Autor: Delgado, Alberto. 
   Zafarrancho en el Congreso     
 
 Arriba.    27/07/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Desde el Parlamento

ZAFARRANCHO EN EL CONGRESO

Ayer, en el Congreso, ya comenzaron a apuntarse ¡as primeras discrepancias -y los primeros

enfrenamientos dialécticos entre las dos minorías mayoritarias de la Cámara, es decir, el Centro y el

PSOE. De las sesiones preparatorias, que parecían más bien unos ¡ciegos florales o la antesala de

Versa/tes, hemos pasado, aunque afortunadamente sin perderse los estribos en ningún momento, a unas

polémicas dialécticas y oratorias que no son más que "el inicio de otras sesiones, sin duda, más movidas.

El tema principal de discusión, especialmente a efectos dialécticos, fue el Consejo del Remó. Estaba

claro, y por si no lo estaba lo pusieron de manifiesto con rotundidad los señores Mágica y Solé Tura, que

ni a los socialistas ni a los comunistas representados en el Congreso les gusta el Consejo del fíe/no y, en

consecuencia, no tenían intenciones de participar en ¡a elección de diputados para el mismo. Para el señor

Mágica e! Conse/o del Reino es. un órgano típico de un régimen autoritario. Para el señor Solé Tura fue

concebido como una institución antiparlamentaria, y uno y otro pidieron en sendas mociones que no se

votara a tos representantes del Congreso en el Consejo del Reino hasta que las Cortes se pronunciaran

sobre el futuro de ese órgano. Los turnos en con´ tra de ambos oradores ios cubrió el diputado de la Unión

del Centro señor Herrero de Miñón, que sin el clavel reventón que lucia en el ojal en las sesiones

constituyentes se lanzó dialécticamente a convencer a las minorías socialistas y comunistas, o por lo

menos a argumentar en su contra, que lo que se trataba no era de hacer una Constitución, cosa que estas

Cortes pueden hacer y de hecho van a hacer, pero más adelante. Ahora se trata de mantener la legalidad

vigente, para transformarla más adelante si es preciso. En consecuencia, el Consejó del Reino no puede

quedar vado de miembros y había que proceder a la votación.

las posiciones eran dispares, pero ta presidencia del Congreso, respetando los acuerdos de la Mesa, no

estaba dispuesta a poner a votación la moción. Y , de poco sirvieron las protestas que desde el escaño

formularon los comunistas señores Tamames y Carrillo, porque la moción no se vofp y se procedió a la

elección de los Consejeros del Reino. Eso sí, con ¡a abstención de forma ostensible fe los comunistas, los

socialistas y miembros de las minorías vasco-catalanas, que no acudieron a la urna a depositar su voto.

Esto facilitó las cosas y sólo con los tres candidatos de la Unión del Centro salieron dos de Alianza

Popular, los señores Mendizába! y Lapuerta.

Por la mañana, en cambio, la entente cordial corrió a cargo del Pacte Democratic con el Centro para la

designación de miembros del Congreso eii la Comisión de Urgencia Legislativa. Antes, las propuestas de

don Santiago Carrillo —cuatro puestos para cuatro grupos con mayor número de representantes en la

Cámara, a uno por grupo— y del señor Peces Barba —dos nombres en cada papeleta, en lugar de tres—

fueron rechazadas. Curiosamente, los miembros del Partido Socialista Popular, que encabeza e! profesor

Tierno, se abstuvieron de votar en favor de la propuesta del PSOE, que obtuvo menos votos a favor y más

en contra que la de¡ Partido Comunista, aunque ambas fueron derrotadas. Votando con tres nombres en

cada papeleta era de esperar que el Centro colocara tres diputados y el PSOE uno. Así fue, con la

peculiaridad de que el primero del Centro fue el señor Arana, del Pacte Democratic.

Hoy en el Congreso se avecina un o´e-bate político, y en los pasillos se habla de una larga e importante

intervención de don Felipe González.

Mientras tanto, el Senado se dedicaba a votar con los resultados previstos, aunque diversos y con la

nota- original dada por mosén Xirinachs, que hizo una sentada al revés, es decir, permaneció dé pie

mientras los Senadores estaban sentados, como protesta mientras no se acceda a sus solicitudes de

amnistía. En esté sentido fue acompañado en la «sentada al revés» por senadores vascos, pero

alternándose en el acompañamiento a mosén Xirinachs.

El Senado sigue resultando incómodo informativamente porque sólo hay once asientos para periodistas y

somos bastantes más.

En el Congreso, donde, como hemos visto, hubo pactos y discrepancias, se llegó, sin embargo, a un

acuerdo unánime: las propuestas de la Mesa, aprobadas por todos los diputados, de crear las Comisiones

Constitucionales de Economía y Hacienda, de repartirse las distintas Comisiones en proporción a los

grupos parlamentarios y el encarnamiento de dichas Comisiones a través de los grupos y de las

formaciones políticas o agrupaciones electorales.

Alberto DELGADO

Arriba 9

 

< Volver