Autor: JASA. 
   El chantaje del PSOE     
 
 El Alcázar.    15/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La jornada política

EL CHANTAJE DEL PSOE

Felipe González pide manos libres en la calle y la dimisión de Martín Villa como condición para seguir

apoyando al Gobierno. Pero Suárez no cederá: se juega en ello su preponderancia en las municipales

Dos cuestiones sustanciales centran la actualidad política: dilucidar si el Parlamento y la comunidad en

definitiva respaldan y se solidarizan con la actuación de la Fuerza Pública, y determinar hasta qué punto

Suárez está o no está dispuesto a capitular ante las amenazas socialistas. Ambos aspectos, a su vez,

condicionan y delimitan dos puntos fundametales: la seguridad nacional y la consistencia del gabinete.

Ante esta situación, sin embargo, cabe afirmar que Martín Villa se encuentra en estos momentos

suficientemente afianzado en el Gobierno como para no temer los envites socialistas, dirigidos,

fundamentalmente, a privar a UCD de uno de sus principales estratega: de cara a las municipales. Se

comenta que el PSOE, pese a su trayectoria absolutamente favorable en apoyo de Suárez, habría hecho

causa personal de la continuidad de Martin Villa, como precio precisamente a su respaldo (alguien ha

afirmado que Felipe es el mejor relaciones públicas de la Moncloa) y para conseguir al mismo tiempo la

suficiente soltura en la calle. El PSOE, ademas, sigue albergando una voluntad neta de revancha hacia lo

que estima "comportamiento represivo" de las Fuerzas de Orden Público.

Se está exigiendo, por lo tanto, al Gobierno, que deje libre la calle como principal terreno de juego de la

estrategia de la izquierda. Y hasta ahora, hay que reconocer que Suárez no ha. hecho otra cosa. La

autoridad edulcorada que nos proponen constituye, sin embargo, un gravísimo riesgo para el propio

Gobierno que en lo sucesivo no va a poder seguir disponiendo de su principal instrumento de masas, la

Televisión, como medio de "concienciación pública". Si añadimos que la ola de impopularidad se observa

creciente, que no se ataja en firme una alternativa económica satisfactoria y que, en suma, el gabinete

queda a la zaga de los acontecimientos (el INE y el IOP ilustran gráficamente esta situación) habrá que

concluir que el gabinete pierde sus reductos tradicionales sin contar para suplirlos con nuevas iniciativas.

Porque ¿con qué nueva audacia nos sorprenderá ahora el "Supermán Suárez" para tapar estas brechas? La

sagacidad de que siempre na hecho gala el jefe del Gobierno —y con resultados realmente sorprendentes

hasta ahora— puede enfocarse hacia el paquete de medidas constitucionales que se debatirán en los

próximos meses. Además, Suárez comprende que está condicionado por el resto de las fuerzas políticas.

El hecho de que nada más regresar despachara con Felipe González, Canillo y Fraga es un indicativo de

hasta qué punto carece de recursos propios para sobrevivir.

Concatenando con toda esta situación, no se puede ocultar el relieve que están alcanzando disturbios que

constituyen auténticos amotinamientos contra la Fuerza Publica. Lo ocurrido en Nava-luenga es

sintomático, expresivo, y preocupante, y no se puede menoscabar. Gómez Escorial es rotundo: "Nos

encontramos al límite del punto sin retorno, al borde del abismo". Para intentar salir de este marasmo,

Garrigues Walker parece ser la persona elegida para culminar la maniobra de asimilación de AP en UCD,

aunque se sigan manteniendo las apariencias todavía para no confundir aún más al electorado. También se

está comentando mucho una posible reestructuración del personal de confianza de los Reyes. En breve

plazo el Marqués de Mondéjar puede dejar la jefatura de la Casa del Rey, con lo que quedaría vacante un

puesto clave por su proximidad al monarca. El general Armada, excombatiente de la División Azul, por

otro lado, podría ser sustituido por el también general Sabino Fernández Campo, lo que, añadido al

desplazamiento —un tanto drástico— de Martínez Caro (hombre vinculado a López Bravo) comprende

un amplio espectro renovador. No hace falta repetir que Luis María Ansón es el principal y casi exclusivo

aspirante a la jefatura de un gabinete de prensa en Palacio, vertiente ésta un tanto descuidada

lamentablemente, pese a los diferentes organismos y centros oficiales que proporcionan puntualmente

diaria reseña al monarca sobre los medios de comunicación.

El resto de las informaciones de la jornada aluden fundamentalmente a la situación interna del PSOE que

se debate entre dos tendencias, que encabezan respectivamente Mújica y Guerra. La reincorporación de

Miguel Boyer (con su alternativa de socialismo no marxista) perjudica sobre todo al segundo. Guerra,

considerado auténtico cerebro gris del partido, no oculta incluso sus discrepancias con el propio Felipe

González pero se cuidará muy mucho de atisbar ni el más remoto sentimiento de disconformidad con su

jefe, consciente de que la unidad socialista atraviesa por uno de los momentos más propicios tras la

dimisión (pactada desde luego) de Prats y la anuencia de Raúl Morodo. Y aunque se sigue afirmando que

el viejo profesor continua siendo un obstáculo, Tierno tiene la suficiente capacidad estratégica como para

comprender que no podrá sobrevivir aislado tras las municipales. Y puede quedarse solo, aunque siga

concitando el más profundo respeto y veneración por muchos políticos. Pero la dinámica de la realidad se

impone, y de manera aplastante. Es curioso anotar que el PSOE emplee en sus minicrisis internas la

misma estrategia que el partido gubernamental: ocultarlas, desconocerías, minimizarlas. El comunicado

hecho público sobre las dimisiones de Sevilla y otras provincias se pronuncia exactamente en la misma

línea que los partes de la Moncloa, entre dilaciones y reservas. Cuando en realidad, el PSOE se está

deteriorando —y esto lo sabe muy bien Guerra— por el dualismo de su política, al margen pero

implicado al mismo tiempo en la responsabilidad del poder. La base militante, en algunos sectores,

discrepa de este planteamiento, y se muestra propicia a retirar el respaldo a Suárez provocando su calda

de manera que el PSOE se constituyera en arbitro único del proceso de cambio y en ejecutor directo de la

nueva Constitución.

JASA

 

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