Martín Villa defiende a las Fuerzas del Orden Público. 
 Están sirviendo disciplinadamente a la comunidad     
 
 Ya.    14/09/1977.  Página: 12-13. Páginas: 2. Párrafos: 47. 

Están sirviendo

MARTIN VILLA DEFIENDE A LAS FUERZAS DE ORDEN PUBLICO

El ministro del Inferior pide para ellas un mayor respeto y consideración Se busca la mejora y

perfeccionamiento de sus condiciones personales, profesionales, técnicas, económicas y sociales "Las

fuerzas de Orden Público, sin adscripción a opciones políticas concretas, han de servir profesional y

fielmente al Estado" "Ninguna democracia puede consolidarse sin el ejercicio de la autoridad" "Supone

un gravísimo riesgo el que la calle pese más que el Parlamento"

Después de casi tres horas de deliberación de la junta de portavoces del Congreso, una vez que el ministro

del Interior concluyó la lectura de su informe, y pasadas las ocho y media de la tarde, se reanudó la

sesión, bajo la presidencia del vicepresidente primero de la Cámara, señor Esperabé de Arteaga, quien

comunicó al Pleno que la junta de portavoces continuaba deliberando sobre la procedencia o no de las

mociones presentadas; en vista de lo cual, y para no hacer esperar más a los señores diputados, la junta de

portavoces, por unanimidad, había acordado suspender la sesión para reanudarla hoy a las cinco de la

tarde, mientras la junta de portavoces aprovechaba paja continuar su deliberación. El Pleno del Congreso

se había iniciado a las cinco y diez, cuando el presidente del Congreso, señor Alvarez de Miranda,

propuso que se aprobará la creación de las comisiones dé Asuntos Exteriores, Justicia, Presupuesto,

Interior, Educación, Trabajo y Cultura. Se aprobó por unanimidad, mientras los u^eres repartían por los

escaños el informe elaborado por la Dirección General de Seguridad sobre los incidentes de Santander

entre el diputado don Jaime Blanco y miembros de la Policía Armada.

Seguidamente, el señor Alvarez de Miranda dio la palabra al secretario primero del Congreso, don José

Luis Navarro, de Unión de Centro Democrático, quien, con el secretarlo segundo, señor Castellanos, del

Partido Socialista Obrero Español, había informado a la ponencia del Congreso que se trasladó a

Santander para investigar y averiguar los hechos relativos al incidente ocurrido a don Jaime Blanco

García, diputado del. PSOE por 4a provincia de Santander.

El´señor Buiz Navarro dio lectura al informe, del que ya dimos cuenta en estas páginas hace unos días.

Discurso del ministro del Interior

El ministro del Interior, don Ro-dolfo Martín Villa, pronunció am-el Pleno del Congreso un dls-irso. en el

que, entre otras cosas, jo:

Señor presidente; señores diputados: El profundo respeto que ai Go-bierno y al ministro del Interior le

merecen esta Cámara y quienes la componen, como legítimos frépre-sntantes del pueblo español, ee la

ausa que justifica mi presencia intervención ante «sus señorias, con independencia de que el teína

loncreto que las motiva eea, y asi ¡e ha calificado, un incidente.

Tanto la información facilitada a esta Cámara por la ponencia como la investigación ordenada y iibierta

por el Ministerio del Interior coinciden sustancialmente, salto ligeras discrepancias. En ambas

resplandece un firme propósi* o de objetividad y, lo que es más importante, una especial coincidencia en

lo fundamental, esto es, la naturaleza incidental del hecho.

Como es sabido, la manifestación celebrada en Santander había sido debidamente autorizada par el

gobernador : civil, el cual, en reunión previa, celebrada por la Junta de Orden Público, adoptó

el acuerd» de que la manifestación discurriese sin la presencia en ningún momento de las fuerzas de

Orden Púiblico. Esto es, lo que en la terminología policial sé conoce como "manifestación a la inglesa".

Puntualteáciones

No es mi-deseo, sin: embargo, exponer ante sus señorías una versión detallada ;de los hechos, que todos

conocemos perfectamente, ni tampoco glosar o polemizar con el informe de la ponencia. Pero ei quisiera

formular algunas puntualizaciones:

Primera. — El hecho que nos ocupa se inicia cuando el diputado señor Blanco se interfiere en la

actuación de la Policía Armada, la cual no sólo intentaba restablecer el orden, sino que procedía a repeler

la agresión de un individuo que, empuñando un palo, hizo frente y golpeó a uno de los policías armados

intervinientes, causándole lesiones de las que fue asistido en la casa de socorro.. Es este Individuo,

atacante de la Policía Armada, el que se encuentra en el suelo cuando aparece en el lugar el diputado

señor Blanco, cuya interferencia permite al agresor darse a la fuga y sin que hasta el momento se conozca

su identidad.

Segunda.—Dentro de la misma duda que mantiene la ponencia informante sobre si el diputado señor

Blanco se dirigió, serena o airadamente, a la Policía Armada, me permito destaca? el hecho de que en

los propios documentos incorporados al informe de la ponencia consta que uno de los testigos,

precisamente uno de los personados en la comisaría para apoyar la denuncia del señor Blanco, señala que

éste salió del bar Chile corriendo, y también que una señora que se encontraba en el interior del bar

con el grupo del diputado señor Blanco declara que éste salió a la calle saltando prácticamente por encima

de una mesa.

• Tercera.—Que si bien el diputado señor Blanco intentó identificarse como tal, la Policía Armada sólo

procedió a examinar su Documento Nacional de Identidad, como reconoce expresamente el propio

diputado en su declaración ante la ponencia de esta Cámara y en manifestaciones efectuadas ante el

subdirector general de •Seguridad. A nadie puede extrañar que eii un clima de tensión ambiental propio

de toda situación de confusión y enfrentamiento sea difícil lograr la clara y precisa identificación de

los, intervinientes.

• Cuarta,—Qué el diputado señor Blanco no fue golpeado por los policías . armados que, forcejeando

con él, le conducían al acuartelamiento. El golpe que sufrió en esos

momentos el diputado señor ´Blan-eo fue efectuado por otro policía armado que acababa de llegar en ese

precisó instante al lugar de los hechos y que, ajeno a todo lo sucedido, al ver qué una persona se resistía a

ser conducida por otros policías armados uniformados, le golpeó con la defensa reglamentaria. La

resistencia del diputado señor Blanco a ser conducido por la fuerza pública está ratificada por numerosos

testigos.

Quinta.—Que la identificación fehaciente del diputado señor Blanco como tal únicamente se

produce en, el interior del cuartel de la Policía Armada. Es en este momento cuando se le separa del resto

de las personas retenidas y sé le pasa a la sala de visitas del acuartelamiento, donde el comandante´ jefe de

la guarnición informó al gobernador-civil y, siguiendo órdenes de éste, ;le -indico que podía abandonar,

libremente el cuartel. A, solicitud del´´. diputado-señor Blanco salieron también con él dos personas

que se encontraban retenidas.

• La única rectificación explícita que deseo formular al informe de la ponencia se refiere a una práctica

habitual que ha sido puesta en duda en dicho informe y aue resulta documentalmente acreditada en el

mismo, por lo que aunque pueda ser intrascendente para los hechos, confirma lo que desde el primer

momento Tino sosteniéndose por la autoridad gubernativa. Es el punto relativo a la denuncia

presentada por agentes de la Policía Armada, que resulta obligada por cuanto uno de ellos fue agredido y

lesionado con un palo al iniciarse el incidente.

Remitidas las denuncias a la autoridad judicial, es a ésta, con exclusividad y total independencia, a la que

corresponde juzgar los hechos y delimitar las responsabilidades concretas de orden penal en que hayan

podido incurrir los participantes en los mismos; sean o no miembros de las Fuerzas de Orden Público.

Los de paisano

Hasta aquí el incidente parlamentario. Con independencia, del mismo, de las informaciones practicadas

resulta que, con anterioridad a los: hechos, algunos policías armados vestidos de paisano intervinieron

para corregir una situación presuntamente delictiva. En este hecho existen dos aspectos que es

imprescindible deslindar.

En efecto, la actuación de paisano de unos miembros de la Policía Armada, aun haciéndolo : con el

propósito de impedir un presunto comportamiento delictivo, puede suponer infracción a lo dispuesto en el

artículo octavo del/real decreto 1816/1977, de 2 de junio. Debe quedar muy claro, por tanto, que en

relación con esta posible falta, el Ministerio del Interior ha ordenado la instrucción del expediente

reglamentario.

Ahora bien, en cuanto a la actuación de la Policía Armada, reglamentariamente uniformada en el

incidente propiamente dicho, debo precisar que la competencia para apreciar y sancionar las posibles

responsabilidades corresponde con carácter exclusivo y excluyente a las autoridades judiciales.

La Policía Armada, como todas las Policías del mundo, sólo debe obediencia, en el cumplimiento de

sus funciones, a sus superiores directos. Si en el cumplimiento de sus funciones ee producen

extralimitaciónes o abusos de poder, existen mecanismos suficientes en nuestro ordenamiento para su

denuncia y corrección.

El que los ciudadanos, cualesquiera que sea su condición, interfieran la actuación de las Fuerzas " del

Orden, sobre todo en situaciones de claro enfrentamiento callejero, no puede dar lugar más que a

desagradables incidentes que, desde luego, difícilmente son evitables.

Servir al Estado

• No es a través de enfrentamientos y algaradas callejeras como un país funciona, como una

democracia se consolida. Para ello es preciso que los debates políticos, las aspiraciones de las fuerzas

sociales, «e produzcan en el seno de Jos oréanos dé representación y en «1 ejercicio de los derechos y

libertades. Y precisamente para hacer funcionamiento democrátíco de un Estado, sea el que sea y

gobierne quien gobierne, las Fuerzas de Orden Público han de garantizar tanto el cumplimiento de la ley

como; el ejercicio Je las libertades; públicas y privólas. Si se parte del apriorismo de motejar como meros

"cuerpos represivos" precisamente a las instituciones que deben garantizar el que la sociedad pueda

funcionar normalmente y manifestar sus opciones en un contexto de libertad, la democracia,, señores,

diputados, será una utopía irrealizable. A esa Finalidad, y no a otra, se orientan todos nuestros esfuerzos:

a que las Fuerzas de Orden Publico, sin adscripción a ninguna opción política concreta, sirvan profesional

y fielmente al Estado, porque solo así sirven a todos los ciudadanos y al fin mismo de la democracia.

Las fuerzas del orden no pueden tener otra identidad que la propia del Estado al que sirven, y nadie, desde

creencias sinceramente democráticas, puede pretender la ineficacia de las fuerzas que defienden el orden

y, por tanto, la libertad.

• En éste contexto «s mi deber decir arate esta Cámara, y me congratulo profundamente de e1lo, que

las fuerzas de orden público están sirviendo disciplinadamente a toda la comunidad española organizada

en Estado, y que están sirviendo ejemplarmente a la indispensable tranquilidad y seguridad que debe

presidir el proceso de tránsito democrático. Y, a cambio, señores diputados, hemos de convenir que no

pocos veces reciben un tratamiento que debo calificar, sin paliativo alguno, como Inadmisible, Es

sencillamente injusto e intolerable que las fuerzas de orden público reciban casi diariamente calificativos

que difícilmente pueden ser tolerados ´por personas conscientes de su derecho a ser respetadas.

Respeto y consideración

España ha conocido en el escaso margen de unos meses un giro radical en lo más profundo de su

organización social y política. Con él han sido muchas las instituciones que han tenido y (Je? nen que

adecuarse a las nuevas necesidades que la sociedad les reclama. En esta necesaria adaptación a la nueva

situación política, ningún estamento, factor, social o fuerza pública, debe quedar excluido.

Pero yo pido a sus señorías que consideren su esfuerzo y presté?! ^a las fuerzas de orden publico «1

respeto que merecen. Porque con harta frecuencia parece como si se les quisiera negar la consideración

dispensada a cualquier otro sector del pueblo español. En ocasiones parece olvidarse que tambié>n las

fuerzas de orden público forman parte de ese pueblo, y precia sámente de un sector nada privilegiado del

misrno, y que, además, están constantemente al servicio de toda la comunidad.

Como miembro, del Gobierno y ministro del: Interior puedo asegurar a sus señorías que las fuerzas de

orden público no regatean esfuerzo aiguno para contribuir a que d« día. en día exista un mayor ámbito de

libertad para los españoles. Y ello pese a los mtenr tos que de uno y otro lado se vie>-nen produciendo

para desestabil?-aar nuestra convivencia é tapadlr la realización de una sociedad basada en el consenso y

no en la arbitrariedad, en «1 diálogo y no en la coacción, :«n la responsabilidad y no en la insensatez.

Progresiva adecuación

Persuadidos de que sin una política eficaz de orden público la democracia es irrealizable, ya en el

primer Gobierno,del presidiente Suárez se inició esa política de adecuación de las normas y actitudes

personales a la nueva situación.

• Algunas disposiciones forman parte del amplio Plan de Reforma de las Fuerzas del Orden Público

elevado al Consejo de Ministros, y en el que también se incluyen otra serie de medidas actualmente en

desarrollo; entre las que cabe mencionar las siguientes:

Revisar las condiciones de iA-greso y los planes de estudio de las escuelas del Cuerpo. General de Policía

y de la Policía Armada, así como en lo relativo a sus medios docentes a fin de acomodarlos a la nueva

situación política. En el desarrollo de esta medida se incluye el reciclaje de los funcionarios en Activo y

su mayor tecnificación en temas de delincuencia comun y terrorismo. Intensificar las medidas dé política

social en favor de las fuerzas de orden público, en especial el acceso a la Seguridad Social, ya logrado.

La actualización del vigente reglamento de armas y explosivos. La actualización del sistema de uso de

armas por parte de" tes fuerzas de orden público. El estudio de la especial incidencia que sobre el orden

público tienen los delitos de carácter económico y financiero. Intensificar la acción contra la

delincuencia común. El .establecimiento de sistemas de colaboración de la Policía gubernativa con

las. policías >Je las administraciones locales y reinstáuración de la figura y función de los serenos

o vigilantes nocturnos. Prevención y represión del terrorismo y cooperación internacional a estos fines. Él

establecimiento, dentro del Cuerpo General -de Policía, de un sistema asociativo para la

representación y defensa de sus intereses profesionales, con qa-rácter específico por tratarse de personal

que usa armas en el desarrollo de sus funciones, y estar, por ello, excluidos de ;la regulación común

sobre el derecho de asociación sindical de los funcionarios públicos. En todos esos aspectos y otros

muchos que pudieran citarse relativos al orden público, la, política del Ministerio del Interior está dirigida

a procurar la mejora y perfeccionamiento de las condiciones personales, profesionales, técnicas,

económicas y sociales de las Fuerzas de Orden Público y sus correspondientes servicios, en consonancia

,con su. importante misión al servicio de la comunidad y en dedisciplinadamente a toda la comunidad

defensa del orden y de la paz públicas,

Sin privilegios

• Puedo afirmar a sus señorías que tanto el ministro: del interior como las propias Fuerzas de Orden

Público desean que sobres su actuación exista la mayor transparencia, rechazando, cualquier privilegio

que pueda entenderse colino contrario a la protección de los derechos del hombre. En esto Sentido somos

decididos partidarios, y así lo hemos manifestado con anterioridad, de que en nuestra legalidad se

establezca la asistencia jurídica al detenido y se modifique el fuero jurisdiccional de las Fuerzas de Orden

Público, en sentido análogo al vigente en los países democráticos.

Pero, querámoslo o no, en España, como en otros países, vivimos una etapa en la que grupos marginales y

desde las ideologías más opuestas tratan de implantar la violencia cómo medio normal de actuación y

expresión. Y si la agresividad callejera triunfara sobre lo que tiene que ser la normal vida pacífica de los

ciudadanos, cualquiera de éstos, con independencia de su credo político, se vería anulado frente a los

comportamientos violentos dé los grupos o personas qué pretenden implantar así sus propias creencias.

La calle y el Parlamento

Estoy queriendo poner de relieve a las fuerzas políticas aquí representadas el gravísimo riesgo que

supone para todos la imagen de una calle que pese más que el parlamento, de una calle que pese más que

el resultado- de las (i r n a s. No contribuyamos a la "construcción de una democracia vociferante

en la que los grupos marginales puedan suplir su nulo respaldo democrático con la estrl-aenciá y él

alboroto.

"La calle? señores diputadosj es ¿í.é todos. La calle está para él ejer-e´icio moderado de los derechos cí-

táéós, pero también para circular, ÍSara transitar, para uso común y público, que también son derechos

irrenunciables de los ciudadanos. La calle no está para temerla ni para tomaría, sino para poder utilizaría

pacífica y tranquilamente,

Señores diputados: El pueblo español que os ha otorgado su confianza desea libertad y justicia,. pero

también pide y exige orden y autoridad. Quiere que se respeten escrupulosamente sus derechos

ciudadanos y su intimidad personal; quiere que la libertad de cada uno se ejercite respetando las libertades

de los demás y «n un clima de pacifica convivencia y progreso, porque el se quebranta gravemente el

orden no habrá libertad, justicia ni progreso, El Gobierno deU que me honro en formar parte tía salido de

las urnas con este mandato y lo va. a cumplir.

Corregir los posible abusos de autoridad y tratar de que éstos no se cometan no puede implicar hacer

dejación de la; autoridad,: pues sólo ejerciéndola, recta y, eorrecfá--ménte^ Servlmbs al Estado y, pop lo

tanto, a todas las institiieíonef en que se apoya, y la primera de ellas, al Parlamento.

Autoridad en la democracia

En un Estado democrático so-b´ran( las ´leyes represivas propias de un Estado autoritario, pero en Un

Estado democrático es máss imprescindible que en un Estado autoritario la presencia de la fuerza pública,

como garantía de las libertades ciudadanas.; Quizá lo que voy a decir suene a tópico, pero los tópicos no

hacen sino expresar grandes verdades, bien que sean incómodas: Ninguna democracia verdadera puede

consolidarse sin él .ejercicio de la autoridad. La autoridad no se contrapone a la libertad, sino a la

anarquía y al autoritarismo. Y el ejercicio de la autoridad bajo el control del Parlamento es más necesario

qué nunca en momentos de transición como los que vive España, Señores diputados, sustituir un orden

impuesto por un orden compartido no supone Implantar el desorden. Defender el orden democrático y

hacer efectivamente gobernable este país es la gran responsabilidad que hemos de compartir

necesariamente todo» los órganos e instituciones del Estado, en la seguridad de que al hacerlo así

servímos los deseos libremente expresados del pueblo español, cuya legítica representación ostentáis.

El discurso del señor Martín Villa fue acogido con un fuerte aplauso de los diputados dé UCD,

silencio de otros y pataleo de cinco seis señorías.

 

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