Autor: Apostua, Luis. 
   El voto de censura     
 
 Ya.    15/09/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

JORNADA ESPAÑOLA

El voto de censura

DESPUÉS de todo, el jaleo ha sido provechoso. De un lado ha quedado bien claro que ni la UCD ni su

Gobierno se oponen al voto de censura y que incluso en estas situaciones preconstitucionales lo ganan si

se plantea. Pero el voto de censura es un trance siempre difícil y complicado para quien lo plantea y para

quien lo aguanta, por lo que se necesita una reglamentación respetuosa del equilibrio de poderes. Si esta

idea, que es la mantenida desde el principio por el partido UCD, arraiga en la opinión pública se habrá

clarificado uno de los más confusos planteamientos del último mes y medio.

Pero al margen de esta realidad política, que emerge como uno de los resultados más positivos del primer

gran debate político de la legislatura, la sesión tuvo un enorme interés y una gran significación.

Esa, gran significación viene definida por la pregunta que hizo el diputado UCD Pérez-Llorca: "¿Por qué

ha cambiado el PSOE de estrategia?" En efecto, como reflejó el excelente discurso del diputado socialista

Gómez Llórente, ha acabado la época en que su partido se mostraba contemporizador en él Congreso. Se

ha roto Ja llamada "luna de miel", y el grupo socialista planteó el debate a fondo con el violentísimo

aceíito, de Alfonso Guerra en su discurso, qué era una declaración de guerra al ministro del Interior,

Martín Villa. La interpretación de que los socialistas desencadenan, el combate por necesidades internas

del grupo puede ser cierta, pero no es una explicación total. Habrá que buscar más profundas

motivaciones.

A mí 8e me ocurre pensar que la verdadera motivación de la ofensiva socialista reside en dos palabras que

nadie pronunció: elecciones municipales. En función de eso puede tener explicación que el PSOE,

aprovechando un motivo incidental aunque grave, haya querido residenciar al Gobierno, zarandearlo bien

y, si era posible, obtener una votación que lo descalabrara. Precisamente Martín Villa, como ministro del

Interior, es el gran jefe de la operación electoral, y si se conseguía presentar al ministro bajo una luz

desfavorable, 01 dividendo electoral podía ser rentable.

Pero su cálculo aritmético fue malo. Como reveló Carrillo en su discurso de maestro consumado, tampoco

el PSOE tiene una aritmética parlamentarla que le permita, operaciones de este tipo ni muchos menos,

gobernar. O sea, las cosas han quedado como estaban, pero con el Gobierno reforzado al haber salido

vencedor de la votación. Lo cual, a su vez, es una excelentt» arma electoral de cara a las municipales.

Luís APOSTUA

 

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