Autor: Delgado, Alberto. 
 Congreso. Desde el Parlamento. 
 La diálectica de la cordialidad     
 
 Arriba.    28/07/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

LA DIALÉCTICA DE LA CORDIALIDAD

Las nuevas «vedettes» parlamentarias, los jefes de fila de cada grupo, desfilaron ayer ante el

hemiciclo del Palacio de ´las Cortes, para exponer sus distintos programas, sus diferentes

alternativas. sJs posturas ante temas concretos. Los líderes se han destapado, y hemos podido

presenciar, el ritmo oratoria de Felipe González, en un discurso minuciosamente preparado, sin

fisuras; ia dialéctica de Santiago Carrillo, que por primera vez ante el Congreso pidió «un

Gobierno de concentración democrática»; las peticiones autonómicas de Jordi Pujol y Xavier

Arzallus; e! tono profesoral del profesor Tierno Galván; a un Fraga más comedido que otras

veces; a un Raventós con palabras cortantes como cristales, y a tm Calvo So-telo moderador y

ponderado, partidario del -pluralismo,´ dispuesto a evitar «la dialéctica de hostilidad que ha

convertido a veces en campo de enfrentamiento las instituciones parlamentarias». Frenta a la

dialéctica de hostilidad, ayer se practicó la dialéctica de la cordialidad, sin perjuicio de que

nadie renunciara´ a exponer su postura, y que en ocasiones se criticaran actitudes y políticas.

Los temas constitucional, económico y de autonomía fueron tratados por los

distintos oradores. Que se va a elaborar una nueva Constitución, es algo que ningún

parlamentario pone en duda. Sobre el texto específico hay diversas opciones. Y, por s¡

existieran dudas, ya se han expuesto ayer en el hemiciclo. En unos casos, de forma casi

exhaustiva: tos discursos de los señores González, Carrillo y Calvo Sotelo son Un ejemplo; en

otros, casi esbozada, como en el caso de don Manuel Fraga que ayer estuvo más

esquemático. El profesor Tierno no llevaba discurso escrito, y habló, sin apenas inflexiones en

el tono de voz, en lo que parecía una lección de cátedra, con referencias a que España es un

país de cultura de segunda mano, con petición de un fondo de compensación entre las

regiones, y un ritmo de gesto muy peculiar. El señor Tierno echa a veces el brazo derecho

sobré la espalda, en una «media napoleónica», y el izquierdo va subiendo y bajando

progresivamente, como un reloj de pesas. Ha predominado la lectura sobre la improvisación, lo

que no es malo cuando se trata de temas importantes, en los que hay que medir las palabras.

Ha habido una actitud serena por parte del señor Calvo Sotelo, que sobre el tema económico

ha distinguido entre Gobierno y oposición: no todos los problemas pueden abordarse a la vez

desde el Gobierno, aunque todos los problemas puedan presentarse a la vez desde la oposi-

ción. Hay que establecer prioridades. El Gobierno las ha establecido. Otra cosa es que las

medidas gusten a la oposición. El señor Carrillo no puede aplaudir el programa de medidas

económicas del Gobierno. Para el señor González «compete al Gobierno la adopción de

medidas concretas para que.se reparta con justicia el coste social que exige la salida de la

crisis, para la gravedad de la misma exige un debate parlamentario, y unas negociaciones entre

el Gobierno y los sindicatos.

Lo que está claro es que se ha planteado ayer todo un abanico de tenias políticos, y que e!

Centro no ha querida ceder la iniciativa, y "se ha «mojado» en todos los temas. El señor Calvo

So-telo ha querido, sobre todo/hacer una llamada a la solidaridad al apoyo que el Gobierno

debe encontrar eij las Cámaras «especialmente en esta primera etapa en que a todos nos

importa antes que nada la consolidación de la democracia, por encima de las diferencias en

cuanto a los fines y los medios». La hora de los programas pasó ayer, y se acerca la hora de

legislar. Para legislar, hay que aprobar el Reglamento, y después enfrentarse con el grave

problema económico, y con el trascendente tema constitucional. Pero si, como sucedió ayer, se

expresan las diversas opciones con corrección, si hay espíritu de colaboración, con las

naturales discrepancias, las Cortes pueden marchar hacia adelante. Claro que ayer se -trataba

de exponer programas, no de llegarse a acuerdos, ni de votar. A [a hora de decidir, y de votar,

no va a ser tan fácil.

Alberto DELGADO

Jueves 28 julio 1977

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