Incidente Jaime Blanco-Fuerzas de orden. 
 Se hace público el informe del subdirector general de seguridad     
 
 Pueblo.    10/01/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

10 de septiembre de 1977

PUEBLO

SE HACE PUBLICO El INFORME DEL

Incidente Jaime Blanco-fuerzas del orden

"Deplorable que las fuerzas no observaran un proceder más sereno"

"Se trata de un hecho aislado, algo imputable a uno o muy pocos hombres"

La denuncia de los policías contra el diputado se hizo quince minutos antes que la de éste contra aquéllos

Información disciplinaria sobre los agentes que intervinieron

MADRID. (Europa Press.)—Al igual que ocurrió recientemente con el informe realizado por la Comisión

de la Mesa del Congreso, Europa Press ha tenido acceso al informe emitido por la comisión designada por

el Ministerio del Interior para esclarecer los incidentes ocurridos en Santander, en el curso de los cuales

fue golpeado por un miembro de la fuerza pública el diputado socialista don Jaime Blanco.

£1 informe consta de doce folios y unos anexos, y fue enviado por el, ministro del Interior al ministro de

Relaciones con las Cortes, y éste, a su vez, lo ha entregado al Congreso para que la Cámara conozca las

versiones de las dos comisiones que han realizado informes sobre los hechos.

Este informe, realizado por el subdirector general de Seguridad, ha sido «laborado tras mantener

entrevistas con el gobernador civil de Santander, el general subinspector de la Policía Armada, comisario

y funcionarios del Cuerpo General de Policía, diputado señor Blanco; líderes de los partidos,

parlamentarios.de aquella provincia, representantes de la Prensa provincial, testigos directos e informes

del comandante de la Policía Armada; jefe de la guarnición.

• LA MANIFESTACIÓN

En el informe se habla de la manifestación, autorizada gubernativamente, en la tarde del 27 de agosto, con

la participación de diversos partidos y organizaciones y una asistencia cifrada en •unas 5.000 personas.

Durante el desarrollo de la manifestación, cuya conducción corrió a cargo de la Policía Municipal, no se

alteró el orden público. El Cuerpo General de Policía prestó servicio discreto de información y las fuerzas

de la Policía Armada permanecieron en su acuartelamiento en previsión de alteraciones. Como incidentes

reseñables hubo la exhibición de alguna bandera ´republicana y gritos dé «¡Dimisión del gobernador!»,

«¡Mas autonomía y menos Policía!» y «¡Mueran los represores!», «si como, por parte de algún sector, el

grito de «¡España mañana será republicana!».

Disuelta ordenadamente la manifestación, tras la colocación de" banderas regionales en la Diputación y

una breve arenga del senador don Benito Huerta, fue levantado el servicio prestado por los funcionarios

del Cuerpo General de Policía cuando ya había disminuido sensiblemente el número de manifestantes a

causa de la lluvia.

• ORIGEN DEL INCIDENTE

Se señala luego en el informe conocido por Europa Press que el incidente origen del informe se produjo

cuando cinco individuos, policías armados de paisano, intentaron recoger una bandera republicana que

portaban varios miembros de la Joven Guardia Roja, mientras gritaban: «¡España mañana será

republicana!». En el forcejeo hubo golpes, aislamiento del portador de la bandera (Aurelio Martínez

Alvarez) e introducción del mismo en un portal de la calle Peña Herbosa, a unos cien metros del cuartel

de la Policía -Armada.

En este momento se producen una serie de hechos sobre los que existen versiones distintas y aun con-

trapuestas, añade el informe. La más verosímil —sigue diciendo— sería la de que otro individuo,, vestido

de marrón, una vez resuelto el forcejeo con la recogida de la bandera, intentó detener a su portador,.

trabándole por un brazo y encaminándose hacia el acuartelamiento con él mismo, mientras ofrecía

resistencia agarrándose a un árbol. Presenciado esto por un grupo de personas, se formó

un grupo de unas cuarenta, que se aprestaron a impedir violentamente la citada detención. El hombre

vestido de marrón se vio impelido a soltar a Aurelio Martínez Alvarez, a sacar una pistola, dirigida a sus

atacantes en ademán intimidatorio, y huir hacia el cuartel de la Policía Armada.

Cuando en tal actitud fugitiva llegaba casi a las puertas del cuartel, se cruzó con una escuadra de Policía

Armada, reglamentariamente uniformada, que, alertada de. lo que sucedía, salió para restablecer el orden

callejero. Estos agentes no interrumpieron la carrera del paisano, sino que le salvaron de las iras de sus

perseguidores, que le llamaban «fascista», (y otros graves insultos, qué"-el informé recoge1

textualmente)´.

La confrontación entre este grupo y la Policía Armada se nizo inevitable. Hubo confusión de gritos y

golpes. Fue claramente oída la expresión «¡Policía asesina!» y lanzamiento de objetos contra la Policía de

uniforme, que acosó a los agresores con ánimo de disolverlos.

• EL INCIDENTE

Dentro del altercado, uno de los alborotadores, armado con un palo, hizo frente y golpeó a uno de los

policías armados, causándole lesiones leves, de las que fue atendido en la Casa de Socorro. El policía

repelió la agresión y el atacante cayó al suelo.

En este momento irrumpió en el lugar, a unos 15 metros de la cafetería Chile, un individuo de unos cua-

renta años, de destacada estatura, con poblada barba negra, que, desde- el interior del establecimiento,

contemplaba lo que sucedía en, la calle. Tras saltar, según parece, por encima de una de las mesas de la

cafetería —sigue el informe—, cruzando a grandes zancadas la calzada, dicha persona (que más tarde

sería identificado como don Jaime Blanco García, diputado a Cortes del PSOE por Santander), abordó

directamente al policía, interpelándole gesticu-ladamente. El referido diputado alegó verbalmente su

condición de tal y mostró, al parecer nerviosa y alteradamente, su documentación^, de la que únicamente

observó uno de los policías armados el ´Documento Nacional de Identidad. El propio diputado señor

Blanco dijo en presencia del informante —sigue diciendo el informe— que él quiso mostrar el Do-

cumento Nacional de Identidad y el carnet de diputado, pero sólo le miraron el primero. Esto parece

indicar que a la Policía Armada actuante no le constaba, documentálmente, que su interpelante fuera

parlamentario.

El señor Blanco forcejeó con el citado policía armado, quien se zafó del acoso de un manotazo.

Aprovechando la coyuntura, el .individuo, al que don Jaime Blanco parece que quería «salvar», logró

escabullirse, hurtándose a la detención policial,´sin que se haya logrado localizar e identificar,

TENSIÓN AMBIENTAL

«Debió de producirse algún intercambio de insultos —dice textualmente el informe—, nada anormales,

debido a la tensión ambiental. Sí se oyó que alguno de- los policías armados dijo algo de "diputados de

mierda" (así lo exponen el señor Blanco y algunos de los testigos.de éste), y que éste a su vez insultó a los

agentes de la autoridad, llamándoles "fascistas", "hijos de. •p..." y "asesinos" (así lo manifiestan los

policías. armados don Alfonso Martín Díaz, don Ramiro Rubio García y don José María Hernández

Egido).»

Fue

conducido el señor Blanco al cuartel de la Policía Armada, cogido de los brazos por dos agentes, a los que

ofreció resistencia, forcejeando .y arrastrando los pies, al tiempo que seguía invocando su condición de

diputado-e -insultando a la fuerza actuante,,., según, declaración de los policías mencionados, quienes,

asimismo, han afirmado que les fueron arrojadas piedras, botellas y otros objetos por parte de los

presentes, en virtud de las incitaciones de la persona a la que conducían.

«Fue al iniciarse la conducción de referencia —agrega el documento— cuando un policía armado propinó

un golpe, con su reglamentaria defensa de goma, en la cabeza del conducido, impactando en la región

occipital. Este policía acababa de llegar al lugar de los hechos en ese preciso momento —junto con otro

compañero, ambos uniformados—, a bordo de un coche Seat 850 blanco, y debía ser, por consiguiente,

ajeno a cuanto sucedía, salvo el acto de resistencia qué a unos compañeros de aquél ofrecía la persona a

quien golpeó.»

La fuerza pública despejó la zona del desorden y condujo al acuartelamiento al señor Blanco y a otros dos

participantes. en la refriega.

EN EL ACUARTELAMIENTO

Una vez en las dependencias de la Policía Armada, el señor Blanco formuló frases, según los policías

armados, tales como «no- sabéis a quién habéis detenido», «soy diputado y me. habéis .pegado», los

acordaréis dé mí», «quiero hablar con el que mande, con el jefe de todos». El señor Blanco obtuvo

respuestas despectivas de algún miembro de las fuerzas allí presentes, entre las que se pudo oír la frase

«diputado de los maricones». Una .vez comprobada su identidad y su condición de diputado, fue invitado

a pasar" a la sala de visitas y, tras breve entrevista con el comandante jefe de la guarnición, éste le indicó,

siguiendo órdenes del gobernador civil, rápidamente informado del incidente, que era libre de abandonar

el acuartelamiento. Incluso se concedió a instancias del señor Blanco, que fueran dejados en libertad los

otros dos detenidos. Esttís vieron como el hombre del traje marrón se hallaba dentro del acuartelamiento,

deduciendo que se trataba de un policía armado que parecía tener algún ascendiente o mando ante los

demás policías. Luego ha resultado ser el policía armado que presta sus servicios como zapatero en la

compañía.

LAS DENUNCIAS

El informe relata luego que a las veintidós horas comparecieron en la Comisaría de Policía los

agentes con carnets números 36.704 y 42.040 para formular denuncia contra el -señor Blanco por insultos

y agresión. El primero presentaba parte facultativo por lesiones- ¡e-ves. Les fue recibida declaración en la

sala destinada al negociado de hospederías, contiguo a la inspección de ´guardia. Fue elegido este local a

causa de la especial significación de la denuncia y de los denunciantes. Las diligencias se registraron con

el número 13.528.

Quince minutos más tarde comparecieron el diputado señor Blanco con los testigos don Mario García

Oliva y doña Pilar Quintanal Alonso al objeto de denunciar insultos y malos tratos en la persona del

primero, por parte de la Policía Armada. Se´ instruyó el atestado en la inspección de guardia de la

Comisaría, registrándose las diligencias con el número 13.529. Todo lo actuado fue cursado al Juzgado de

Instrucción de guardia de Santander. (Se adjuntan fotocopias del parte diario de denuncias cursado al

señor gobernador civil ~y del foiio 76 del libro-registro de salida de la inspección de guardia.)

IMPRESIONES DEL INFORMANTE

El autor del informe, del que ha tenido conocimiento Europa Press, añade una serie de con sideraciones o

conclusiones por él obtenidas, que en resumen dicen:

La intervención de los policías armados de paisano pudiera decirse aqtíe1 fue´ incorrecta desde el punto

de vista formal, por cuanto el personal de las Fuerzas Armadas sólo puede actuar desuniformado en caso

de autorización por el director general de Seguridad directamente o por delegación, con carácter

excepcional y por necesidades de servicio. Estos requisitos no sé daban en este caso. Sin embargo, es de

estimar que los agentes obraron por impulso del celo profesional al presenciar un comportamiento, a su

juicio, delictivo.

• Las personas cuyo ilegal proceder motivó la intervención de los policías armados son activistas

de la «joven guardia roja», cuya ejecutoria no se ha venido distinguiendo precisamente por su

moderación y pacifismo.

En una situación de tensión emocional como la confrontación entre fuerzas del orden y

alborotadores agresivos no se puede terciar (por muy buena voluntad que pudiera tenerse sin unas

mínimas condiciones de sosiego y corrección. Pretender ser escuchado y atendido por quien, cumpliendo

con su- ingrato deber profesional, repele una agresión, es ilógico. Más prudente hubiera sido denunciar el

hecho «a posteriori», restablecida la calma y ante quien correspondiera.

• Sin que esta interpretación la haga suya el informante, por carecer de pruebas, «en determinados

círculos de Santander consultados se achaca la intervención del señor Blanco en el incidente a un

«animus», por su parte, orientado a erigirse en sonado protagonista del mismo, buscando una

revalorización política cara a su partido y electorado, de la que anda —dícese— bastante

necesitado» (palabras textuales del informe)

Es comentario generalizado que en el incidente se trató de defender a un agresor de la Policía

Armada, ya que consta la existencia de un agente agredido que había procedido a defenderse en

proporción al ataque (defensa del policía frente al palo del agresor). También se comenta la intervención

en una alteración callejera de orden público en que las fuerzas han de actuar con ejemplaridad y pruden-

cia, pero repeliendo adecuadamente las , agresiones de que son objeto, sin qué en esos instantes quepa la

inmediata identificación de las personas intervinientes ni el control exacto de ninguno de los

participantes.

Es extraño que el desconocido agresor del palo que se dio a la fuga, en cuya defensa intervino el

diputado, no haya comparecido a testificar en su favor.

Es difícil que las fuerzas del orden se puedan producir con cierta exquisitez cuando se produce

violencia en la calle. Todas´ las policías de choque del mundo actúan con dureza cuando el orden

público queda alterado y el enfrehtamiento violento de manifestantes es un hecho. En el incidente que

ocurrió se dieron estos supuestos de enfrentámiento y violencia, «pero —con honradez y sinceridad lo

decimos— resulta deplorable para quien informa que la fuerza interviniente no observara un Proceder

más sereno. Jamás debe salir de labios de ningún agente la menor referencia insultante a ningún

ciudadano, sea o no parlamentario, en obligado respeto hacia ´todos ellos. Vociferar en tales

actuaciones es algo absolutamente impropio de un agente de la autoridad. También en el

acuartelamiento de la calle Barcelona faltó correccción por parte de algún miembro de la Policía

Armada. Y eso es particularmente lamentable por cuanto ahí ya sí que ´tenia que haber conciencia clara

de la condición parlamentarla de don Jaime Blanco García, quien tanto en dicho centro como durante su

conducción al mismo, pregonó repetidamente su calidad de diputado.

EL HONOR DE LAS FUERZAS DE ORDEN PUBLICO

Tras informar que se practica información disciplinaria sobre los agentes que pudieran tener algún grado

de responsabilidad, el informe termina con una referencia al honor de las fuerzas de orden público, que

debe quedar plenamente a salvo. El incidente, que a juicio del informante se ha desorbitado, es un hecho

aislado, la excepción de la regla, algo imputable a uno o muy pocos hombres.

Se recuerda en e] informe las condiciones de dureza, riesgo físico e ingratitud moral con que tienen que

actuar los agentes de la autoridad, en medio de agresiones, insultos y mofas, con recargamientos de

servicios y un permanente cerco de hostilidad social por mor de campañas «antirrépresivas» mantenidas

con empecinamiento en no pocos casos. «Sin duda se hace preciso terminar de mentalizar a todos los que

componen esas fuerzas —concluye el informe— en la necesidad de un modelo de comportamiento

profesional acorde con la nueva ordenación jurídico-política de la sociedad en democracia y con un

escrupuloso respeto a los derechos humanos.»

 

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