Autor: Figuero, Javier. 
 Pleno de las Cortes. De voyeur por las Cortes. 
 El Zapatero     
 
 Arriba.    15/09/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DE VOYEUR POR LAS CORTES

EL ZAPATERO

Ante el país se concreta de nuevo la cuestión, una cuestión tentadora y mate. Sea dicho al crido de ios que

tienen derecho a semejantes cuestiones enigmáticas: el zapatero. La trama del misterio encuentra en él su

«tempo» álgido. La actuación del policía remendón/ número del Cuartel de Santander, motiva las

discrepancias de la Cámara. Los dos informes leídos en la primera sesión del Pleno diferencian

precisamente en aquél las éticas de sus verdades. Por lo casual, o lo premeditado, de su presencia en un

lugar bien distinto a te zapatería, con unas «herramientas» bien diferentes al martillo y a la cola. Mas no

es la verdad lo que parece Importar, ni !a trama parece susceptible de solución con el solo resultado de la

«pena» y de la «culpa». Le memoria de la izquierda ha entrado en actividad en el Congreso y reclama

anteriores estados de ánimo de similar naturaleza, cuya repetición se presenta como un reflejo

condicionad" de la historia inmediata.

En ías mociones presentadas ayer, segunda de las sesiones de! Pleno, el zapatero pierde, lógicamente, su

protagonismo anterior. Ya no es la cenicienta de la fiesta parlamentaria, y habrá vuelto, posiblemente, a

sus suelas de tocino y a sus chaquetas , marrones. Los diputados socialistas eliminan del mundo del

Congreso, con todas sus fuerzas, el concepto individualizado de culpa y de castigo, y pretenden purificar,

de aquellos conceptos, la historia, la naturaleza, las instituciones y la vida pública. Tan sólo Alianza

reclama en su moción que sean completadas las investigaciones, aferrándose desesperadamente ai

ejemplo. También UCD pretende Individualizar la pena: el ámbito judicial. Pero fa izquierda, por su

parte, juega con verdades generales, con hechos universales: «los incontrolados». No se pone en

evidencia la ética policial, como algunos sectores pretenden hacer creer para desvirtuar el contenido, sino

la ética extrapolicial que pueda presidir la actuación particularizada de ciertos grupos o individuos, que,

además, son policías.

Felipe, como un corso al que su honor impone la «vendetta», ha pedido por su voz y la de los suyos una

cabeza de turco. Le han violado un diputado cántabro de 1,90 de estatura y quiere sangre: la de Martín

Villa. Guerra esta vez ño abrochará la chaqueta para ocultar sus manos, que señalan con crudeza al

Ministro: «Habría que saber si no es usted quien controla a los incontrolados.» UCD, que no quiere

entregar al turco, deja en boca de Pérez Llorca una actuación fuertemente acusatoria: «Preocupación

maniquea y egocéntrica», dirá de la pretensión del PSOE ¿Y Carrillo?... Pues Carrillo no secundará la

metafísica de verdugos que pretenden imponer los socialistas. Ríe la Cámara con él, ríe en momentos el

Gobierno, reflexionan los diputados, advierte. Advierte. Al margen del ejemplo, desde luego...

Javier FIGUERO

 

< Volver