Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La prisa     
 
 Informaciones.    11/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LETRAS DEL CAMBIO

LA PRISA

Por Jaime CAMPMANY

ESPAÑA tiene ante sí varios problemas urgentes. Se trata de problemas que requieren la atención

inmediata del Gobierno, de las entidades públicas y sociales, de las asociaciones profesionales o

empresariales, de los sectores sociales afectados. Se trata de problemas cuyas consecuencias inmediatas

sufrimos todos los días los españoles. El intento de resolver esos problemas no admite dilación, o

caeremos en el peligro de exasperar hasta un punto amenazante el equilibrio social y la mínima

tranquilidad! en la convivencia.

Casi todos esos problemas tienen carácter económico. En ellos están implicados todos los ciudadanos.

Casi no sería necesario enumerarlos. Todos los recuerdan porque a todos afectan. El alza de ¡os precios

atormenta la vida de todos los hogares españoles, con la sola exclusión de aquellos pocos que gozan de

una situación realmente privilegiada. Las clases modestas y la clase media, incluso la clase media alta,

sufren; los efectos del alza extensa e inclemente. Las cifras de paro son más que preocupantes. Alrededor

del problema hay dramas y hay picaresca. La picaresca del paro agrava la situación de los parados reales

y dificulta su solución. Todavía no se puede ser optimista respecto de la actuación de la. empresa privada

para remediar esa plaga. Y el Estado, por sí solo, podrá aliviarla provisionalmente, pero no puede

resolverla para siempre. El cáncer de las huelgas y los conflictos se extiende por zonas y por sectores. El

campo, la pesca, los transportes, la hostelería...

Sin embargo, hay representantes de) pueblo que se reúnen para hablar de otras cosas, para tratar otros

temas solemnes, pero no urgentes. El señor Tierno Galván lo ha denunciado en las Cortes: empieza un

divorcio del pueblo con sus representantes. Y otras voces han acompañado o seguido a la suya. Los

representantes del pueblo consumieron largos turnos en las Cortes para hablar de las autonomías

regionales, de las nacionalidades, o como se las quiera llamar. Parece que la única prisa que tuviéramos

sea la de resolver ese problema. Se celebran asambleas, se mantienen conversaciones, se hacen viajes, se

trae y se lleva. Se imponen fechas límite. Se presiona al Gobierno para que acepte la responsabilidad de

unas medidas que son propias de las Cortes. Porque el tema de las autonomías no es un tema de Gobierno.

Es un tema constitucional, típica y fundamentalmente constitucional. Cualquier prisa en este tema puede

ser considerada como un chantaje.

 

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