Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Inmunidad     
 
 Informaciones.    31/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LETRAS DEL CAMBIO INMUNIDAD

Por Jaime CAMPMANY

SERIA grave que algunos miembros de las fuerzas de orden público cometieran abusos de autoridad apa-

leando, insultando o maltratando de cualquier forma a los ciudadanos. A cualquier ciudadano, sea

encopetado o modesto, excelencia, eminencia, señoría o donnadie. Sería mucho más grave si ese

ciudadano fuese un representante del pueblo, elegido por el pueblo y estuviese en el ejercicio de sus

sagradas funciones representativas.

Sería grave que la autoridad provincia! encargada de asegurar el orden en la calle y la disciplina necesaria

entre las fuerzas del orden no vigilase con especial cuidado la actuación de esas fuerzas dentro del estricto

marco legal en que deben moverse. Sería mucho más grave si cualquier extralimitación o posible abuso

de autoridad por parte de quienes deben garantizar el orden se cometiese con la complacencia, con-

sentimiento o «vista gorda» de un mando policial o de un gobernador civil.

Sería grave que un ministro del Interior no dispusiese de todos los resortes de mando suficientes para que

no puedan producirse tales hechos y no ejercitase su autoridad con toda energía previniendo, más que

curando, esos posibles abusos o esas posibles extralimitaciones de autoridad. Sería mucho más grave si —

una vez producidos en algún caso— no los investigase y diera cuenta inmediata del resultado de las

investigaciones a la opinión pública.

Sería grave que la actuación de las fuerzas del orden no quedasen vigiladas, investigadas y, en su caso,

sancionadas por la autoridad judicial, única independiente para someter a todos los españoles a la

actuación de los Tribunales, parque todos los españoles debemos ser iguales ante la ley. Sería mucho más

grave que alguien pretendiera hurtar al conocimiento y al fallo de los jueces esas actuaciones ´policiales.

No es la Policía, sino los jueces, quien debe castigar a los delincuentes. Ni somos los ciudadanos, sino los

jueces, quienes deben apreciar y juzgar la actuación de la Policía.

Sería grave que un representante del pueblo. abusara de su condición de parlamentario y se amparase en

la inmunidad parlamentaria para infringir la ley o para impedir que los representantes del orden

cumplieran su misión. Sería mucho más grave que quien tiene como misión elaborar y aprobar las leyes

se dedicase, sistemáticamente, a violarlas y a invitar a los demás a su violación.

Sería grave que confundiésemos inmunidad parlamentaria con licencia para no respetar las leyes. Los

«cortadores de cabezas» deben esperar el fallo del juez antes de decidirse por pedir la cabeza de unos o de

otros.

 

< Volver