Autor: Apostua, Luis. 
   El día de las flores     
 
 Ya.    28/07/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Jornada española

EL DÍA DE LAS FLORES

DOS partidos de centro—la UCD y el PSOE—y dos un poco más radicales—el PCE y la AP—han

llenado de calma y serenidad el primer debate político del nuevo Congreso de Dipu-tados. Hay un

exquisito cuidado por no herir; nadie alza Ja voz; las ingeniosidades y pullas belicistas de la campaña

electoral han desaparecido. En una palabra, los diputados y sus jefes son conscientes de que uña" oratoria

inflamada es lo que me nos necesita este país y pudiera convertirse, en el altavoz de la fama, en una

llamada a la discordia.

De ahí sacamos muchos observadores políticos la idea de que la España moderada ha impuesto su ley en

las urnas, proscribiendo extremismos, y los partidos, ágiles discípulos de la lección, rivalizan en presentar

una imagen sosegadora. Si en la España de 1936 un diputado pudo decir "Nadie a mi izquierda...", en este

parlamento de ahora todos parecen decir: "Nadie más moderado que yo". SI en el excelente discurso de

Felipe González se hubieran suprimido las expresiones de "nosotros los socialistas", podría haber servido

de texto para Leopoldo Calvo Sotelo y viceversa.

EXCEPTO en un punto, pero punto superimportante, el de la crisis económica. Ahí hemos avanzado muy

poco en la mutua comprensión, entre Gobierno y oposición, del complejo problema y de su actual

planteamiento. Es especialmente grave la repulsa que de dicho plan hizo el líder comunista Santiago

Carrillo; fue el momento intranquilizante de la sesión. A pesar de que el tono fue muy constructivo, y

apaciguador, el fondo del rechazo fue evidente.

Por consiguiente, nos encontramos ante el siguiente cuadro: nadie quiere dar un solo grito, nadie asume

el cruel papel do romper el juego. Pero nadie ha conseguido todavía una razonable entente sobre el

problema socio-económico. Valorando conjuntamente ambas cosas-llegamos a la conclusión, al menos en

mi opinión personal, que hay un camino abierto para la negociación, pero ésta aún no está planteada en

profundidad. Es nuestra inmediata necesidad.

Luis APOSTUA

 

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