Autor: Moraleda López, Rosa. 
 Trasvase Tajo.Segura: La obra de nunca acabar (y II). 
 La falta de planificación provocará más excedentes     
 
 Diario 16.    27/07/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 36. 

14/REPORTAJES

Trasvase Tajo-Segura: La obra de nunca acabar (yII)

La falta de planificación provocará más excedentes

Rosa López Moraleda

MADRID, 27 (DI6).—La polémica mezclada con intereses y no menos esperanzas depositadas en torno

al trasvase Tajo-Segura, provoca desde hace años numerosas dudas y decepciones. Los agricultores

murcianos —por ejemplo— se preguntan si de verdad irá agua a la huerta y no beneficiará al turismo —

costa alicantina— y a la industria principalmente. Si el agua, en suma —se preguntan otros—, no

provocará excedentes de producción imprevistos y agravará aún más la situación actual de la zona.

La falta de planificación adecuada, dificultades técnicas, costes desorbitados y falta de recursos

económicos al margen, la pregunta en la mente de todos es qué va a hacerse de verdad con el agua del

trasvase, una vez concluidas las obras.

Existen, sin embargo, márgenes de caudal previstos en el plan para cada provincia afectada. De los 600

millones de metros cúbicos de agua —previstos para la primera fase— que serán trasvasados, 83 millones

serán destinados al abastecimiento de poblaciones, 385 a regadíos y los 132 millones restantes es lo que

se estima va a perderse por evaporación y otras causas.

De estas provincias, Murcia es, sobre el papel, la máxima beneficiada. Según la distribución prevista del

agua, 260 millones de metros cúbicos irán a parar entre el Campo de Cartagena —122 millones—, Lorca

y el valle del Guadalentín —65 millones—, la comarca de Muía —ocho millones— y las vegas altas y

medias del Segura —con 65 millones de metros cúbicos.

La provincia de Alicante recibirá 125 millones de metros cúbicos, en su .mayor parte con destino a la

costa, mientras a la de Almería llegarán tan sólo 15 millones, caudal sobre el que aún falta por determinar

su procedencia. La inclusión de Almería fue algo posterior a la elaboración del plan del trasvase. Las

presiones de las autoridades de la provincia cerca del Gobierno consiguieron —también sobre el papel—

que fuese tenida en cuenta. Sólo si se logra reducir en un 20 por 100 el caudal previsto perdido por

evaporaciones —132 millones de metros cúbicos— será posible hacer llegar el agua del trasvase a

Almería, según algunos expertos, ya que la pugna entre Alicante y Murcia no hace prever algún tipo de

concesiones por. parte de alguna de ellas.

Todos los cálculos, rebasados

Un informe de la Dirección General de Obras Hidráulicas señala que aunque la rentabilidad del plan está

asegurada, el coste del agua agrícola es elevado por lo que resulta necesario prestar especial atención a la

administración de la misma y lograr así un aprovechamiento más racional.

El retraso de las obras y las devaluaciones sufridas

Obras Públicas y Agricultura, este. último especialmente a través del IRYDA. Con ellas, unas 120.000

hectáreas, de las que 70.000 ya son regadíos a expensas de la iniciativa privada, serán tierras

productivas con el agua del trasvase en las provincias citadas. Esta es la auténtica infraestructura del plan,

obra largamente esperada por casi un millón de agricultores, que canalizará un caudal de 33 metros

cúbicos por segundo y de l.000 hectómetros cúbicos anuales de agua —699 hacen que las inversiones,

previstas en unos 30.000 millones de pesetas para el total de las obras, con un margen de incremento del

15 al 20 por 100, se aproximen ya a los 40.000 millones.

Tales previsiones para las obras del acueducto Tajo-Segura, fijadas en 6.500 millones de pesetas en 1967,

con un incremento del 15 por 100, llegarán en la actualidad a los 16.000 millones. Ello significa que el

coste actual de esta parte de las obras se ha incrementado casi en un 35 por 100.

Los presupuestos iniciales para la ejecución de las obras del postrasvase se vieron también igualmente

rebasados. De los 7.600 millones previstos en 1977, con un incremento del 30 por 100, se ha pasado ya a

los 26.000 millones.

Pero los costes más elevados —según todas las previsiones— son los de las obras de puesta en riego.

Obras y acciones a realizar para la puesta en riego y transformación de las distintas zonas regables del

trasvase. Su presupuesto total es de unos 27.000 millones de pesetas, y deberán ser realizadas en un

periodo de ocho años, a partir de 1976.

Dichas obras correrán a cargo de los Ministerios de en una primera fase y 400 en la segunda.

Sigue habiendo déficit

El volumen de agua disponible en la zona será de unos 1.200 hectómetros cúbicos. De ellos, 500

procederán de la regulación —por los pantanos de cabecera— de las aguas superficiales de la cuenca del

Segura; 400 del trasvase Tajo-Segura; 260 de la explotación, que se espera sea racional y conjunta, de las

aguas superficiales de difícil regulación con las subterráneas alumbradas en estas comarcas, y unos 50

hectómetros cúbicos de la recuperación de las aguas residuales de las poblaciones.

Sin embargo, conocidas las necesidades y el resultado previsto de] plan sigue produciéndose un déficit de

unos 400 hectómetros cúbicos anuales, si se quiere atender a las comarcas actualmente delimitadas y que

cubren superficies de riego del orden de 300.000 hectáreas.

La cuenca del Segura posee un total de 400.000 hectáreas de tierras potencial-mente regables, .según

algunos estudios. Queda, por tanto, un potencial de más de 100.000 hectáreas susceptibles de riego que el

plan no contempla. Ello indica, que además de las obras proyectadas y en periodo de ejecución, existe la

necesidad de buscar nuevos aportes hidráulicos de un caudal superior a los 700 hectómetros cúbicos.

Tal situación demuestra, en suma, la urgente necesidad de realizar un plan de regulación de todos los

aprovechamientos conjuntos del sudeste. Tanto de los caudales procedentes de desembalses regulados en

el río Segura, como de las del trasvase y de las aguas subterráneas.

El inventario de los recursos hidráulicos de otras procedencias —superficiales o subterráneas— de cada

una de las comarcas puede ser el paso previo. De esta forma, se completaría el cálculo de

disponibilidades, con el fin de cubrir el déficit de agua que existe en la región, aun cuando el trasvase

consiga llevarse a efecto.

Estudios realizados por el Instituto Geológico y Minero de España demuestran, por otra parte, la

existencia de posibilidades de mejoras de explotación de acuíferos subterráneos en algunas comarcas

afectadas por el trasvase, como en el Campo de Cartagena y vegas media y baja del Segura.

En las comarcas del trasvase actualmente delimitadas —Campo de Cartagena, Lorca y valle del

Guadalentín, comarca de Muía, vegas alta y media del Segura y comarca meridional de Alicante— más

del 70 por 100 están en secano y el resto es ya regadío.

De la superficie total de las cinco comarcas el 57 por 100 la constituyen las tierras arables y el 28 por 100

los cultivos permanentes —viña, agrios y frutales—. Las praderas y pastos permanentes ocupan el 4 por

100, los árboles y arbustos forestales casi el 2 por 100 y algo más del 8 por 100 las tierras improductivas.

En las tierras arables de secano —72 por 100— destacan en primer lugar los cultivos temporales,

seguidos por los barbechos, lo que da idea del tipo de agricultura que se practica en estas comarcas. Casi

exclusivamente se limita al cultivo de cereales —cebada, avena, trigo—, mientras las praderas temporales

y los cultivos hortícolas carecen de importancia.

El resto de las tierras arables de secano se hallan a una gran distancia de los cultivos temporales, los

mismos que en el regadío ocupan el primer lugar. De las 70.000 hectáreas de cultivos permanentes, los

frutales ocupan la mayor parte —casi el 85 por 100 de la superficie—, que se distribuyen casi en partes

iguales el secano y el regadío.

Mientras en secano domina actualmente de forma absoluta el almendro —casi el 90 por 100 de la

superficie— y agrios, melocotón y albaricoque ocupan porcentajes casi marginales, estos últimos son los

principales cultivos en regadío.

Trasvase, sí, ¿y después qué?

La superficie de regadío afectada por el trasvase en su primera fase se estima en unas 140.000 hectáreas.

De ellas, unas 100.000 hectáreas se cultivan en secano —trigo, cebada, barbechos, etcétera— por no tener

las dotaciones de agua suficientes, y será, por tanto, donde se realicen los nuevos cultivos y plantaciones

de regadío.

Si como todo parece indicar el conjunto del plan adolece de una planificación adecuada, es en su finalidad

—utilización del agua y cultivos futuros— donde los agricultores han comenzado a verter sus dudas.

La producción hortícola española es excedentaria, por lo que una gran parte de la misma se dedica

tradicional-mente a la exportación. Es un hecho, sin embargo, las numerosas dificultades que encuentran

nuestros productos para ser exportados.

Las producciones hortofrutícolas españolas poseen, no obstante, considerables ventajas sobre las de los

países mediterráneos con producciones similares a las nuestras. Una ventaja a tener en cuenta, es el mayor

número de horas de sol que reciben la mayoría de nuestras zonas agrícolas. De ahí que nuestros productos

se consideren tempranos respecto a los de aquellos, hecho que puede jugar un importante papel a la hora

de hallar nuevos mercados exteriores.

Todo parece indicar, que si España no ingresa en ¡as Comunidades Europeas como miembro de pleno

derecho en un plazo razonable, nuestros productos encontrarán aún mayores dificultades para hallar una

salida, viéndose agravar aún más la situación de la zona.

Que el agua llegue a ciudades hasta ahora desabastecidas, que la huerta murciana deje de padecer la sed

que ahora tiene, que zonas hasta hoy estériles se tiñan de tonos verdes y que consiguientemente se logre

disminuir el paro agrícola actualmente existente, forman parte del ambicioso plan del trasvase Tajo-

Segura a medio plazo. Lo que aún se desconoce es lo que sucederá después. Se hace necesario y urgente,

por tanto, un estudio exhaustivo de los mercados potenciales, tipos de producciones adecuadas,

proporciones y costes, así como la apertura de diálogo entre la Administración y los agricultores, a través

de órganos consultivos y de las diversas uniones de agricultores y ganaderos.

Maíz, soja y algodón, cultivos rentables

Ciertos sectores de la Administración vienen haciéndose eco de esta preocupación y se sabe que en los

últimos años fueron realizados diversos estudios, algunos ya desfasados y ninguno con carácter definitivo.

Destacan, sin embargo, los relativos a la demanda exterior de productos agrarios para el periodo 1980-

1990 y los programas de ordenación de cu ti-vos, si bien la opinión de los agricultores quedó total-mente

excluida.

Se sabe, igualmente, que a la vista de los déficit interiores de algunos producios agrícolas —remolacha,

maíz, soja y algodón—, lo que supone al país cuantiosas importaciones, parece conveniente incluir en la

ordenación estos cultivos. Por ejemplo, para cubrir las cifras de importación de 1974, sería necesario

cultivar unas 750.000 hectareas de maíz, 500.000 de soja y otras 25.000 de algodón.

Otra hipótesis de ordenación de cultivos planteada muestra la necesidad de estimular por parte de la

Administración los cultivos de la naranja —variedades tardías— y otros nuevos frutales que suelen

dominar el mercado. Asimismo, deberían estimularse los cultivos de hortalizas aptas para la industria

transformadora y los cultives industriales, entre los que figura el maíz, el girasol, la soja y el algodón.

Por las condiciones climáticas, las posibilidades de nuevos cultivos forrajeros y la especial vocación de la

zona, de actuación del trasvase, también la ganadería tradicional-mente utilizada como ayuda

complementaria en la exploración agrícola, está llamada a desempeñar un papel importante.

Se estima, por otra parte, que la incidencia del trasvase en la zona debe ser importante y necesaria sobre el

sector ganadero. Entre el consumo y la producción de carne y leche existe un marcado desequilibrio,

manifiesto también con respecto a las industrias derivadas.

La actual estructura del mercado y la situación de la oferta obligan a establecer mercados de origen, de

acuerdo con las necesidades y posibilidades de cada zona. La ganadería, tanto de tipo familiar como la

gran explotación, deberían estar ligadas a la explotación agrícola y beneficiarse ambas de la técnica. Así,

por la gran vocación y tradición ganadera en la zona, los ganados vacuno, porcino, ovino y caprino, serán,

sin lugar a dudas, piedra de toque en el desarrollo futuro de la ganadería en las comarcas afectadas por el

trasvase.

¿Será rentable el agua?

Las tarifas de riego serán iguales para todos los regadíos que consigan beneficiarse de las aguas

procedentes del trasvase Tajo-Segura, dice una orden ministerial de 9 de agosto de 1971.

Las tarifas correspondientes a abastecimiento de poblaciones —el 20 por 100 del agua trasvasada—

vendrán a costar el doble que las des-tinadas a regadío. Ambas —añade la citada orden— serán aplicadas

a la unidad volumétrica de agua medida en las tomas de la red primaria de distribución.

Los precios para el agua en riego y para abastecimiento quedaron establecidos hace unos seis años en

1,80 y 3,60 pesetas el metro cúbico, respectivamente, en tanto no se conozcan de manera oficial los

importes reales de la totalidad de las obras del trasvase. Sin embargo, se habla ya —incluso en medios

oficiales— ie una cuota fija anual por hectárea regada y un precio por metro cúbico utilizado por cada

agricultor.

Hoy, mal que bien —dicen a 1 g u nos agricultores—, el agua llega a nuestras tierras a unos precios

razonables. Cuando los pequeños y m e d i anos propietarios de tierras cultivables paguen las 30.000

pesetas anuales por hectárea regada y a ello le una los gastos de abonos, mano de obra y maquinaria,

podrá averiguarse entonces si el agua procedente del trasvase va a ser o no rentable.

 

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