Autor: ;Basterra, Francisco G.. 
   La división de la Izquierda dio el triunfo a Suárez     
 
 Diario 16.    15/09/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

La división de la izquierda dio el triunfo a Suárez

MADRID, 15 (D16). — El Gobierno Suárez navegó ayer a la deriva durante varias horas en su primera

batalla parlamentaria, que ganó a los puntos, gracias a la división de la izquierda, que tuvo la suerte del

equipo centrista en sus manos.

Al filo de las nueve de la noche, en medio de ua gran silencio, Santiago Carrillo, Secretario general del

Partido Comunista de España (PCE), moviendo su dedo en dirección del banco azul del Gobierno, lan-

zaba una de las grandes" verdades políticas de la Jornada: "Ni ustedes (UCD), ni el PSOE tienen mayoría;

si nos Juntáramos todos, el Gobierno sería derrotado hoy."

Los resultados de las votaciones demostrarían luego con creces la verdad de estas palabras. Pero los co-

munistas entienden que ahora un reajuste gubernamental no serviría para nada y la crisis total es un lujo

que no se puede permitir el país.

La intervención de Carrillo, seguida atentamente desde la tribuna pública por su mujer, Carmen Me-

néndez, robó el protagonismo de la sesión, que había acaparado hasta entonces, por méritos dialécticos, el

PSOE. Nunca el ministro del Interior fue tan machacado a lo largo del calvario de ataques que sufrió ayer

como durante la intervención del líder del PCE.

Peor que Martín Villa

Apoyada la barbilla en la barandilla del banco azul, casi escondido, Rodolfo Martín Villa escuchó,cómo

Carrillo, que había provocado la hilaridad del Congreso, incluida la de su presidente, Fernando Alvarez

de Miranda, que en ocasiones asintió con la cabeza con su adversarlo político comunista, utilizaba el má-

ximo de ironía para decir: "Ni siquiera proponemos que el señor , Martín Villa se yaya."

Para añadir a continuación: "Aunque no creemos que pueda haber un ministro del Interior peor que él."

Pero no había acabado: "Aunque quizá la UCD podría encontrar uno que lo hiciera peor", añadió.

Al final del discurso de Carrillo, con la sesión interrumpida por quince minutos, Felipe González no

ocultó su disgusto por la actuación parlamentaria del PCE, y dijo a D16 que Carrillo había pedido clara-

mente a Suárez las carteras del Interior y Relaciones, con el Parlamento.

Suárez, sin sonrisa

"El Gobierno lo pasó mal ayer en el Congreso, a pesar de que Adolfo Suárez dijera a las once de la noche

que él estaba tranquilo y que no se. había puesto nervioso.

"Usted no me habrá visto nervioso nunca", nos explicó. Sin embargo, sobre todo en las primeras horas de

la tarde, la famosa sonrisa Suárez se convirtió en una cara larga y crispada, al tener que asistir a algo que

no se veía en este país .desde el 18 de julio de 1936, un verdadero debate parlamentarlo. El rostro de

Suárez recordó ayer —según los observadores— a la figura de Dolorosa que componía Arias Navarro en

los últimos meses de su mandato.

El presidente no estaba para declaraciones y simplemente confesó que estaba muy cansado. Martín Villa

aceptaba felicitaciones centristas y sonreía por segunda vez en el día. La primera fue cuando su hermano

Emilio, diputado por. León, votaba a su favor y provocaba las risas de la Cámara. "Ayer, cuando tuve que

hablar, lo pasé bastante peor. De todas formas, no suelo perder los nervios", declaró el ministro del

Interior.

El "calvario" del Gobierno, que está dispuesto a ser controlado por el Parlamento, pero dentro de Un

orden, se derivó ayer de la falta de auténticos parlamentarios de talla en el seno de UCD. El encargado de

parar los primeros golpes del PSOE fue el ex letrado-de las Cortes y Joven político centrista, José Pedro

Pérez Llorca.

Insultante

Pero en seguida provocó las risas, abucheos e ira, más tarde, de la oposición, con un discurso que la

izquierda entendió. como insultante y que, al parecer, había sido preparado en frío anteriormente y que no

tuvo en cuenta la intervención de Felipe González.

Pero lo peor es que tampoco cosechó unanimidad en UCD. Suárez, que no lo conocía anteriormente, lo

escuchó con cara de circunstancias, mientras que el ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez,

apesadumbrado, ocultaba su cara tras las manos. "Es que me dolía la cabeza", confesó irónicamente.

Garrigues Walker sonreía y otros ministros pusieron cara de poker mientras Pérez Llorca, con una exal-

tación que no le va, quemaba los cartuchos centristas. Gran parte del Gobierno optó por no aplaudir a

Pérez Llorca, que cumplió con su papel de "malo" a la perfección.

Alfonso Guerra, posiblemente la lengua más peligrosa de las Cortes, contribuyó a que el Congreso

alcanzara el grado de ebullición y recordara a anteriores Parlamentos democráticos, al decir a Martín Vi-

lla con dedo acusador: "Usted es el responsable, el representante del franquismo en este Gobierno." Pero

cuando ya se alcanzó el tono de Congreso de II República, en el mejor sentido, fue cuando Guerra llamó

"corsario" al pim-pam-pum del Gobierno, Ignacio Camuñas, ministro de Relaciones con el Parlamento.

Nacho Camuñas, sin pensárselo dos veces, con el ardor de la juventud y la inexperiencia política, y contra

los gestos de Suárez, que le pedia calma y que no abandonara su escaño, se abalanzó hacia la tribuna de

oradores para defenderse de los ataques de Guerra. Nunca " lo hubiera hecho, porque su ímpetu,

respetable, fue cortado en seco minutos después por el presidente del Gobierno. En la penumbra de un

pasillo, Adolfo Suárez "amonestó" fraternalmente a su Joven ministro, que, firmes, escuchaba musitando

su defensa como podía.

La maltrecha imagen, del Gobierno, que había sido invitado anteriormente a la desunión por Alfonso

Guerra al decir que aquellos de UCD que lucharon contra la dictadura tenían ahora la oportunidad de

votar con el PSOE contra el ministro del Interior, trató de ser reparada inmediatamente con un gesto.

Martín Villa recibió inmediatamente el apoyo de Garrigues, que se sentó a su lado. Fernández Ordóñez le

flanqueaba también por el otro.

Revelación parlamentaria

Luego vino una revelación parlamentaria, el profesor de Instituto, vicepresidente del Congreso y diputado

del PSOE por Asturias, Luis Gómez Llórente, que en un gran silencio dio una lección de oratoria.

También habló Fraga Iribarne, que aunque prometió actuar serenamente acabó gritando; y a pesar de que

ya no es ministro del Interior acuñó nostálgicamente una nueva frase: "Por la ley, lo que quieran; contra la

ley, lo que puedan," Prometió explicar otro día —lo mismo que hizo Gil-Robles semanas antes de la

guerra civil— el rosario de desórdenes públicos, y cosechó finalmente aplausos de "espontáneos" desde

las tribunas del público, que hoy por hoy son todavía de Alianza Popular.

El primer Pleno de control democrático del Gobierno desde los tiempos de la República concluyó poco

antes de las once de la noche. En la puerta de las Cortes, docenas de policías armados, sobre cuya misión

se ha debatido durante dos días, rodeaban las Cortes. Suárez se dejaba caer cansado en su Mercedes

oficial mientras Carlota Bustelo, diputado PSOE por Madrid, se subía en la parte trasera de una

motocicleta Ves-pino. En el fondo flotaba una terrible frase pronunciada poco antes por Tierno Galván en

el hemiciclo: "Sospecho que cada vez más, la calle, el pueblo, se aparta de esta Cámara."

 

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