José María de Areilza     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 7. 

JOSE MARIA DE AREILZA

Del embajador José María de Areilza, premio "Mariano de Cavia" que marca el cincuentenario de la

institución del galardón de Prensa Española por el primer marqués de Luca de Tena, escribió uno de los

miembros del Jurado calificador que ha concedido en esta ocasión la recompensa, Gregorio Marañon

Moya, en el prólogo de un libro publicado en 1947, "Embajadores sobre España", el párrafo que

entresacamos: "Una de sus más firmes cualidades es la de ser un formidable periodista. Al margen de su

condición de escritor—estilo sólido, limpio, profundo—se encuentran, en Areilza la vocación y las

características innatas de un periodista: amor a la información veraz, valoración de la actualidad, instinto

de la noticia, pluma rápida, punzante y mordaz."

José María de Areilza nace en Bilbao, en 1909, en su casa situada en la desembocadura del río Nervión,

Portugalete, villa y puerto marítimo de la ciudad. Es hijo del doctor Areilza, médico, ilustre cirujano, y

humanista con enorme carga de cultura y afición por las Letras. El joven Areilza hereda esos gastos, esas

curiosidades. Muy joven, con un amigo íntimo y compañero de estudios, Fernando María Castiella, acude

a la tertulia del "Lian d´Or" en la que departen a diario Rafael Sánchez Masas, Pedro Mourlane Michelena

y Jacinto Miquelarena, entre los más notorios, a los cuales escuchan atentamente.

Cursa Areilza los estudios de Derecho en Salamanca, y la carrera de ingeniero industrial en Bilbao, y su

aprendizaje se amplía en el conocimiento de otras disciplinas. Pronto adquiere una cultura vasta, un

interés por la política, al tiempo que en él prende la vocación de escribir.

Sería ahora prolijo seguir los primeros pasos de Areilza en el campo político, enumerar sus amistades y

contactos de entonces porque ésta no quiere, ni puede, ser otra cosa que una semblanza a vuelamáquina.

Desde hace ya no pocos años, Areilza es una figura visible y de actualidad para los españoles y también

en dilatados ámbitos del extranjero.

A los veintiocho años es alcalde de Bilbao. Luego, del 47 al 50, embajador de España en Buenos Aires.

Más tarde, del 54 al 60, en Washington. Y, por último, del 60 al 64, en París. En estas dos ciudades su

actuación cobra particular relieve, tanto en el orden diplomático como en el de difusor de la cultura y el

alma española, pues en las dos multiplica sus conferencias, siempre comentadas y estimadas en alto

grado.

Entre sus libros no habrán de olvidarse el escrito en colaboración con Castiella, "Reivindicación de

España"; el ya citado "Embajadores sobre España", y el más reciente, "Escritos políticos". Al ingresar en

la Academia de Ciencias Morales y Políticas leyó un discurso admirable, titulado "Progreso técnico y

repercusión en la política".

A su regreso a España, tras su fructífera gestión como embajador en París, empezó a publicar

asiduamente en ABC. Sus artículos de tercera página, la de honor en nuestro periódico, no es necesario

comentarlos, y ni siquiera elogiarlos ahora. El eco que despiertan, los comentarios que suscitan, son

notorios. Nosotros nos limitaremos a expresar que es la de José María de Areilza una de las firmas más

sólidas de nuestra colaboración, que siempre respeta las opiniones de quienes nos honran con sus trabajos,

porque reconocemos en Areilza esas cualidades que Gregorio Marañan exaltaba en él prólogo antes

citado.

 

< Volver