pero, junto a esa trascendental decisión, ocurre, asimismo, que el

control de ese gasto ha de ser implacable, abierto y objetivo, para que el rigor fiscal pueda ejercerse en las

recaudaciones de ese mismo dinero."

"Y esto nos lleva al tema del parlamento, del órgano fiscalizador por excelencia del poder ejecutivo.

Contra lo que una necia propaganda nos quiere hacer creer, los parlamentos tienen un relevante papel en

los Estados modernos no totalitarios. Su función es indispensable no sólo como foro abierto de opiniones,

sino como freno y vigilancia. del poder gubernativo."

"Que las Cortes necesitan ser revisadas en su estructura íntima a la luz de ese criterio, parece una verdad

inconcusa si se quiere realzar su papel. Que el ideal sería hacerlas enteramente populares en su origen,

bien por la vía directa del sufragio o bien por la vía indirecta de municipios, provincias y sindicatos, sería

un "desideratum" de muy extendida aprobación. Que debiera existir una radial incompatibilidad entre

funcionarios, administradores y procuradores, parece innecesario añadirlo. Nada de ello es imposible de

lograr en el seno de la ordenación institucional presente, debidamente reformada."

 

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