Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Prudencia     
 
 Informaciones.    01/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LETRAS DEL CAMBIO PRUDENCIA

Por Jaime CAMPMANY

A raíz de los lamentables sucesos de Santander se han producido actitudes prudentes y otras digamos que

precipitadas. Casi siempre sucede —y es lógico— que las primeras noticias que llegan a ¡a opinión

pública acerca de incidentes de esa índole sean imprecisas, incompletas, confusas, equívocas y, a veces,

contradictorias, por mucho que informadores oficiales, particulares y periodistas procuren poner en sus

versiones el máximo dé objetividad y el mínimo de pasión partidista. Y asi ha sucedido con el hecho de la

detención del diputado don Jaime Blanco. La versión oficial y la del interesado no coinciden. Y no vale

decir en este caso —como ha dicho el señor Blanco— que si no creen su palabra, que llenen las Cortes de

policías. Con igual razón podría haber dicho la Policía que «se encarguen los parlamentarios de garantizar

el orden» «público».

Lo importante es esclarecer los hechos y cuantas menos sombras de duda queden sobre la verdad, mejor.

Y que el responsable de ellos acepte su responsabilidad. Antes de eso, cualquier manifestación es, al

menos, ligera, por no´ decir imprudente. Hasta cierto punto es justificable que el líder de! P. S. O. E., don

Felipe González, informa do por teléfono ya través del Atlántico, haya ´calificado el hecho de

«intolerable». Prudentísima ha sido la actitud del señor Hernández Gil cuando ha decidido esperar al

conocimiento de las circunstancias para manifestar una calificación. Y apresurado —por no decir

imprudente— se ha manifestado el señor Álvarez de Miranda, dando por buena la primera versión, tal vez

interesada o irresponsable, que llegaba a su conocimiento.

Antes aún de conocer el resultado de las diversas investigaciones abiertas sobre el caso, algo convendría

salvar de antemano. La conducta del señor Blanco no debe comprometer a su partido. El P. S. O. E. es el

segundo partido político del país y la alternativa más clara de Poder en estos momentos. Su prestigio y su

imagen no pueden quedar ligados a una hipotética extralimitación de ¡a conducta de uno de sus

parlamentarios. Tampoco el hipotético abuso de autoridad de uno o varios agentes del orden público

puede implicar a la totalidad de las fuerzas policiales. Tiene razón «Diario 16» cuando afirma que si

Jaime Blanco no hubiese dicho verdad, no sólo su carrera política habría terminado para siempre, sino

que la imagen de su partido, el P.S.O.E., sufriría un duro revés. En ese caso, habría que buscar la fórmula

para que la imagen del P.S.O.E. quedase a salvo de una imprudencia personal.

 

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